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Zona central del eclipse total de sol de 1706 en su recorrido por la península ibérica

Hacía escasos cinco años que el siglo XVIII había dado inicio, las Españas se debatían en una guerra civil por la Sucesión a la Corona. Borbones y Habsburgo luchaban en lo que algunos historiadores han llamado la primera guerra mundial, dado que la cantidad de contendientes, alianzas y escenarios bélicos superaron ampliamente el ámbito estrictamente europeo. La villa de Elda que ya había manifestado su fidelidad a la causa de Felipe V, como legítimo rey de España y de las Indias, aguardaba los acontecimientos bélicos que estaban por venir y desarrollarse por tierras alicantinas. Las autoridades municipales se afanaban en preparar las defensas de la villa ante la previsible presencia de tropas austracistas: refuerzo de portales, reparación de la cerca de la villa, establecimiento de centinelas en la Torreta, guardias nocturnas en torres del castillo y la iglesia, ...

En aquella tensa calma prebélica previa a la ocupación, razzias y saqueos, se desarrolló un suceso astronómico que si bien hoy en día tenemos asumido desde la más absoluta normalidad, en aquel momento, en aquella pequeña villa de Elda de hace 312 años, debió ser puesto en relación bien con el enojo de la voluntad divina, bien con un mal augurio celestial para alguna de las dos causas contendientes.

El día 12 de mayo de 1706 un eclipse total de Sol dio comienzo en medio del océano Atlántico, siendo visible en el norte y oeste de África, en toda Europa e islas, cruzando Rusia, atravesando Sibería por latitudes septentrionales y terminando en el extremo oriente, casi en la costa del océano Pacífico al atardecer.

Ninguna referencia tenemos al respecto de cómo los eldenses vivieron inesperadamente, y sin que nadie les avisara, aquel oscurecimiento total del disco solar en la villa de Elda que permitió que la noche o la penumbra se adueñara de día del cielo eldense. Podemos imaginar que de todo hubo en “la viña eldense”, desde aquellos que lo tomaron con normalidad, a otros con resignación, o quienes, con carácter más apocalíptico, debieron encomendarse a Dios ante la llegada de grandes males, pasando por los que debieron acudir a la parroquia de Santa Ana a expiar sus pecados y oír misa por lo que pudiera acontecer.

La gran diferencia de aquel eclipse de mayo de 1706 frente a otros anteriores fue que éste fue el primero en ser cartografiado en mapas predictivos, que nos permiten conocer a la perfección el recorrido de la sombra solar. Sin embargo, en el contexto bélico del momento, el eclipse fue ampliamente interpretado como un anuncio de la victoria de la Gran Alianza (Austria, Inglaterra, Portugal, Holanda y Saboya) sobre la causa de Luis XIV “el Rey Sol” y su intención de situar a un Borbón, su nieto Felipe V, al frente de la Monarquía Hispánica. Interpretación supersticiosa que fue desmentida por las academias francesas, identificándolo como un fenómeno astronómico normal, digno de estudio científico.

Trayectoria seguida por la sombra del eclipse total de sol de 1706.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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