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Algunos monumentos de zapatos son simplemente reivindicativos de una acción política, y eso es lo que hay en Tikrit (Iraq), con un monumento a los zapatos que fueron lanzados contra el presidente de Estados Unidos de América, durante una conferencia de prensa, en la que estaba acompañado por el primer ministro de Irak Nouri al-Maliki.

Los hechos ocurrieron hace diez años, en diciembre de 2008, y el protagonista fue un periodista, Muntazar al-Zaidi,  asistente a esa rueda de prensa en Irak, que al grito de "este es un beso de despedida del pueblo iraquí, perro", lanzó sus dos zapatos contra Bush el cual se agachó y los esquivó, no obstante el periodista fue juzgado y encarcelado durante nueve meses.

Un zapato arrojado con desprecio sobre una persona es un símbolo ofensivo en países árabes. Pero no solo el lanzar el zapato, que puede parecer una actitud violenta, sino el simple hecho de cruzar las piernas y mostrar las suelas del zapato, se considera un hecho grosero y de falta de respecto a la persona que esté enfrente en una conversación.

Como se sabe al entrar en las mezquitas musulmanas, los fieles o visitantes se descalzan debido a que el zapato se considera impuro por estar en contacto con el suelo y caminar sobre supuestos lugares sucios o polvorientos. Arrojar el zapato sobre una persona es quizás el mayor insulto que se puede recibir.

En algunos lugares este insulto fue muy celebrado, hasta el punto de que esa acción se consideró como un acto heroico y se levantó un monumento a esa "gesta".