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José Martínez Ruiz "Azorín" y Carola Gonzálvez.

El día 1 de Septiembre de 1961 y en los prolegómenos del certamen nacional de calzados, apareció en el diario ABC un trabajo a título de editorial, "La prospera Elda". Firmado por el novelista, ensayista, dramaturgo y crítico literario, José Martínez Ruíz "Azorín". Aunque el contenido ha sido ampliamente difundido, es conveniente recordar sus palabras que enaltecen y dignifican nuestra procedencia: "Elda nos da ejemplo de la evolución rápida de un pueblo; hace cincuenta años Elda era un pueblo agrícola; su vino clarete era famoso. No sabríamos de Elda sino porque allí se habría recriado Castelar, el cual ahora tiene, ante una bella fuente, una gallarda estatua. Nos está dirigiendo la palabra. El caso de una transformación tan rápida y completa será, acaso único en España....Cuando salimos de Madrid en tren, hacia el Mediterráneo, pasamos por la Mancha. El cuadro en que vamos a ver a Elda es el cuadro apropiado a su arte. Al salir de un túnel, muy corto, el único túnel en esa línea, nos encontramos, de pronto, en un valle riente, en que la luz esplende. Se yergue a un lado una alta peña, la Peña del Cid, con sus mil ciento once metros de altura, Elda se extiende junto a un río. El Vinalopó. Tocando la ciudad vemos los restos de una gran mansión señorial, la residencia de los Colomas. Uno de esos Colomas era poeta y lo menciona Cervantes. Otro es el historiador de la guerras de Flandes. A dos pasos de Elda está Petrel; cerca está Monóvar. No lejos a unos kilómetros, reverbera el Mediterráneo. Y en Elda, la próspera Elda, se trabaja incesantemente. Creo que Elda viene de Idella, significa hermosa. ¿Y qué mayor hermosura que un trabajo acabado, fino, perfecto?...

Pero eso no fue todo, hubo en Elda otra escritora de indudable calidad que además era poetisa y muy amante de su pueblo, se llamaba Carola Gonzálvez, sus trabajos exaltando las tradiciones y cualidades de su pueblo eran publicados en las revistas locales y también en Valle de Elda; el día 2 de ese mismo septiembre de 1961, precisamente este semanario publicó un escrito del que entresacamos algunos párrafos que describen el trabajo en nuestra industria del calzado de aquellos años: "... Las cuchillas de los cortadores seguían el contorno de los patrones y recortaban ágilmente las flexibles pieles; las máquinas de las aparadoras dejaban oír su aceitosa y suave voz, mientras los pespuntes iban uniendo piezas, y los adiestrados dedos de las mujeres, doblaban costuras, intercalaban adornos. El zapato así preparado, llegaba a las manos de los zapateros que los ceñían a la horma, ajustándolo cuidadosamente con el duro martillo que dócil al impulso de la diestra mano, daba el golpe fuerte o ligero para redondear, para perfilar. Y luego venía el acoplar la suela mojada, el ejercer la suficiente presión sobre el cristal para levantar la fina película que dejara al exterior la superficie que se habría de abrillantar y pulir. 

Allí estaban los infernillos, los recipientes, las ceras, los cepillos y bayetas de almacén, dispuestos para ser usados por las obreras que repasaban cada zapato y cuidaban de ultimar cualquier detalle, hasta que el par de zapatos quedaba dispuesto para ser envuelto en suave papel de seda y encerrado en la caja correspondiente a su medida, sumándose al resto de las que constituía la expedición.

¡Cuántas cosas eran necesarias para llegar a ese resultado!. La acertada elección del modelo, la búsqueda del color y la piel adecuados, la horma capaz de mantenerse de moda durante algún tiempo, la prueba de aquel o tal otro adorno, el tacón o el tipo de suela conveniente, u un sin fin de pequeñas cosas adicionales.

Los modelos para cada cambio de estación, debían tener anticipadamente previstos, pensar en pleno invierno lo que el público pudiera preferir en verano...".

Elda era la ciudad del progreso y del zapato. Elda empezaba su gloria como ciudad ferial y era objeto de los mayores elogios. 

 

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Acerca del autor

Autor: José María Amat

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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