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Dibujo monocromo de Gabriel Poveda "Leirbag" que se conserva en el Museo del Calzado.

Han sido varios autores los que han escrito sobre la existencia de zapateros en los años en que la actividad se inició para comercializar calzado fuera de nuestra población. Téngase en cuenta que los zapateros han existido siempre, y en casi todos los pueblos o villas; personas que dominaban el oficio y hacían o reparaban zapatos a mano. Al zapatero se dirigían los que encargaban zapatos o botas para hacerlos de forma manual incorporando grandes dosis de paciencia, de ahí que los zapatos se considerasen prendas muy apreciadas y cuando se rompían, trataban de repararlos una y otra vez hasta que el zapato ya no admitía más arreglos.

Según nos relata H. Soria del Castillo, uno de los primeros zapateros se llamaba Ramón, apodado "el guiña" que trabajaba en solitario a las puertas de su casa en la calle San Antón del antiguo casco viejo; preparaba zapatitos para cargarlos en su carro y venderlos en los mercadillos de Salinas, Sax y otros pueblos de la comarca. Este hombre, al parecer, era tomado por medio loco y era el "hazmereír" del barrio "perdiendo el tiempo en hacer zapatos". Aquel paisano acabó sus días de portero del Manicomio Provincial, que en aquellos años estaba en Elda a la entrada del pueblo, por la zona del actual cementerio, en un edificio que años antes ocupaba el Convento de Franciscanos con el que también contaba nuestra Villa. Más tarde aquella "locura" se contagiaría a un tal Vicente Maestre "el chulo" que era vecino del anterior y zapatero en la misma calle San Antón. Según Valero Escandell en el libro Elda 1932-1980. Industria del Calzado y Transformación Social, el primer zapatero eldense fue Joaquín Yago pero, en cualquier caso, y en poco tiempo, el éxito de aquellos zapateros ambulantes cundiría en la villa y Elda se iría transformando en una ciudad zapatera. También Soria del Castillo nos apunta que el inicio "serio" de la fabricación de calzados en Elda lo haría una sociedad creada al efecto, Marco y Sapena en Compañía. Pronto el éxito alcanzado tendría una amplia repercusión y la Elda de mediados de siglo XIX iría cambiado la economía de sus habitantes.