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Falla Gran Avenida, junio 1959 corte de honor de la Reina del Fuego de Alicante con su presidente Gastón Castelló

Aunque no de forma oficial, pues no figura en las fechas de cartel, con la noche del pregón, el pasado miércoles se daba inicio a la fiesta de fallas de 2015. Como era de prever, Beatriz López Rico pronunciaba un pregón nacido desde lo más profundo del alma fallera. Lleno de sentimiento y a su vez de típicos tópicos falleros. Quien quiera saber qué son las fallas solo tiene que leer o escuchar, pues se ha divulgado suficientemente en los medios, la locución que Beatriz hizo en esa noche mágica para la fiesta y los festeros.  

Hablamos de las fiestas de 2015, las que este año vivimos, y posiblemente deberíamos hacerlo de los años inmediatamente anteriores, aunque hay opiniones para todo, pero si decidimos volver la vista atrás, todavía unos años más, nos encontramos con que la figura del pregonero no siempre ha sido valorada del mismo modo, incluso hubo unos años, allá por la década de los 60 y 70, en los que ser pregonero era una tarea más que farragosa y esta responsabilidad recaía en muy pocas personas, algunas de las cuales, a pesar de anunciar año tras año y de forma pública y bien clara su intención de no volver a repetir la experiencia, llegaron a pregonar las fallas hasta siete u ocho veces, tal es el caso del, entrañable y recordado Joaquín Romero, corresponsal de prensa y radio en la ciudad para varios medios locales, provinciales e incluso nacionales. Tal era su implicación y servicio a la fiesta, que en justa recompensa, la Junta Central de Fallas del momento llegó a nombrarle Presidente de Honor, cargo del que él se sentía silenciosamente muy orgulloso, a pesar de que años después se le negase esa evidencia. Pero esa es otra historia, de la que en su momento se hablará con detenimiento.

 

Emilio Rico Albert en el Centro en la zarzuela Los Guapos

En sucesivas entregas anteriores hemos ido dando cuenta de algunas propuestas iniciadas por las fallas que hoy son costumbres inamovibles, no solo para estas, sino que  otros colectivos las han ido adoptando e incorporando a sus programas oficiales y esta de los pregoneros es una de ella. Desde su mismo nacimiento, allá por el año 1958, la Junta Central creó la figura del pregonero, a veces llamado presentador del acto y otras, mantenedor, pero todas con el mismo objetivo, ensalzar y aclamar la fiesta, loando sus bondades y anunciando su celebración. En suma, pregonarla. Por Elda y sus fallas han pasado figuras famosas que más o menos han cantado las excelencias de la fiesta, de esta forma y por ceñirnos a una época  encontramos nombres como el de Gastón Castelló (1959), por entonces Presidente de la Gestora de Hogueras de Alicante, Diego Íñiguez Martínez (1960) Político local de gran transcendencia y significado para el devenir de la ciudad; José Joaquín Pérez (1961) poeta infantil; Emilio Rico Albert (1962) polifacético escritor local autor de D. Juan Tenorio o dos tubos un real; El ya referido Joaquín Romero (1964 y 1969); Pedrito Rico (1965); Tomás Valcarcel (1967) Modisto, diseñador y a su vez Presidente de la Gestora de hogueras en aquel año; Tomás Gallego Sánchez-Palencia (1968) Director de Radio Nacional de España en Murcia. Estos serían algunos de los nombres que a lo largo de la primera década pasaron por los distintos escenarios habilitados para el pregón. Todos ellos representan una época y de la lectura de sus nombres se deduce el impulso que las fallas tomaron en aquellos primeros años. 

Por entonces Elda se había convertido en una ciudad emprendedora cuyos límites creativos no tenían fin, del mismo modo que su capacidad fabril crecía sin mesura. Era casi el Macondo particular que llegamos a inventarnos, la vida era tan nueva para todos que llegábamos a inventar nombres para designar las cosas. La tierra de promisión, donde todo era posible: los negocios, la vida cómoda del breve fin de semana (apenas un domingo por la tarde) frente a los horarios infernales que marcaba el trabajo en el calzado. Una niña grande a la que las hechuras del traje le quedaban pequeñas. Fueron los años del desarrollo, de la exportación, de los americanos con sus dólares y el Plan Marshall, perfectamente ilustrado en el cine de Berlanga. Todo eso fuimos y esta fiesta, la de fallas, por aquellos años también contribuyó a completar el escenario social abriendo una ventana, para que entrase el aire fresco y renovador, con las críticas mordaces de sus monumentos, con la sátira pueblerina y rocambolesca transformada en ninots, representativos de ignotos personajes.

Irrepetibles momentos de la historia de una ciudad y una fiesta, que han escrito páginas inigualables y entrañables en el diario de nuestro pueblo.

Pedrito RicoPedrito Rico

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Acerca del autor

Autor: Miguel Campos Ruiz

Miguel Campos Ruiz, sociólogo eldense, es un joven comprometido con las tradiciones y cultura de su ciudad. Desde que finalizó sus estudios universitarios se dedica a la elaboración y redacción de estudios y artículos de divulgación sociocultural. Entre sus temáticas de estudio se encuentran fenómenos sociales como la “fuga de cerebros” o en materia de empleo el “Pacto Territorial por el Empleo del Valle del Vinalopó ”. Forma parte del Centro de Estudios Locales del Vinalopó, entidad cultural de ámbito comarcal, que anualmente publica la Revista del Vinalopó dedicada a las Ciencias Sociales. Sobre la fiesta de Fallas también ha publicado tanto en publicaciones de las comisiones falleras eldenses como en prensa local.

En la actualidad, es el Delegado de Cultura y Revista de la Junta Central de Fallas de Elda, y coordinador del proyecto educativo “Fallas en el Cole”. En #EldaenFallas podrás conocer toda la actualidad de la fiesta del fuego eldense.

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