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Hoy hace 91 años, un 8 de junio de 1926, el Ayuntamiento de Elda recibió el tratamiento de “Excelencia”. Distinción honorífica que venía a sumarse a otros privilegios que a lo largo de la historia de la villa, primero, y luego de la ciudad, fue recibiendo de monarcas y gobiernos.

Desde los tiempos constitucionalistas de Cádiz el Ayuntamiento de la villa de Elda recibió el tratamiento de “Muy Ilustre” dada su condición de institución municipal con autonomía de gobierno que representaba a todos los vecinos.

Al tratamiento de Fidelísima Villa de Elda, concedido en 1713 por privilegio real de Felipe V, se vino a sumar la condición y rango de ciudad, otorgada el 24 de agosto de 1904 por el joven Alfonso XIII, a propuesta del ministro de la Gobernación. Pero no sería éste el último privilegio de nuestra ciudad.

Así, y a propuesta de Severiano Martínez Anido, ministro de la Gobernación durante la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII firmó el Real Decreto, en fecha 8 de junio de 1926, por el que se concedía el tratamiento de Excelencia al hasta entonces Muy Ilustre Ayuntamiento de Elda. Honor que adquirió rango legal con su publicación en la Gaceta de Madrid en fecha 10 de junio de 1926.

Distinción honorífica que fue comunicada a todos los vecinos de la ciudad mediante un bando público del pregonero municipal.

En aplicación de aquel Real Decreto, desde hace 91 años, la mención oficial al Ayuntamiento de Elda ha de ir precedida por el tratamiento de “Excelentísimo”. Honor aplicable al tratamiento oficial al alcalde de Elda, que le equipara en honores a los alcaldes de los ayuntamientos de Madrid y Barcelona, y a diferencias de otras poblaciones donde sus alcaldes reciben el tratamiento de “Ilustrísimos”.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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