Imprimir
Visto: 1473
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp
Programa 2007

Todavía estaban encendidas las brasas de la última falla plantada con motivo de Fallas en el Cole cuando nos llega la noticia de que la falla Fraternidad se apresta a celebrar, otro año más, su particular Medio Año Fallero. Los próximos 27, 28 y 29 de marzo, el barrio se vestirá de fiesta, para vivir junto a los falleros, esa peculiar celebración que, si bien es un invento reciente, en Fraternidad ha llegado a convertirse en una tradición inolvidable. Esta noticia activa los recuerdos y así es como acaba convertida en protagonista de esta entrega del blog semanal.

   Describíamos en entregas anteriores en qué consistía esta celebración en el marco de Junta Central, pero si bien esta entidad viene celebrándolo desde hace tres años, en el caso de Fraternidad, podríamos decir que es de las comisiones pioneras en ponerlo en práctica. Aunque si hiciésemos memoria, podríamos remontarnos perfectamente los primeros años de este siglo para encontrar el origen de esta cita festera.

 

   Todo comienza en el seno de una pequeña falla ya desaparecida, la comisión de Gran Avenida. Sus componentes, muy escasos en número, eran más abundantes en cuanto a ideas y haciendo gala de una de ellas, se les ocurrió la posibilidad de festejar el paso del medio año, al igual que otras fiestas y localidades lo hacen. Como venía siendo habitual, el haber sido una propuesta surgida de Gran Avenida, fue más que suficiente para que casi nadie le hiciese caso, ni tan siquiera se valoró la conveniencia  o no de estudiarla. Pero esto es otra historia y el comentario, aunque no lo parezca, está exento de toda acritud.

   Si el lector se ha dado cuenta, decimos que casi nadie reparó en la idea. La excepción sería un presidente recién llegado al mundo fallero, además lo era de una de las fallas más antiguas de Elda, o al menos la más antigua en activo. Joaquín Ávila acababa de llegar por entonces a la presidencia de Fraternidad y hubo muy buena química personal. Pronto Ximo adivinaría el potencial que aquella propuesta encerraba y surgió la idea de celebrar el medio año entre las dos fallas. Al principio tan solo fue una misa compartida en recuerdo de los falleros y poco más. El año siguiente, a pesar de la buena voluntad de los presidentes de ambas fallas, no pudieron cuadrarse la fechas y cada uno actuaría por su lado. En los años siguientes, Gran Avenida comenzaba a dar muestras de su agotamiento y Fraternidad, con la potencia y el brío que su flamante presidente le había insuflado navegaba con buen viento y así en 2006 pudo celebrar por primera vez su Medio Año Fallero con la estructura que actualmente conocemos.

Cartel Medio Año 2006

   Pero aquel auge renovador que la falla decana vivía se vería truncado con la triste desaparición de Ximo, su presidente, el 1 de mayo de 2008. Sin embargo aquella apuesta personal suya continuó viento en popa hasta ir haciéndose, no solamente grande, sino que además es una fecha esperada en el calendario fallero, al llegar la primavera. Compartir con Frater esos días supone disfrutar con unos buenos amigos y es todo un gozo poder acompañarles el viernes por la noche en el pregón y la posterior cena del Pan follao. En la plantá de la fallica el sábado por la mañana, la comida y la procesión por el barrio, curiosa e inusual, ya que los Santos Crispín y Crispiniano, en una talla de pequeño formato, son portados en andas por las mujeres festeras de la comisión.

   La despertá del domingo, los aperitivos, la incruenta batalla de los confetti, la presentación de los bocetos de los nuevos monumentos. Todo ello precede a la cremá de la fallica y el barrio bulle de visitantes y amigos, que quieren compartir esos momentos con ellos.

   Algunos lo vivimos de otra forma, con una emoción contenida. En parte por la amistad que nos une después de tantos años, y también por la deferencia que esta comisión ha tenido con este autor al nombrarme cronista de la falla y el honor que se me hizo al designarme en 2010 pregonero del Medio Año Fallero. Pero sobre todo por el recuerdo y la presencia constante del presidente.

   Ahora se cumplen diez años del inicio de aquella aventura, parece que estoy sentado en la barra de la cafetería, en la Casa de Cultura, hablando con el buen amigo que fue Joaquín Ávila, urdiendo nuestros planes, soñando nuestras quimeras, sin contar con el destino. Inmersos en la soledad del presidente. 

Pregón 2010