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Barrio de "La Prosperidad" con la plaza de su mismo nombre y una de las grandes industrias al fondo.

"Elda se puso de moda". Esa era la percepción de sus moradores y el efecto llamada que se produjo en lugares en los que la agricultura o la ganadería no eran compensadas económicamente como lo hiciera en la industria. Las fábricas de calzado manual demandaban más y más mano de obra. Personas provenientes de las regiones de Andalucía, Murcia y Albacete  especialmente, llegaban a Elda en busca de mejores salarios.

Casas que conformaban el barrio de "La Fraternidad".

Antes de la contienda del año 1936, Elda experimentó un crecimiento como consecuencia de la mayor creación de empresas de fabricación de calzados y afines. En el año 1924 la ciudad contabiliza un total de 81 nuevas empresas, de las que 31 contaban con más de cuatro trabajadores. "Respondió Elda a la decadencia de su riqueza agrícola dando el mayor incremento en su mano de obra a la producción industrial, y gracias a ésta es la ciudad una de las pocas pueblerinas de la provincia que han alcanzado algún desarrollo en los dos últimos quinquenios. Mientras ésta o aquella población, ayer floreciente, en las épocas de las prosperidades fabulosas del síno, languidece y se despuebla, Elda, que en campos ha sufrido tanto como las que más, se defiende con éxito y no cae en las angustias de la ruina, sino que ensancha y consolida su bienestar". (El Liberal de Elda. Salvador Canals 1º de septiembre de 1915).

La demanda de viviendas se creó en el año 1916 la Sociedad llamada "La Prosperidad", pero el incremento de la población dio como respuesta la creación de otra sociedad cooperativa de casas baratas, en este caso se llamó "El Progreso" con 550 acciones y entregando 262 casas con la espléndida plaza Castelar en el cetro del conjunto. Pero el flujo de inmigración era imparable y todavía se crearía otra sociedad también de casas baratas, "La Fraternidad" con la entrega de 460 casas con calles perfectamente alineadas con arboledas, aceras, agua y electricidad. Pero los empresarios también surgían con fuerza y demandaban un tipo de edificación más lujosa, de ahí que se crease en el año 1926 otra sociedad, y en este último caso para la construcción de chalets de lujo, con la entrega de 25 viviendas con un trazado a dos calles con amplias aceras, electricidad y zonas ajardinadas en chalets aislados. Se trataba del nacimiento de la "Ciudad Vergel". (Albor, "Elda sociable". Payá Liria. Septiembre de 1935).

Una vista del barrio de "El Progreso" con el jardín de Castelar en el centro.

Lo cierto es que Elda crecía en trabajadores y en futuro. Un futuro que no es privativo de unos pocos, que está fraguado con el esfuerzo de varias generaciones. Por eso hiere mucho más en nuestros sentimientos, la pasividad y el menosprecio que muchas veces se hace de aquellos meritorios empujes. 

Estamos asistiendo impasibles al sometimiento de nuestro bien ganado prestigio como industria y en especial como los mejores y más preparados trabajadores del sector, en los que respecta al zapato de mujer de gama alta. Se han impulsado iniciativas que a nadie parece importarles y, lo que es más grave, ante la perplejidad de aquellas personas que más pueden llegar a padecer los riesgos de una falta de trabajo. Esta semana sin ir más lejos, dos publicaciones de ámbito nacional y asentadas en el mundo de la moda y el diseño, señalan a la vecina ciudad de Elche como el paradigma de la calidad en el calzado de zapato de mujer "Zapatos gigantes de diseño español dan color a San Joao da Madeira". Se muestran grandes hormas decoradas hechas en Elda por iniciativa de eldenses, como hechas en el Instituto Tecnológico de Elche. "El calzado español apuesta más por la calidad que por el diseño". Entrevista al ganador de los premios Model.

¿Dónde queda nuestra Elda? ¿Dónde sus avezados trabajadores? ¿Cómo se está esfumando nuestro prestigio? No basta con que nos recreemos en pregonar nuestras más que merecidas cualidades, hay que hacer algo más. 

Espero y deseo no ver a mi pueblo ensombrecido por falta de ingenio y empuje en los momentos en que más se necesitan las ideas y los hechos.