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Rosa María Sanchís tiene la mayor colección de DVD de España | Jesús Cruces.

El videoclub Lydia es un punto de encuentro para cinéfilos en Elda. Treinta años han pasado desde que abriese sus puertas en la calle de Hernán Cortés, 8; tres décadas en que sus dueñas, Rosa María Sanchís,  de 58 años, y su madre, Lydia Pérez, de 83, han sabido hacer frente a todos impedimentos y conseguido ser el videoclub más longevo de Elda con los mismos dueños. 

En 1985 se produjo un gran boom gracias al que Elda llegó a contar con 38 videoclubs, pero con el paso de los años han sido varias las razones que han influido en la crisis de este sector: “La clientela empezó a decaer con la apertura de nuevos canales de televisión en los 90, ya que cuando existían dos canales no había mucha oferta en la programación. El siguiente descenso notable llegó con la llegada del DVD, muchas personas mayores dejaron de venir porque no se aclaraban; pero sin duda la llegada de Internet es lo que más daño ha hecho”, lamenta Sanchís.

¿Y cómo consigue sobrevivir cuando apenas quedan cuatro videoclubs en Elda de los 38 que abrieron con el boom de 1985? Reinventándose, ampliando su oferta, ya que ahora también es un minimarket en el que vende pan y bollería, “si no fuese así Lydia no se hubiese mantenido, ampliamos la oferta hace nueve años y ahora me da para cubrir gastos y para vivir y con eso para mí es suficiente”.

Lo que muchos eldenses no saben es que la videoteca del Lydia es, según afirma su propia dueña, “la más grande de España, así me lo confirmaron los representantes de las cinematográficas que iban viniendo a mi negocio, ya que tengo más de 76.400 películas en DVD y 10.000 en VHS. Y estas cifras siguen creciendo pues sigo comprando todas y cada una de las películas que salen al mercado español”. 


Lydia todavía cuenta con varios clientes que alquilan películas a diario | Jesús Cruces.

Rosa María lo tiene claro: “Nunca se me ha pasado por la cabeza cerrar, en parte porque el local es mío y puedo mantenerlo, hemos sufrido mucho por supuesto, pero me da para cubrir gastos, así que mantendré mi negocio hasta que me jubile en unos años, pues mis hijos no seguirán mi legado”. Sobre lo que hará con su amplio archivo una vez cierre, la dueña de este negocio no está segura, pero le gustaría “donarlo al Ayuntamiento, que este tenga una gran videoteca, pero no sé si sería posible”.

Rosa María no puede evitar recordar con cierta nostalgia tiempos pasados, cuando la películas costaban unas 16.000 pesetas, unos 100 euros. Compraba numerosas copias “todas te salían rentables, sin embargo, ahora me cuestan 40 euros y, aunque compro menos copias, no amortizo la mayoría”. Y es que tal fue el éxito del videoclub que llegó a adquirir 100 copias de "Ghost" (1990) o 50 de "Cadena Perpetua" (1994): "Al año podía invertir 50 millones de pesetas, era una burrada, lo sé, pero es que también lo generaba”.

Cuando acaba de anunciarse que Funai Electric, la última empresa que fabricaba reproductores VHS, dejará de hacerlo a finales de este mes y por tanto es el final definitivo de las cintas, Rosa María recuerda con nostalgia cómo “al principio alquilábamos películas en VHS, tengo más de 10.000 copias, las guardo todas y cada una, no podría deshacerme de ellas”.

“El primer Lydia estaba en la Huerta Nueva, lo abrió mi madre en 1980, pero pronto nos convertimos en socias y abrimos Lydia 2, dejando el primero; poco después abrimos Lydia 3 en Petrer, en Las Chimeneas, pero por desgracia el pasado mes de diciembre me vi en la obligación de cerrarlo porque ni siquiera podía cubrir gastos”. 


Actualmente este negocio tiene cuatro empleados | Jesús Cruces.

La mayoría de los clientes habituales de este videoclub son personas de entre 30 y 40 años “son verdaderos apasionados por el cine, no quieren descargar una película y ver la mitad en ‘latino’ o con mala calidad… y es que por dos euros pueden alquilar las películas tan solo cuatro meses después de su estreno en cines y disfrutarlas”. En sus casi 31 años más de 33.400 personas se han dado de alta en Lydia, si bien es difícil estimar cuál es la clientela actual puesto que “va por rachas, hay quienes vienen una temporada, luego descansan, al cabo de unos meses vuelven… pero sí hay muchos clientes que vienen a diario”.

Esta coleccionista admite que “ya no veo películas, quizá vea una al año, a mí lo que me gusta es coleccionarlas, al principio veía muchísimas, pero es como todo, al final te acabas cansando”. Sanchís admite que “compro todas las que salen, creo que en parte por ego, me gusta que cuando vienen clientes a por una película pueda alquilársela, estoy segura de que me digas el título que me digas, lo tengo. Cuando tengo muchas copias vendo hasta que me quedan tres, me gusta tener de reserva por si ocurriese algo, no podría quedarme sin una película”.

Rosa María Sanchís todavía mantiene la esperanza: “Estoy segura de que si las películas no se pudiesen descargar por Internet, el videoclub volvería a crecer, vivo con esa esperanza. La ley está, pero los políticos deben obligar a que se cumpla, como ocurre en otros países”. 


En el videoclub almacena las más de 76.000 copias | Jesús Cruces.

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