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Ainhoa Arteta vuelve a Elda junto al pianista Marco Evangelisti para emocionar al público con su recital y un nuevo repertorio. La interprete llega a Elda en un momento en el que asegura estar viviendo "un momento vocal maravilloso, de plenitud y madurez".

Vuelve a actuar a Elda, creo que por segunda vez, y ya sabe que el público eldense es muy exigente ¿cómo ha preparado su programa de actuación para esta ocasión?
Si no recuerdo mal es la tercera vez que voy a cantar para el público de Elda. Guardo un buen recuerdo de las anteriores veces y espero que esta tercera sea igual de positiva.

La temporada pasada he tenido muchos compromisos operísticos y el recital para mí es un encuentro con el público. Se crea una comunicación especial y disfruto muchísimo. Vengo con un programa exigente, lo he estrenado en una gira en octubre y ha funcionado de maravilla. Seguro que el público de Elda lo disfrutará también.
¿Es un repertorio de grandes éxitos con el que ha actuado en otros auditorios y teatros?
Podemos decir que es un repertorio nuevo puesto que hay canciones que justo las estrené el pasado mes de junio en el Festival de Música de Granada en un homenaje a Falla. El programa está íntegramente compuesto por compositores españoles; la música de clásicos como Falla, Granados y Obradors se une a la de compositores contemporáneos: Alfredo Aracil, Juan Cruz Guevara, Pilar Jurado, Miquel Ortega y mi admirado Antón García Abril. Precisamente interpreto unas canciones suyas con textos de Antonio Machado que me dedicó y que son una maravilla.
Siempre intento dar voz a la música de nuestro tiempo, para que cobre vida, sin olvidar a los grandes compositores. Me siento en la obligación de difundir y defender nuestra cultura, que tan vapuleada está en estos tiempos que corren, y mostrar lo grandioso de este repertorio.
¿En qué momento profesional se encuentra, en cuanto a proyectos y próximas actuaciones?
Estoy en un momento vocal maravilloso, de plenitud y madurez que me ha permitido afrontar la pasada temporada un grandísimo reto. He debutado cuatro importantísimos roles como son Adriana Lecouvreur, Tosca, La Wally y Alice Ford de Falstaff en menos de ocho meses sumándole las producciones de Manon Lescaut y La Boheme. Creo que ha sido un punto de inflexión en mi carrera, ha supuesto un gran esfuerzo pero la satisfacción ha sido máxima. Esta temporada la he comenzado con Tosca en Brasil y la finalizaré con el mismo rol en la Quincena Musical de mi ciudad, San Sebastián. Es un rol, el de Floria Tosca, que me va muy bien y que seguro me dará muchas satisfacciones. Estaré también en abril en México con Mefistófeles y seguido en el Covent Garden con Falstaff, compaginando las óperas con los recitales.

¿Y está ya pensando en qué hará tras esta gira?
Tengo varias producciones comprometidas para las temporadas futuras con títulos como: Il Trovatore, Adriana Lecouvreur, Le Nozze di Figaro, I due Foscari, Manon Lescaut, Thaïs... Me siento muy afortunada, la voz me acompaña y tengo también la actitud emocional y madurez para poder abordar estas grandes heroínas tan exigentes vocal y dramáticamente.


Una de las características de sus actuaciones es su capacidad artística y su manera de expresar, ¿es algo que cuida especialmente o es casi un don natural?
Me formé técnica y académicamente en el Actor’s Studio de Nueva York y lógicamente esa preparación es importantísima a nivel actoral, para poder abordar los roles y la interpretación de cada canción en el caso del recital. Hay que “decir”, no solo cantar. Pero considero que esa faceta mía de actriz es algo innato en mi. Nací con ella y con el tiempo la he desarrollado. Soy una persona muy expresiva y vehemente y me gusta exteriorizar mis sentimientos. No tengo que forzarlo, sale de forma natural.
También llama la atención la conexión que logra con el público, ¿cómo lo consigue?
Siempre he disfrutado de la conexión que se establece en los recitales con el público, es mucho más íntima y cercana que en una ópera. Creo que el público percibe que me entrego de verdad, sin artificio. No hay barreras, mi actuación es de tú a tú. A veces durante los recitales centro mi atención en alguna persona del público en concreto y me doy cuenta, por su expresión, de que está sintiendo lo mismo que yo. Es un momento muy especial, de comunión con el público.
Su imagen en escena es fantástica, ¿lucirá como siempre un espléndido vestuario?
Gracias. Siempre he pensado que la música en directo entra también por los ojos e intento cuidar mi imagen al máximo por respeto al público que me está viendo. Incluso dependiendo de la temática del repertorio opto por un tipo de modelo, color del vestido... Me ayuda también a interpretar, es como la caracterización dentro de la ópera, y considero que es un plus más dentro de la actuación.
Lamentablemente en los últimos años, no me da vergüenza reconocer que estoy recurriendo al fondo de armario y recuperando modelos de hace tiempo, ya que la situación es muy complicada. El dichoso IVA no da para invertir demasiado en vestuario; aunque una sigue siendo presumida y quiere mostrarse ante el público con las mejores galas; éste no se merece menos.
Usted ha pasado por los mejores teatros y auditorios del mundo, incluso creo que estuvo viviendo en New York, ¿algún escenario al que le gustaría volver a actuar o dónde no haya estado todavía?
Tengo curiosidad por el teatro de ópera de Sydney, he actuado en Australia pero no en ese emblemático edificio. Me encantaría. Aunque también tengo que decir que cada auditorio y actuación son únicos y se pueden crear momentos mágicos en los que el arte fluye en cualquier rincón; llámese Sydney, Metropolitan o Teatro Castelar.

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