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Ser trabajadora y madre no es fácil. Las cuatro mujeres a las que hemos entrevistado son un ejemplo de superación personal y laboral, ya que han logrado, pese a las dificultades, sacar adelante a sus familias, promocionar en su trabajo y desarrollar su labor con buen ánimo, en parte por las facilidades laborales que han encontrado en algunos casos, aunque las aparadoras siguen siendo las más castigadas. 


Aniana Cazorla García, coordinadora de limpieza | Jesús Cruces.

Aniana Cazorla García es auxiliar de limpieza, tiene 49 años y hace cinco años superó un cáncer de mama, por el cual estuvo dada de baja cuatro meses, el tiempo que duró la quimioterapia. 

Actualmente trabaja como coordinadora de limpieza en Serlicoop, donde organiza el trabajo de 24 mujeres en fábricas, colegios o comunidades. En sus comienzos se encargaba de la limpieza del colegio Santo Domingo y tras jubilarse la encargada la propusieron para el cargo de coordinadora por ser "responsable, puntual y respetuosa", dice. Tiene dos hijas mayores y ahora se organiza bien, pero recuerda que "en el tiempo en que eran pequeñas era difícil atender a mi familia, la casa y el trabajo". 


Ángeles Torregrosa, conductora de autobús | Jesús Cruces.

Ángeles Torregrosa es conductora de autobús en la línea entre Elda-Petrer y Alicante desde hace diez años en la empresa Vectalia. Asegura que al ser trabajadora y madre "la empresa me ha da facilidades, pues he sido mamá recientemente de mi tercer hijo y no tengo palabras para decir lo bien que se han portado conmigo para hacérmelo más fácil". 

Trabaja todos los días, excepto los fines de semana, que dedica a su familia, y a diario, cuando sale de trabajar, tiene tiempo para caminar. De su oficio le gusta todo, desde conducir a la relación con sus compañeros y los usuarios a los que trata con simpatía, pues "si se ponen de mal humor por los horarios hay que tener psicología y así no se enfadan". 


Ana Tortosa, agente de la Policía Local 

Ana Tortosa Villaescuela tiene 46 años y es agente de la Policía Local en Elda, concretamente realiza el servicio de Seguridad Ciudadana. También ha actuado en Tráfico, y está especializada en Violencia de Género. 

A esta mujer policía le gusta su trabajo porque supone "prestar un servicio a la ciudadanía y ayudar a solucionar problemas", de hecho "mis dos hijas me ven como su héroe, pero hay que hacer encajes de bolillo para compaginar la vida laboral y la personal, por lo que opto por efectuar constantemente cambios con mis compañeros". 

En su caso hace tres turnos distintos, según los meses, y "esto es lo peor porque el único que me va bien es el de la noche, aunque me quite horas de sueño. Mi marido trabaja todo el día y yo busco ayuda de familiares y amigos cuando tengo que compaginar el trabajo con alguna actividad de mis hijas. No obstante, lo llevo bien y no me quejo porque las condiciones laborales son iguales a las del resto de mis compañeros". 

Pese a todo, Tortosa solicitó el turno de noche fijo en el Ayuntamiento, pero no se lo dieron, por lo que considera conveniente que se efectúe una regulación en el tema de la conciliación familiar. Mientras tanto trabaja dentro y fuera de casa, pues cuando llega a su hogar tiene que atender a su familia. 


Mari Ángeles Sánchez, aparadora de calzado | Jesús Cruces.

Mari Ángeles Sánchez Aparicio tiene 53 años y es aparadora de calzado desde los 14 años. La mayor parte de su vida laboral la realiza en su propio domicilio, siendo un claro ejemplo de que "las empresas del calzado siguen optando por la economía sumergida en lugar de mantener a los trabajadores en condiciones dignas", explica. 

Durante sus años laborales sólo ha estado dada de alta unos ocho años y el futuro lo ve fatal, pero, aunque preferiría estar en una fábrica "como es un trabajo mal pagado, al menos así organizo mi tiempo, pues hay que dedicar muchas horas, hasta doce, para sacar un sueldo y pese a ello no puedo independizarme, por lo que sigo viviendo con mis padres". 

En su opinión, se valora muy poco el trabajo de las aparadoras, profesionales de las que ya quedan pocas, "pues en Elda se ha dejado perder el centro de Formación Profesional y así nos encontramos con que no hay gente formada para realizar este oficio, con lo cual el futuro del sector es complicado". 

Insiste en que es un trabajo mal pagado, y todavía peor cuando les llevan el trabajo de los talleres, porque hay un intermediario que tiene que llevarse un dinero. Ante estas dificultades, considera que está bien que se celebre el Día de la Mujer Trabajadora para recordar los problemas laborales de las mujeres. 

 

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