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A lo largo de la historia de Elda varios reyes de Aragón, Castilla y España han estado, visitado o han pasado por nuestra ciudad. Hoy precisamente hace 529 años, corría el Anno Domino de 1488, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla visitan la villa de Elda, por entonces propiedad de Joan Roiç de Corella y de Moncada, III conde de Cocentaina y señor de las baronías de Elda y Petrer.

En el contexto de la guerra de Granada, y tras las conquistas de las plazas nazaríes de Vera, Vélez Blanco y Vélez Rubio, los Reyes Católicos, que entre abril y julio de 1488 habían estado en el reino de Murcia, emprenden el regreso a tierras castellanas. Desde Murcia pasaron a Orihuela, y siguiendo el curso del río Vinalopó, camino natural de comunicación con la Meseta, se dirigieron hacia Castilla.

Desconocemos más datos de aquella breve visita, pero imaginamos que tras las sesiones de las Cortes del reino de Valencia celebradas en la ciudad de Orihuela en julio de 1488 a las que debió asistir el señor de Elda como miembro de la nobleza valenciana, los reyes fueron acompañados y escoltados en el camino de regreso por los principales señores de la zona, entre los que se encontraba el conde de Cocentaina, a la sazón señor de Elda, Petrer, Salinas y Aspe.

Por Elda abandonaron el reino de Valencia y pasaron a la jurisdicción castellana, dirigiéndose hacia tierras conquenses, donde ya les encontramos el día 12 de agosto en Belmonte. Ignoramos si Joan Roiç de Corella les agasajó en su palacio de Elda, avitualló a la comitiva regia para el viaje de regreso o si aquella visita alteró de algún modo y por algunas hora la vida de los eldenses que, como buenos musulmanes, todavía se regían por las leyes y costumbres coránicas.

Recreación del Palacio de Elda. Dibujo de Miguel A. Guill Ortega, 2002.

 

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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