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Crónicas Eldenses

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Antigua estación de Elda, construida en 1862.

Hoy hace 160 años que la línea Aranjuez-Alicante fue inaugurada por la reina Isabel II. Fue un 25 de mayo de 1858 cuando la reina se desplazó, a la velocidad de 32 km/h., y en un viaje de 12 horas, hasta Alicante para inaugurar oficialmente la línea que ya había sido abierta al tráfico de mercancías y personas el día 15 de marzo de ese mismo año.

Las obras del tramo Almansa-Alicante dieron comienzo el 29 de marzo de 1853, siendo finalizas, tras varios cambios en las compañías concesionarias de la obras, en diciembre de 1857.

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Imagen de un grupo de ciclistas de la época.

Desde que a finales del siglo XIX las bicicletas adquirieran su configuración actual, con ruedas de igual tamaño, tracción por cadena y neumático hinchables parecidos a los de las bicicletas actuales, España siguió el camino de otros países europeos en la afición por la bicicleta. Será durante la década de los años 90 del siglo XX cuando se difunda y generalice la bicicleta en pueblos y ciudades, alcanzando su cénit entre 1895 y 1899 con la aparición de un buen número de clubs y creación de nuevas sociedades ciclistas. La organización de salidas, excursiones y carreras, e incluso la publicación de revistas especializadas y la construcción de algunos velódromos, fueron habituales en la última década del lejano siglo XIX.

Si bien la noticias más antigua que tenemos en Elda de la presencia de bicicletas es la organización de una carrera ciclista con motivo de las Fiestas Mayores de 1914 que se celebró el día 6 de septiembre, a la cinco de la tarde, en la calle Nueva; serán los últimos años del siglo XIX cuando las calles y caminos de Elda empezarán a ser frecuentados por ciclistas de Elda y de otras localidades.

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Imagen actual del edificio de la CNT | Jesús Cruces.

Hace 58 años, un 15 de mayo de 1960, dieron inicio las obras de construcción de la Casa Sindical. En el entonces número 11 de la calle Menéndez Pelayo (act. nº 13), y sin ceremonia oficial alguna de colocación de la primera piedra, se empezó a construir un edificio que albergaría todas las dependencias sindicales que hasta el momento funcionaba de forma dispersa por toda la ciudad, en lugares en ocasiones sin las condiciones debidas.

La Organización Sindical Española, comúnmente conocida como Sindicato Vertical, fue la única central sindical que existió en España entre 1940 y 1977, durante el período del régimen franquista. Durante casi cuarenta años se convirtió en el único sindicato autorizado, agrupando en su seno hasta un total de 26 organizaciones sindicales de ámbito nacional.

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Zona central del eclipse total de sol de 1706 en su recorrido por la península ibérica

Hacía escasos cinco años que el siglo XVIII había dado inicio, las Españas se debatían en una guerra civil por la Sucesión a la Corona. Borbones y Habsburgo luchaban en lo que algunos historiadores han llamado la primera guerra mundial, dado que la cantidad de contendientes, alianzas y escenarios bélicos superaron ampliamente el ámbito estrictamente europeo. La villa de Elda que ya había manifestado su fidelidad a la causa de Felipe V, como legítimo rey de España y de las Indias, aguardaba los acontecimientos bélicos que estaban por venir y desarrollarse por tierras alicantinas. Las autoridades municipales se afanaban en preparar las defensas de la villa ante la previsible presencia de tropas austracistas: refuerzo de portales, reparación de la cerca de la villa, establecimiento de centinelas en la Torreta, guardias nocturnas en torres del castillo y la iglesia, ...

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Concejales del Ayuntamiento de Elda durante la segunda legislatura municipal (1983-1987). De izquierda a derecha: De pie detrás: Mateo Sánchez Solera (secretario municipal), José Luis Durán Álvarez, Luis Gabriel Torregrosa Mira, Pedro Comas (interventor municipal), Matías Aparicio Simón, y Luis Torregrosa (secretario del grupo socialista). De pie en medio: José Peñataro Pérez (AP), Ignacio Bleda Clemente (AP), María Magdalena Bañón Requena (AP), Eloy Pastor Peidró (AP), Juan Pascual Azorín Soriano (CIE), Manuel Guzmán Ruiz (PSOE), José Miguel Oliver Graciá (PSOE), Juan García Esteban (PSOE), Juan Medina Amorós (PSOE) y Juan Rodríguez Campillo (PSOE). Sentados: Agustín Tomás Tomás (PSOE), Emilio Martínez Arrés (AP), Manuel Jover García (PSOE), Juan Cruces González (AP), Roberto García Blanes (PSOE), Francisca Muñoz Gil (PSOE), Luis Mira Belmonte (PSOE), Manuel Jover Páez (PSOE), Inmaculada Mira Carrilero (PSOE) y Mª Josefa Hernández Lax (PSOE). Ausentes: José Miguel Espinosa Justamante (PSOE) y Agustín Coloma Bernabeu (PCE).

