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El conde de Elda comunica desde la sala del concejo eldense el decreto de expulsión, a todos los varones de la villa | Dibujo: M.A. Guill Ortega, 2002.

Un 4 de octubre de 1609, hoy hace 408 años, unos 2.200 eldenses aproximadamente, entre hombres, mujeres, niños y ancianos, partieron hacia el exilio obligado. Ninguno de ellos pudo volver nunca a la tierra que les vio nacer, y donde habían nacido sus padres, abuelos y varias generaciones de antepasados.

El decreto de Felipe III, del 22 de septiembre de 1609, expulsó al exilio a todos los moriscos del reino de Valencia. En virtud de aquella disposición real, en aquella trágica mañana dominical de octubre los moriscos de Elda, Petrer, Elche, Crevillente y Albatera fueron conducidos al puerto de Alicante, donde dos días después serían embarcados con destino a las actuales tierras argelinas de Mostaganem y Tremecén. Cargados con sus pertenencias envueltas en grandes fardos las familias de Elda y Petrer fueron acompañadas, incluso hasta tierras norteafricanas, por su señor, don Antonio Coloma, II conde de Elda y general de las galeras de Portugal, ancladas en el puerto de Alicante y preparadas para embarcar a los moriscos.

Última mirada sobre el Valle de Elda | Dibujo: M.A. Guill Ortega, 2002.

De un día para otro las calles y plazuelas de Elda se tornaron silenciosas, los niños dejaron de jugar en sus calles, las casas con puertas y ventanas permanecieron cerradas, los campos y acequias abandonados… La otrora populosa villa de casi 2.500 habitantes quedó solo ocupada por apenas 261 personas, correspondiente a unas 58 familias de “cristianos viejos”.

Los eldenses de hoy nada sabemos de aquellos 2.200 eldenses expulsados al exilio norteafricano. Ignoramos qué fue de los Alfaquí, Alicó, Alpan, Baroní, Bentalfa, Bentarif, Berberús, Bernizo, Castellaní, Cereig, Cerjabí, Chiquillo, Cocuma, Fahar, Hadida, Hatap, Helel, Jumeyal, Magón, Majorot, Milich, Mocharnal, Montal, Moscapar, Peret, Puzei, Ragil, Roiz, Tarrach, Tate, Toledano, Ubequer, Xihit, Ximeno y de los Xuarez. Es de suponer que los descendientes de aquellas 486 familias eldenses expulsadas  de su patria chica todavía pueblan aquellas tierras argelinas. ¡Acordémonos alguna vez de ellos! Ellos también eran eldenses.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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