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Niños en la fuente de los seis chorros abajo del Matadero (1913)

Un caluroso domingo 17 de agosto de hace 104 años (1913), Elda inauguraba un nuevo punto de abastecimiento de agua para la población. Situada al final del Altico de San Miguel, frente a la calle Almazaras, en lo que hoy es el final de la calle Luis Buñuel, la fuente de San Joaquín venía a paliar las necesidades de agua de una población que ya alcanzaba los 8.000 habitantes.

Desde época andalusí, primero la aljama de Iyya (Elda); luego la villa medieval y moderna de Etla y Elda, y hasta el siglo XX, las aguas buenas de Elda procedían del qanat o mina de Santa Bárbara, hoy en día en término municipal de Petrer. Traídas a través de acequias, alcadufadas, canales, acueductos y minas, las aguas allí nacidas, de excelente calidad, llegaron a las fuentes de Elda, satisfaciendo durante siglos las necesidades domésticas de los eldenses. Sin embargo, el incremento demográfico causado por el desarrollo de la industria del calzado puso en evidencia la insuficiencia de caudales de “aguas buenas” para dar de beber a toda la población.

En julio de 1906 fue descubierto, a los pies del Monastil, frente al molino del Canto, un manantial de agua apta para el consumo. Tras la tentativa de Joaquín Coronel, uno de sus propietarios, de comercializarla y hacerla llegar a la población mediante canalización (1912), y ante la imposibilidad económica municipal de adquirir el manantial por las 7.843 pesetas solicitadas por la compra, finalmente el 14 de mayo de 1913 la propiedad del manantial y los derechos de explotación de las aguas fueron cedidas gratuitamente al ayuntamiento eldense.

Gracias al proyecto del ingeniero Antonio Muñoz Román y las obras acometidas entre junio y agosto de 1913 las aguas del Canto, como fueron conocidas desde entonces, llegaron y llenaron los seis chorros que manaban de la fuente de San Joaquín. Diez años más tarde, en 1923, se constituyó la sociedad “Aguas del Canto, S.A.” que levantó en el Altico de San Miguel el Depósito General desde el cual se inició la distribución del agua potable a las viviendas que lo solicitaban.

En agradecimiento a tan noble gesto en beneficio de todos los eldenses, los propietarios que cedieron el manantial Joaquín Coronel Rico, Vicente Maestre Sempere, Emilio Maestre Vera y Juan Rico Pérez, fueron declarados Hijos Predilectos de la Ciudad de Elda por el pleno municipal el 31 de agosto de 1913.