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Si a veces nos llama la atención, a quienes ya tenemos unos años, que nuestras madres o padres expriman todas las posibilidades de sus teléfonos móviles, la sorpresa se torna mayúscula cuando comprobamos su pericia en el manejo de los emoticonos que salpican  sus mensajes. Y, sin embargo, no deberíamos extrañarnos tanto considerando que la relación de ideas y emociones con dibujos o imágenes es algo ancestral cuyos vestigios se remontan a las pinturas rupestres. Tanto las y los más pequeños como los y las mayores compartimos ese pensamiento visual, fundamentado en el hecho de que la mayoría de las personas utilizamos la vía visual como preferente para percibir nuestro mundo e interactuar con él.

Recientemente, el CEFIRE de Elda organizó una formación, una jornada condensada de un día tutorizada por Philippe Boukobza acerca del pensamiento visual, también suele aparecer en su versión en inglés, visual thinking, esto es, la forma de procesar y comunicar información mediante el uso de imágenes (dibujos muy sencillos y reconocibles, conectores gráficos y algunas, muy pocas, palabras. ¿Para qué? Con el fin de entendernos mejor, de comprender y analizar soluciones o proyectar nuevas visiones e ideas sobre los problemas de siempre, abundan sus utilidades.

Como nos contaba Philippe, la asesoría que al respecto demandan empresas y grandes organizaciones es igualmente fructífera en el caso de nuestras prácticas escolares y constituye una herramienta que nos puede ayudar a profesorado y a alumnado a aprender y enseñar mejor.

Nada más un somero análisis del proceso del pensamiento visual constituye una orientación educativa general de observación, juicio y acción de sumo interés:

  1. Mirar. Recopilar la información.
  2. Ver. Seleccionarla y reconocer pautas en ella.
  3. Imaginar. Reinterpretar la información para descubrir nuevas pautas.
  4. Mostrar. Comunicar esas pautas aprendidas, mostrarla, compartirla, aprovecharse del intercambio.

La aproximación más consciente a algo tan ligado a nuestra naturaleza y tan útil a la hora de expresarnos, de narrar experiencias, reflejar dificultades, logros, intenciones... a pesar de su carácter inveterado, se ha desarrollado especialmente en los últimos 50 años a través de figuras como el psicólogo y filósofo Rudolf Arnheim o Dan Roam.

En un mundo en el que lo visual está reafirmándose como vehículo principal del aprendizaje, veamos el auge del vídeo como recurso educativo o los hábitos de las y los más jóvenes con respecto a su ocio y su negocio, se abre un panorama muy interesante para explorar las posibilidades de este enfoque muy permeable a su introducción en diversas edades y con diversos recursos disponibles, desde herramientas TIC específicas (por ejemplo, en la creación de mapas conceptuales, mapas mentales...) hasta un simple lápiz y papel.

 

Para saber más:

Página de Dan Roam.

Blog. No me cuentes historias. Dibújamelas.

The Noun Project. Un clásico en cuanto a iconos se refiere. 

 

Sobre mapas mentales:

IMindMap (software)

Manual  mapas mentales

 

Algunos perfiles de Twitter interesantes al respecto:

Dácil Gonzalez 

Amy Burvall 

VisualMapping