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Durante los trágicos años de la guerra civil española (1936-1939) surgió en Elda una sociedad colectiva de industrias del calzado de Elda y Petrel que respondía al acrónimo de SICEP.

Tomás Guarinos Maestre. Procurador de los Tribunales de Justicia

Ante la situación de huelga prolongada y, tras el estallido de la guerra, se produjo el abandono de algunas empresas por parte de sus propietarios. La sociedad surgió con el fin de dar trabajo a la población y continuar más o menos con cierta "normalidad" dentro de la grave situación que vivía el país. En Elda, capitaneados por el procurador de los tribunales, D. Tomás Guarinos Maestre, que fue también uno de los fundadores y primer secretario del Banco de Elda. Con la ayuda de los bancos que operaban en la ciudad, se creó bajo el aspecto jurídico de sociedad, un sindicato de industriales. Esa colectividad integrada por 23 fabricantes de calzado y conexas, que llegarían a integrar hasta 80 empresas, estuvo activa, trabajando en Elda y almacenando zapatos en nuestra ciudad y en almacenes situados en Valencia y Barcelona, esperando el final de la contienda, para materializar los stocks y capitalizar las inversiones que se realizaron con los préstamos solicitados a la banca del momento.

En Elda se consiguió dar trabajo de forma permanente y durante los tres años de guerra a unas 12.000 personas, aunque con gran alcance gracias al trabajo a domicilio alcanzaría las 30.000 almas. Este hecho no tenía precedentes en el mundo precisamente por la forma en que se hizo y las circunstancias del momento. Fue ensalzado por uno de los historiadores sociales de la época y autor de varios libros sobre colectividades en tiempo de crisis; el francés Pierre Piller (1895 - 1978), quizás más conocido por el seudónimo periodístico "Gastón Leval", el cual refiriéndose a SICEP no dudó en calificarla como ejemplo para toda Europa.   

En esta empresa limitada estaban integradas casi la totalidad de las grandes industrias que fabricaban zapatos en Elda y las tres más importantes de Petrer. Sin embargo los obreros durante los años de la guerra civil la acosaron para tratar de apoderarse de todas ellas, aunque lo lograron solamente en las cuatro más importantes de Elda: Pedro Bellod, Francisco Rivas, Rodolfo Guarinos y Pablo Maestre. Y la petrerense Calzados Luvi. Pero a pesar de ello, en Elda, SICEP, de forma libre y ajena a los problemas bélicos de aquellos años, siguió trabajando, almacenando y obteniendo beneficios.

Edificio en la calle Conde Coloma donde estaba ubicado uno de los almacenes de calzados de SICEP en Elda.

Al acabar la guerra civil, en el año 1939, la SICEP continuaba con los mismos fines con los que se creó el 18 de agosto de 1936. A partir del final de la contienda la sociedad entró en liquidación, que se alargaría hasta bien entrado el año 1947.

Los nobles propósitos de aquellos eldenses que crearon SICEP y la mantuvieron en momento sumamente difíciles sirvieron para paliar el hambre y las miserias que traen consigo las guerras, al menos en lo que a las poblaciones de Elda y Petrer se refiere. El ejemplo de sacrificio, de servicio al bien común y la forma en que se desarrolló esta sociedad modélica, que es la gran desconocida de las mayoría de los eldenses en los actuales tiempos. En nuestra ciudad jamás se ha tenido un gesto para aquellas personas que fueron capaces de semejante logro. Y lo que es peor, nuestras generaciones y las futuras, carecen de la información necesaria para reconocer aquellas raíces que, estoy seguro, les llenarían de legítimo orgullo al descubrir que hubo un tiempo en que alguien, en esta ciudad, elevó el listón del colectivismo industrial en tiempo de guerras.