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Debemos de reconocer que disfrutar de una copa de vino es uno de los mayores placeres que nos podemos dar. Pero que mal cuerpo se nos queda cuando por un descuido se derrama una parte de su contenido sobre la ropa, el sofá o cualquier superficie que tengamos cerca. Mientras sea de tu propiedad aún lo aceptas, pero como sea en la casa o en el traje de un(a) amigo(a) solo se te ocurre una expresión: “tierra trágame”.

Ante estas situaciones lo mejor es relajarse, no perder la paciencia y tratar de solucionar el problema con algún remedio casero o algún producto que tengamos a mano. A continuación les voy a detallar una serie de posibles soluciones que nos evitará mayores sofocos a situaciones que se suelen producir con más frecuencia de lo que posiblemente el lector piense y con la cual yo he tenido muy malas experiencias.

Sal de mesa: Es un remedio que casi siempre tenemos a manos pero que no logra solucionarlo del todo. La sal de mesa se puede aplicar sobre la zona manchada para que esta vaya absorbiendo el vino derramado, pero nunca va a lograr quitar la mancha. Es más, puede volverse en nuestra contra si no actuamos de forma diligente, al secar la superficie luego nos va a costar mucho más quitar la citada mancha.

Leche: Uno de los métodos más efectivos es la leche caliente. Debemos de sumergir la parte de la prenda manchada y dejar que la leche actúe, cuando la citada mancha se haya diluido se lavará la prenda de la forma que siempre se ha hecho.

Vino blanco: Es una de las opciones que mejor nos puede venir antes estas situaciones. Debemos de coger con un trapo e ir dando golpecitos sobre la parte afectada, nunca debemos frotar ni restregar porque lo único que conseguiremos será extender la mancha. Es un remedio bastante eficaz porque los taninos del vino blanco actúan sobre los del vino tinto y los neutraliza. Una vez que observemos que la mancha desaparece procederemos a lavar la prenda como siempre.

Bicarbonato sódico: Es un complemento al vino blanco. El bicarbonato sódico atrae y retiene en su superficie muchas partículas. Para que surta efecto se debe de preparar una pasta a base de agua y bicarbonato, dejando a continuación esta pasta sobre la mancha ya tratada con vino blanco, siempre deberá de estar húmeda. Con el paso de las horas iremos observando como la mancha ha ido desapareciendo paulatinamente, una vez que demos por acabo el proceso pasaremos a lavar la prenda normalmente.

Agua hirviendo: Este es un proceso que debemos de utilizar para prendas resistente. Debemos de hervir agua y aplicar un poco de jabón líquido dejando en remojo la zona que se ha visto afectada. Una vez que el agua vaya perdiendo temperatura y la mancha ha desaparecido se procederá a lavar la prenda.

Existen otros medios para lograr quitar las manchas, pero debo de reconocer que los considero bastante fuertes y podrían ocasionar algún daño a la prenda o al material que se va a tratar, varios ejemplos pueden ser: La lejía, el vinagre blanco con detergente líquido, el agua oxigenada y detergente líquido, etc. Pero no se los aconsejo salvo que las condiciones sean extremas y no quede otro remedio.

Finalmente quiero advertirles que todos estos remedios están siempre pensados para tejidos blancos. Cuidado con la ropa de color porque se corre el riesgo de eliminar el propio tinte de la prenda, recordándoles nuevamente que no se frote, lo único que conseguirá es extenderla aún más. Sean persistentes y les aseguro que cualquier mancha de vino saltará de la prenda o donde haya caído, siempre se debe de buscar el mejor tratamiento para el lugar donde se ha tenido el “accidente”, es cuestión de probar soluciones.