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Crónicas Eldenses

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Vista panorámica del castillo de Elda, en 1897 | Fotógrafo: O. Vaillard

Desde que en 1848 el palacio señorial de Elda fuese vendido por el Estado en pública subasta para pagar las costas del pleito de reversión a la Corona de la Villa de Elda, establecido en 1815 y que se alargó hasta 1841, la fortaleza eldense fue cambiando de manos. Si bien al principio sus propietarios velaron por su integridad, a partir de 1866 fue utilizado como cantera de materiales de construcción para diversas obras públicas y privadas.

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Corrían los primeros días del año de 1879, la villa de Elda y al igual que el resto del país retomaba la estabilidad política tras la restauración de Alfonso XII. Normalidad que permitió celebrar las tradicionales fiestas de Moros y Cristianos en honor a San Antonio Abad.

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Elda no siempre fue industrial, Elda también fue agrícola. La hoy industrial ciudad de Elda antes fue laboriosa villa agrícola. Y si algo caracterizo a aquella villa fue la feracidad de su huerta basada en el óptimo aprovechamiento del agua del río Vinalopó para regar sus campos.

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Vista del antiguo cementerio en 1939, en la que se aprecia perfectamente el perímetro que ocupó hasta su completa demolición en 1934.

Un sábado, 4 de enero de 1903, se procedía a la clausura del antiguo cementerio municipal y a la inauguración del nuevo camposanto eldense.

Desde que se prohibió el enterramiento regular de personas dentro de las iglesias y durante 86 años, entre 1815 y hasta enero de 1903, el cementerio eldense estuvo en las afueras de la población, en la confluencia de la antigua carretera nacional N-330 con el camino de Petrer, donde hoy se levanta la rotonda de las Fallas y el Jardín de la Concordia .

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Caricatura de Castelar, de T. Padró Pedret, aparecida en La Madeja Política (noviembre, 1873), donde aparece el tribuno eldense sofocando las sublevaciones cantonalistas de Cartagena y carlistas de Navarra y Cataluña | Dominio público

Un aciago sábado 3 de enero de 1874, hoy hace 145 años, el eldense Emilio Castelar, a la sazón jefe del gobierno de la República Española, perdía la votación de la cuestión de confianza, a la que el gobierno presidido por él se había sometido, por 100 votos a favor y 120 en contra. Ante el resultado adverso Castelar presentó la dimisión y la presidencia de las Cortes inició las deliberaciones con los grupos políticos para que los partidos consensuaran el candidato que habría de sustituir a Castelar al frente de la República.

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Corría el año de 1776, decimosexto año del reinado de Carlos III, cuarto monarca de la dinastía Borbón. Francisco Javier Arias-Dávila Centurión, IX conde de Puñonrostro y III marqués de Casasola era el titular del condado de Elda, como IX conde de Elda (1751-1783) y VII marqués de Noguera. Títulos a los que también unía el condado de Anna, como octavo conde.

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Apenas había transcurrido un año de la muerte del general Franco y hacia escasos 12 días que los reyes de España había girado visita a Elda (3 de diciembre), cuando la sociedad española iniciaba el camino hacia la recuperación de las libertades democráticas. Hoy se cumplen 42 años de la celebración del referéndum por el que el pueblo español aprobó “de hecho” el fin de la dictadura y “de derecho” el inicio de la Democracia.

Un miércoles, 15 de diciembre de 1976, todos los españoles mayores de 21 años fueron llamados a consulta en las urnas para aprobar o rechazar la Ley de la Reforma Política que había sido aprobada el 18 de noviembre de ese mismo año por las Cortes franquistas. Si la participación a nivel nacional se situó en el 77 % del censo, en Elda se superó con creces dicho índice.

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El vapor México en marzo 1898 durante la guerra de Cuba, camino de Guantánamo.

Si desde el mismo momento de la llegada del ferrocarril en 1858 el calzado de Elda inició su expansión por el mercado nacional en Madrid y otras ciudades españolas, ya desde finales del siglo XIX tenemos atestiguada la exportación del calzado eldense allende de las fronteras españolas.

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Un 6 de diciembre de 1528, don Juan Francisco Pérez Calvillo y Coloma, señor de Elda, procedía a la conversión de la mezquita mayor de Elda en iglesia parroquial de la villa.

En cumplimiento de la cédula real de 4 de abril de 1525 y el edicto de 7 de octubre de 1525, firmado por doña Germana de Foix, virreina de Valencia, y continuando con la misma política ya impuesta en Castilla (1502) por el cardenal Cisneros, los mudéjares del reino de Valencia fueron conminados a convertirse al cristianismo u optar por el exilio de los reinos hispánicos de Carlos I. Tres años tardaría el señor de Elda en llevar a cabo aquella disposición real, pues un 90 % de la población eldense era musulmana.

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Antonio del Val y Ripoll (1839-1886). Oleo sobre lienzo de Manuel Domínguez Sánchez. Museo del Prado

Hoy la tarjeta postal, comúnmente llamada postal, cumple 145 años. Fue un 1 de diciembre de 1873 cuando nacía en España la tarjeta postal. Fue precisamente un eldense, Antonio del Val y Ripoll, primo hermano de Castelar, quién dispuso su venta y distribución a nivel nacional como medio de comunicación postal de un breve texto o mensaje.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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