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Imagen de un grupo de ciclistas de la época.

Desde que a finales del siglo XIX las bicicletas adquirieran su configuración actual, con ruedas de igual tamaño, tracción por cadena y neumático hinchables parecidos a los de las bicicletas actuales, España siguió el camino de otros países europeos en la afición por la bicicleta. Será durante la década de los años 90 del siglo XX cuando se difunda y generalice la bicicleta en pueblos y ciudades, alcanzando su cénit entre 1895 y 1899 con la aparición de un buen número de clubs y creación de nuevas sociedades ciclistas. La organización de salidas, excursiones y carreras, e incluso la publicación de revistas especializadas y la construcción de algunos velódromos, fueron habituales en la última década del lejano siglo XIX.

Si bien la noticias más antigua que tenemos en Elda de la presencia de bicicletas es la organización de una carrera ciclista con motivo de las Fiestas Mayores de 1914 que se celebró el día 6 de septiembre, a la cinco de la tarde, en la calle Nueva; serán los últimos años del siglo XIX cuando las calles y caminos de Elda empezarán a ser frecuentados por ciclistas de Elda y de otras localidades.

Será en una de esas excursiones ciclistas la que en 1896 estuvo a punto de acabar trágicamente. Según relata la prensa de la época, un domingo 24 de mayo de hace 122 años (y transcribimos íntegra la noticia): …. Un grave percance pudo ocurrir (…) a unos cuantos ciclistas de esta población (Novelda), a causa de un alarde arrojo que más bien pudiera calificarse de temeridad. Encontrándose a la boca de un túnel, cercano a la estación de Elda, en el ferrocarril Madrid, Zaragoza, Alicante, intentaron atravesarlo, delante del tren que ya estaba a la vista. Ya en el interior, y comprendiendo que el tren les alcanzaba, desmontaron, sin contar que los andenes laterales del túnel no tenían más que 70 centímetros escasos de latitud. Las bicicletas enganchadas por los estribos del tren quedaron destrozadas, y de los ciclistas uno quedó herido y los otros se salvaron milagrosamente, por los esfuerzos prodigiosos que hicieron para incrustarse en la pared.

Aquel incidente y accidente en el túnel de Elda, el que los intrépidos e inconscientes ciclistas de Novelda se jugaron la vida y perdieron las bicicletas, les ocasionó una denuncia ante los tribunales por parte de la compañía ferroviaria M.Z.A., como propietaria y usuaria de la vía entre Madrid y Alicante.

Imagen antigua del túnel de tren.