Aquel 8 de mayo de 1983 los españoles fueron convocados a las segundas elecciones municipales desde la restauración de la democracia. Tras cuatro intensos años de trabajo al frente de los municipios, las fuerzas políticas pusieron todo su empeño en convencer a los ciudadanos de lo mucho que quedaba por hacer todavía en los municipios.

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Bloque de viviendas de la Avenida Reina Victoria, nº 10 que constituye el primer edificio construido en la actual Avenida Reina Victoria, de Elda.

Un 7 de mayo de hace 69 años tenía lugar el nacimiento de facto de la avenida Reina Victoria. Aquel sábado de 1949 se concedió una licencia de edificación a Manuel Ochoa Ugeda para construir un bloque de 22 viviendas con bajos comerciales en lo que entonces fue denominado como confluencia de la calle del Trinquete con la plaza y avenida hacia la Ciudad Vergel.

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Vista del tramo de la calle Ramón y Cajal en la confluencia con la calle del Castillo.

Hace 108 años se perpetraba un grave atentado, de los muchos que vendrían posteriormente a lo largo de las décadas del siglo XX, contra el patrimonio histórico eldense.

Corría la primavera de 1910, y gobernaba la alcaldía de Elda, por primera vez, José Joaquín González Payá, destacado prohombre del Partido Conservador, hijo del que también fuera alcalde José J. González Amat. En el pleno del 26 de abril de 1910 se decidió borrar los nombres populares de varias calles eldenses del casco antiguo de la ciudad que, desde tiempo inmemorial, habían recibido de forma espontánea, y su sustitución por otro más acorde a los tiempos modernos que se vivían y a los intereses ideológicos o políticos del político de turno.

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Uniformes de la Milicia Nacional.

Un 24 de abril de 1835 el Ayuntamiento de Petrer se dirigió al de Elda para proponerle que, en aras de la mejor defensa de ambas poblaciones en el transcurso de la guerra civil que se estaba viviendo en España, se unificaran las milicias de ambas poblaciones bajo un solo mando. Iniciativa que se llevó a efecto, quedando establecido el cuartel de la Milicia Nacional en el desamortizado convento de franciscanos de Nª Sra. de los Ángeles, entre 1835 y 1841.

La Milicia Nacional, de carácter voluntario, fue creada el 9 de enero de 1834 por la Reina Gobernadora, Mª Cristina de Borbón-Dos Sicilias, con la misión de contribuir a la defensa de los pueblos leales a la reina niña Isabel II, frente a las partidas carlistas que actuaban por casi todo el territorio nacional. Para dar mayor movilidad y campo de acción a estas verdaderas milicias populares, en noviembre del mismo año ordenó se crearan Milicias Urbanas móviles, que estarían a la disposición de las autoridades militares para ser empleadas donde éstas tuvieran por conveniente.

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Vista de la calle Jardines a la altura del Teatro Castelar y Casino Eldense (1920-1930).

Un 20 de abril de 1902 acordaba el pleno del Ayuntamiento de Elda otorgar la consideración de calle a un camino que circulaba por el extrarradio de la villa, a espaldas de la calle Nueva y bautizarla con el nombre de “Calle Jardines”.

Hasta entonces sobre dicho camino rural de carros, con acequias en sus bordes, habían ido surgiendo algunas fábricas de calzado mas antiguas, caso de las de Silvestre Hernández (1895) y Rafael Romero Utrilles (1896), constituyéndose en el origen de lo que vendría pocos años mas tarde a constituir el “primer polígono industrial” eldense. Junto a los edificios de las fábricas, se fueron construyendo también algunas casas para viviendas de particulares. Será uno de los propietarios de una de ella, Joaquín Juan García, quién se dirige en abril de 1902 al Ayuntamiento solicitando que dicho camino tuviese consideración de suelo urbano y por tanto fuese una calle de Elda. Y además proponía que se le impusiese el nombre de calle Jardines.

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Anagrama de la Logia Fidelisima, de Elda (1886).

Hoy hace 132 años que se constituyó la primera logia masónica de nuestra ciudad. Un 4 de abril de 1886 una serie de prohombres eldenses constituyeron logia Fidelísima, nº 335 sujeta a los auspicios del Supremo Grande Oriente de España, caracterizado por una tendencia más democrática y liberal que el resto de obediencias masónicas existentes en la segunda mitad del siglo XIX en el ámbito hispano.

Entre aquellos librepensadores eldenses fundadores de la logia Fidelísima encontramos nombres, apellidos y linajes familiares protagonistas de la historia de Elda durante el resto del siglo XIX y gran parte del siglo XX. Así, aquella primera logia eldense quedó constituida por 8 “obreros” entre los que encontramos 4 propietarios, 2 industriales, un comerciante y un médico. Todos ellos representantes de una burguesía adinerada y con un alto nivel cultural. Ese mismo día 4 de abril enviaron una carta de saludo a los hermanos masones de la logia Constante Alone, de Alicante, donde quedan especificados nombres de los masones eldenses y cargos de responsabilidad asignados.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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