Imprimir
Visto: 1243
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

El pasado miércoles 23 de septiembre, un grupo de profesores y profesoras nos reunimos en el CEFIRE de Elda en la primera sesión de unas jornadas denominadas Conociendo escuelas europeas a través de Erasmus+. En una entrada anterior nos referimos a este programa europeo con tantas posibilidades para el alumnado y el profesorado, entre otros objetivos, para aproximarse a muchos sistemas educativos, a otras prácticas posiblemente enriquecedoras de nuestras percepciones y nuestras actuaciones.

Esta primera sesión se dedicó a un sistema que en los medios de comunicación se presenta como referencia de educación excelente: el finlandés. Contamos con las exposiciones de varios compañeros del IES La Creueta de Onil, sin cuya colaboración hubiera sido muy difícil proponer estas jornadas, que comentaron su experiencia en las visitas formativas que han desarrollado en este país. Así mismo, intervinieron varios profesores finlandeses de la escuela-instituto Pyörön en la ciudad de Kuopio, que participan en un proyecto conjunto con el centro de Onil. Tuvimos la oportunidad de entablar un muy interesante coloquio, después de escuchar de primera mano sus impresiones sobre la educación finlandesa.

A lo largo de la sesión fueron muchos los aspectos descritos en torno a ella: el contexto externo e interno de los centros, su organización, asignaturas, metodología, participación de la comunidad, recursos, profesorado, formación profesional, resolución de conflictos y compensación de diferencias, etcétera.

Los buenos resultados en pruebas de evaluación internacionales han mitificado, con bastante razón, el sistema educativo finlandés y es posible acceder a mucha información sobre él. Al final de nuestra entrada disponéis de una pequeña selección de fuentes si os pica la curiosidad de ahondar en cualquiera de esos puntos.

Durante la jornada se pusieron de manifiesto algunos de forma reiterada: más recursos materiales y humanos (que se traducen en una atención más personalizada), implicación de los municipios, gran autonomía de las escuelas y el profesorado para construir sus itinerarios educativos (parecido a lo que ocurre aquí)  basada en el prestigio profesional y social de las y los docentes, gratuidad que en la escuela abarca también libros, materiales escolares y comedor... Estos puede que sean los más conocidos. Otros nos sorprendieron más como el clima informal y más permisivo en las aulas, la relajación, la ausencia de presión de continuos exámenes. Es paradójico que un país señalado por su éxito en pruebas como PISA preste tan poco espacio a sus exámenes y base su evaluación más en un proceso continuo y muy orientado a los procedimientos, a saber hacer.

Se puede leer mucho, como he indicado, sobre todo esto. Lo verdaderamente llamativo de poder conversar cara a cara con colegas que están viviendo una realidad distinta consistió en descubrir sus inquietudes y su valoración personal.

El profesorado finlandés, por lo que observamos, está en general orgulloso de su trabajo y de su escuela. Por supuesto, hay sombras. Uno de los profesores finlandeses nos habló también de las dudas que surgían ante la entrada de un nuevo currículo, después de unos diez años, ante los cambios, ante la crisis que, aunque en menor medida, también se ve como amenaza de su estado del bienestar...

Da la impresión de haber tomado conciencia a posteriori del interés despertado en otras tierras sobre la educación de su país. Ha empezado por dedicar un gran esfuerzo por proporcionar una educación contextualizada, verdaderamente útil para la vida, para el desempeño de tareas y para las circunstancias de sus ciudadanos y ciudadanas. Ha hecho hincapié en que la educación resultara un factor de cohesión social y de igualdad de oportunidades y, por ello, el nivel de su alumnado con más problemas educativos y de otra índole, es superior al de cualquier otro país, lo cual influye de forma muy positiva en el conjunto.

Digamos que el éxito no se ha buscado como fin en sí mismo o con una intención propagandística sino que es consecuencia de una actuación congruente. Esto es importante a la hora de valorar las posibilidades de "exportación" de su modelo. No podemos desde aquí buscar en el sistema finlandés una panacea a nuestros problemas educativos mediante la adopción de medidas y prácticas sin tener en cuenta nuestro contexto o nuestras posibilidades de hacerlas sostenibles.

El sistema finlandés es admirable en mi opinión por una idea de confianza que casa mal con nuestras propias circunstancias y tradición. La gran lección de la educación finlandesa está vinculada a su honestidad con respecto a todas las personas que se benefician de ella. Ojalá mostráramos más a menudo esta honestidad genuina por encima de otros intereses para encontrar nuestros propios caminos, los únicos caminos que nos llevarán a alguna parte. Hasta entonces, siempre nos quedará Finlandia.

Para saber más:

Página del gobierno finlandés (versión inglesa).

Síntesis en español sobre el sistema educativo.

Claves (Aula Planeta).

Resumen de la Embajada de Finlandia en España.