Imprimir
Visto: 4023
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp
Imagen de uno de los primeros ángeles del cementerio | Jesús Cruces.

A finales del siglo XIX el pequeño cementerio municipal situado en el cruce de la carretera nacional con el camino de Petrel ya se había quedado pequeño para aquella villa agrícola que,  gracias a la industria del calzado, estaba transformándose en ciudad.

La saturación del primer camposanto municipal eldense llevó al ayuntamiento a adquirir unos terrenos a las afueras de la villa, en un lugar apartado, bien comunicado y aireado. A tal fin, el 21 de junio de 1902 y siendo alcalde el médico Manuel Beltrán Aravid, el ayuntamiento adquirió unas parcelas junto a la carretera de Ocaña y la rambla de Anchurieta (o de Puça) por valor de 3.750 pesetas; siendo adjudicada la construcción del nuevo cementerio a Antonio Vicedo Navarro, de Petrer, por un valor de 14.646 pesetas y según plano proyectado por Pedro León Navarro, maestro de obras.


El cementerio cumple hoy 115 años | Jesús Cruces.

Las obras se iniciaron el 18 de agosto de ese mismo año, con la protocolaria colocación de la primera piedra, con asistencia de autoridades y pueblo en general, acompañados de la banda de música bajo la dirección del maestro Ramón Gorgé.

Tras trepidantes meses de obras, a final de año el nuevo cementerio, bautizado como Cementerio Municipal “Cristo del Buen Suceso”, estaba finalizado. Así, el 4 de enero de 1903 se procedió a la clausura del antiguo camposanto, quedando a la espera del primer uso del nuevo. Y la ocasión llegó fatídicamente a los pocos días.

El día 9 de enero de 1903, hoy hace 115 años, recibía sepultura la joven Catalina Brotons Alfonso, de 17 años de edad, natural de Monóvar, quién había fallecido el día previo y que tuvo el triste honor de ser la primer persona en descansar eternamente en el nuevo cementerio municipal eldense.