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Calzado

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Esta bota hecha en bronce es un monumento al peregrino que se encuentra en Cabo Finisterre, en las estribaciones de esa bellísima zona del "fin del mundo".

Tradicionalmente los peregrinos llegados a este punto abandonaban el calzado que habían usado en una de las etapas del Camino de Santiago.

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Pedro Lozano en su taller realizando una de sus obras artísticas.

Acabamos de recibir la triste noticia del fallecimiento de Pedro Lozano, un zapatero de Palencia que ha regentado hasta el último momento un taller artesano para hacer zapatos a medida y para pies con deformaciones, últimamente también con la colaboración de su hijo.

Hay que recordar quién fue Pedro Lozano para comprender su figura profesional y humana y la generosidad que tuvo con el Museo del Calzado, al donar parte de su obra maestra, que figura en una de nuestras salas.

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Tarjeta de la fábrica de Romero Utrilles (Museo Calzado)

Rafael Romero Utrilles, apodado "El Salao", fue quizás el industrial más notable de los que han existido en Elda: además de la extraordinaria industria que construyó en los terrenos que hoy ocupan la calle Dahellos, recibió importantes premios en 1902, que probablemente dieron lugar al dicho "Elda, París y Londres". La edificación ocupaba 1.160 m2 y estaba rodeada de un jardín con una verja sobre una valla que la limitaba. Su fachada daba a la actual calle Jardines, la puerta principal al jardín estaba rematada con dos adornos simulando antorchas sobre dos pilares de obra que sustentaban una puerta de forja, y el resto lo cerraba una simple valla de madera y cañas.

La industria se creó en el año 1876 y fabricaba calzados de todas las clases, desde el zapato corriente hasta el de más puro estilo y diseño para mujer. La empresa alcanzaba los 800 pares diarios con una producción anual de 297.600 pares, que eran realizados por una plantilla que superaba los 450 trabajadores; era una de las fábricas más grandes de aquellos años en los que en Elda se estaba consolidando como un referente en la industria de fabricación de calzados.

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Anuncio en Alborada de la fábrica de Hijos de José Jerónimo Guill y parte de la plantilla de trabajadores en 1939

José Jerónimo Guill en 1915, inició su taller de calzado en la calle 17 de Abril, nº 31, con algunos amigos y familiares, en total 6 trabajadores para fabricar calzados tipo "Luís XV", ese zapato que ha sido y es el orgullo de los zapateros eldenses. El primer taller tenía 150 m2 que con los años irían ampliando para llegar a 600 m2. El pequeño taller se transformó en una gran empresa que producía un tipo de calzados de bottier, en línea con los más prestigiosos fabricados en Elda, entre ellos Marcial Sarrió, que sería propietario de una gran industria.

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La actividad zapatera en Almansa data de mediados del siglo XIX, ya que hasta ese momento solamente había en la población alguna tenería y zapateros a medida o remendones. Al igual que sucedió en Elda y otras ciudades, se fueron desarrollando talleres familiares y artesanales para autoconsumo local o para la venta en mercadillos de poblaciones próximas. De ahí se pasaría a la creación de grandes y medianas fábricas que daban acogida a los trabajadores que iban abandonando el campo para incorporarse a esa recién creada industria. Como paso en otras poblaciones, la línea férrea entre Madrid, Valencia y Alicante, desarrolló el comercio y disparó las ventas de calzado creando más fábricas hasta convertirse en una importante ciudad zapatera. 

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Logotipos de la marca "Calzados X" junto con el industrial Pablo Guarinos Juan.

Pablo Guarinos Juan fue un industrial muy conocido y prestigiado en la primera parte del siglo XX.

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Situado sobre una peana de hormigón se encuentra, a la entrada del edificio de la Cámara de Calzado de Leon, una escultura en broce de un zapatero de silla con la siguiente leyenda: "A los hombres y mujeres forjadores de la industria leonesa del calzado".

La escultura se inauguro en septiembre de 1979 en las puertas del Centro de Convenciones de la ciudad de León y más tarde en enero de 2004 se trasladó a la entrada del nuevo edificio construido para la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato, donde actualmente se ubica la sede provisional del Museo de la Piel y del Calzado.

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Cuando apenas han pasado unas horas del día de Navidad y en todos los hogares estamos celebrando la festividad del nacimiento de Jesús, me llega la triste y cruel noticia del fallecimiento de mi amigo José María Vera Rebato. No por esperado es menos triste y, como ocurre casi siempre con los seres queridos que sufren una larga y terminal enfermedad, no queremos asumir el fatal desenlace y confiamos siempre en la Divina Providencia, en el milagro que normalmente nunca llega. Con las lágrimas en los ojos y sin  recuperarme  del fuerte impacto. Sentado como estoy frente al ordenador fluyen los recuerdos de otros momentos y, con él, las palabras. El sector zapatero ha perdido un luchador que dignificó la profesión.

José María Vera recibió, hace algo más de un año, un homenaje en el Museo del Calzado, en el que, por parte de varias entidades e instituciones zapateras,  se le reconocían los muchos méritos que concurrían en su persona al servicio del diseño del calzado.  

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Algunos monumentos de zapatos son simplemente reivindicativos de una acción política, y eso es lo que hay en Tikrit (Iraq), con un monumento a los zapatos que fueron lanzados contra el presidente de Estados Unidos de América, durante una conferencia de prensa, en la que estaba acompañado por el primer ministro de Irak Nouri al-Maliki.

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Antonio Martínez Maestre, fue el fundador de la firma “Calzados Bellini”, el año 1942 consolidando la empresa la marca. “Calzados Bellini” se centraba en la fabricación de calzado sport para señora de alta calidad, con una producción aproximada de 500 pares a la semana. Antonio apostó por las Ferias del Calzado y montó su propio stand, relanzando las ventas y la exportación. La marca Bellini se representaba en el reflejo de un espejo sosteniendo una mano femenina uno de los modelos fabricados por esta empresa. Entre los muchos fieles empleados con los que contó esta empresa, destacaba Jaime Gómez Bonnin, que gozaba de gran popularidad entre los compradores por su simpatía y su capacidad de gestión, convirtiéndose en la mano derecha del propietario de la industria.

Acerca del autor

Autor: José María Amat

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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