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Hormas y calzados para pies con deformaciones

A estas alturas del siglo XXI quizás alguien se pregunte si tiene sentido seguir hablando de zapateros artesanos. Especialmente son nuestros hijos y nietos los que podrían plantearse muchas incógnitas sobre este oficio, que ninguno de ellos ha conocido en el interior de nuestras antiguas empresas.

 

   En mis muchos años y andanzas por pueblos y ciudades de España, era casi una obligación para mí iniciar una conversación con alguno de los zapateros de reparación que iba encontrando en sus clásicos establecimientos abiertos en cualquier lugar, pero especialmente en los cascos antiguos de los pueblos. Así he hecho muchos y buenos amigos, conversando sobre zapatos y zapateros. Hablando sobre el oficio y su continuidad en el tiempo. Pude encontrar a personas de una gran profesionalidad, maestros de su oficio e intachables personas que me hicieron el honor con su amistad: Rafael Prieto en Palencia; Isabelino de Diego en Almería; Julio Vibot y Pedro Lozano en Palencia; Manuel Reina de Madrid y muchos otros que, aunque recuerdo sus rostros, siento no tener su nombres para poder nombrarlos, como un homenaje a su trabajo. 

Pedro Lozano en su taller de Palencia

   Verdaderamente el oficio de reparador y zapatero artesano ha ido perdiéndose, especialmente por ser un oficio que pasaba de padres a hijos, pero también con el mayor nivel de vida de la gente que, ante una rotura de sus zapatos, compra unos nuevos. Sin embargo el oficio de zapatero artesano es necesario y si algún día estuviese en peligro de desaparecer, habría que reinventarlo. Baso esta afirmación por la necesidad que tenemos de hacer zapatos para pies con deformaciones o malformaciones, también por el placer que supone calzar un zapato a medida. He repetido muchas veces lo complicado que es calzar a una persona con problemas en un pie, mucho más cuando se trata de graves deformaciones. ¿Quién calza a estas personas? ¿Cómo solucionar los muchos problemas menores que presenta una dolencia crónica o permanente en el pie? Esto sin contar con los zapateros que siguen reparando zapatos a los que tenemos un especial apego, amén de aquellos necesarios para representaciones teatrales etcétera.. 

   El zapatero artesano es un oficio necesario y fundamental en nuestra sociedad, y nada tiene que ver con elementos nostálgicos o trasnochados. Sencillamente es una profesión que debe ser amparada y potenciada, para que no quede en el olvido y pueda perderse.

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Acerca del autor

Autor: José María Amat

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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