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Con Agatha Ruíz de la Prada, Cósima Ramírez (hija de Agatha), El presidente del Consorzio de San Crispin y San Crispiniano y Ángelo Caseiro, responsable y conductor de los actos.

Hace unos días viajé a Vigévano (Italia) para participar en la "Festa dellÚomo", con la entrega de los 36º premios "Fedeltà al Lavoro". Se trata de una tradición que arranca desde el siglo XVI y que se realiza cada año alrededor de las reliquias de los Santos Patronos de la profesión de zapatero, San Crispín y San Crispiniano.

Los homenajeados este año (empresarios y trabajadores) con el Obispo que ofició la Eucaristía y el alcalde de la ciudad.

Lo vivido en estos días ha sido sorprendente y muy interesante, pero quizá lo más llamativo y valioso para los eldenses, es el alto sentimiento de profesionalidad que irradiamos como zapateros y la admiración por nuestro Museo del Calzado que, siendo mucho más reciente que el existente en esa ciudad, es reconocido y apreciado, tanto por los fondos que posee, como por las actividades que ha realizado y realiza.

Saludando al presidente honorífico de la Asociación de Fabricantes de Calzado de Italia.

Allí pude intercambiar opiniones con industriales y con los dirigentes del sector zapatero en ese país, también con el alcalde de la ciudad, muy comprometido con el mantenimiento de las tradiciones y con la ayuda al museo y al sector zapatero.

Una de las obras de arte que adornan la Plaza Ducal.

Vigevano es una ciudad un poco superior en habitantes a Elda, 59.000. Pero su característica fundamental de esa población medieval, un auténtico deleite para la vista, con obras del arquitecto Donato Bramante, con la colaboración del mismísimo Leonardo Da Vinci y otros artistas universales, con su plaza que llaman el "salón de Italia" por su belleza y en la que han dejado su arte en columnatas y frescos los artistas más importantes del Medievo. Vigevano se asemeja a Elda por  el paralelismo de su industria del calzado, quizá la que fue más potente en Italia y reflejo de la moda en el mundo. Vigevano, la bella ciudad de la Lombardía, supo en la década de los años 60, cuando en Elda empezaba a florecer sus ferias del calzado, ir trasvasando la mano de obra sobrante por la reducción de su principal actividad zapatera, en otra industria alternativa, la fabricación de maquinaria para el calzado, de la cual actualmente son únicos en Italia y exportan a todo el mundo, manteniendo o superando su nivel de empleo.

Visitando el museo del calzado de Vigévano y observando el diorama de la historia de las colecciones.

Todo esto lo constaté y lo hablé con sus autoridades. Que expresaron también una especial admiración por la ciudad de Elda. Por eso la posibilidad de un hermanamiento con Vigevano sería posible y beneficioso para ambos, pero sobretodo a nosotros nos aportaría experiencia y podría marcarnos un camino necesario para los tiempos que se avecinan. El alcalde estuvo muy receptivo a mis propuestas y en cuanto haya posibilidad, la corporación italiana estaría dispuesta a hermanarse con nuestra ciudad, algo que no se puede desperdiciar.

Recibiendo el diploma acreditativo del Consorzio San Crispín y San Crispiniano.

En los actos finales del domingo estaban todas las instituciones representadas, los industriales más importantes y los diseñadores más famosos. Una fiesta que tiene un gran calado en esa zona y en la que se entregan las distinciones a trabajadores de la industria del calzado y a personas de todo el mundo, que han buscado en el calzado la fuente de inspiración para su trabajo.