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Barrio de la Huerta Nueva con modernas construcciones industriales invadiendo los terrenos de labor. Año 1950

La ciudad de Elda en los años 30 del siglo pasado ya estaba totalmente consolidada como una puntera población zapatera. Las más importantes industrias de la provincia estaban instaladas en Elda, y nuestra ciudad surgía como una claro referente de riqueza y trabajo. 

Destacamos hoy unos escritos de la época publicados en El Cronista, con motivo de un homenaje a la figura de Castelar en septiembre de 1932:

"El movimiento de habitantes de nuestro pueblo es extraordinario. Familias que entran y familias que salen. Sobre todo es de notar las que entran. De todos los pueblos limítrofes, Elda como una pequeña Cosmópolis. Y no se basa el crecimiento de la población en la afluencia de una masa mísera. No puede negarse que vienen a nuestro pueblo trabajadores que no pueden vivir en sus pueblos. Pero sería injusto desconocer que son también muchas las familias, que sin estar mal en las poblaciones a las que pertenecen, Elda, sin embargo, se les presenta como un punto de mayores y mejores proporciones de vida, Elda, para esas familias, es como una madre especial. Y en realidad,  preciso es convenir en que nuestro pueblo es rico en modos de vida[...]"

El efecto llamada estaba dando sus frutos y la población crecía de la noche a la mañana. Muchos de nuestros compatriotas son hijos y nietos de aquellos que decidieron abandonar sus pueblos de nacimiento y buscar la riqueza que Elda creaba. Pero la ciudad en aquellos años seguía con su vocación agrícola y ante los problemas de sequía, se lanzaban mensajes que también recogemos del mismo periódico El Cronista en un trabajo firmado por Segundo Salvador titulado "Elda Agrícola" en agosto de 1932:

"La causa principal de la decadencia de esta huerta eldense que, en otro tiempo mereció ser cantada como modelo de frondosidad por la poética prosa castelariana, radica en que el agua no pertenece a la tierra. Este divorcio entre agua de riego y tierra regable hace que se miren como cosas antagónicas estas dos clases de propiedad, cuando debiera ser anexas, como lo son el calor del fuego y el espíritu del cuerpo".

Pero en Elda la agricultura sería totalmente absorbida por nuestra pujante industria de fabricación de calzados y los terrenos de labor se convertirían en edificios industriales dedicados a la moda y al arte de hacer zapatos. Un cambio que nos dio unas señas de identidad en la economía, de las que carecíamos y transformó un pequeño pueblo en una gran ciudad. 

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Acerca del autor

Autor: José María Amat

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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