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Recreación del acceso al castillo de Elda en el siglo XIII.

Un 4 de agosto de 1253, Sancho Sánchez Mazuelo y su esposa María González, señores de Caudete, firmaban con Pelayo Pérez Correa, maestre de la Orden de Santiago, un convenio para intercambiar propiedades y señoríos en el recién conquistado reino de Murcia. Elda y su distrito formaban parte del cambio.

Elda y todo su distrito (Elda, Petrer, Monóvar y Xinosa) había sido adquirido en 1245 por compra al hijo de Guillén el Alemán, primer señor cristiano de Elda, al fallecimiento del caballero de origen germánico. Desde 1245 hasta 1257 estuvo bajo posesión de la orden de Santiago, momento en el que junto con Callosa y Catral fue permutada por el rey Alfonso X a cambio de Totana y Aledo.

Por este acuerdo de intercambio territorial firmado hace 765 años, los primeros cedían a los santiaguistas Caudete; la torre de Pechín con su cortijo y término, alquería andalusí que había pertenecido al alfoz de Yakka (Yecla) y que en el siglo XIV daría lugar al lugar de Montealegre; Albatana y Ontur; Quéxola, en el extenso alfoz de Alcaraz, hoy t.m. de San Pedro; además de otras heredades y lugares en la merindad de Candemuño (Burgos). Por su parte, la orden de Santiago cedía a Sancho Sánchez Mazuelo y esposa, el distrito de Elda (Elda, Petrer, Monóvar y Xinosa), que habían sido adquiridas en 1245 tras el fallecimiento de Guillén el Alemán, primer señor cristiano de las mismas.

Desconocemos el por qué el rey Alfonso X no autorizó esta permuta de territorios y señoríos, pero lo cierto es que poco después sí permitió a Sánchez Mazuelo la venta en 1256 de estas posesiones a favor de don Gregorio García, cuñado de Jofré de Loaysa, ayo de la reina Violante, esposa del rey castellano.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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