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Equipo técnico de Jauría.

Todavía resuenan los ecos periodísticos y sociales hablando de la última hora sobre la resolución del Tribunal Supremo revocando las Sentencias dictadas por la Audiencia Provincial y el Tribunal Superior de Justicia de Navarra en el caso de La Manada.

Dictada Sentencia en firme por el Alto Tribunal de la nación, en unos hechos que han sido un revulsivo para la conciencia de la ciudadanía de a pie, hay que reseñar que el mundo de la escena no ha sido tampoco ajeno al debate generado en el seno de nuestra sociedad.

En marzo del presente año el Teatro Pavón Kamikaze, bajo la dirección del Miguel del Arco, estrenaba Jauría, una muestra prodigiosa de teatro documento escrita por Jordi Casanovas, construyendo una dramaturgia sobre el caso de La Manada basándose en las transcripciones de la vista del juicio oral y en las declaraciones de la víctima y los cinco acusados.

Con la realidad como base y guía, y buscando ser esencialmente fiel a lo manifestando en sede judicial, el autor construye un texto vivo, vibrante, emocionante, duro, potente, que no da respiro al espectador.

Jauría se ha convertido en el acontecimiento teatral de la temporada. Con llenos diarios en Madrid (donde volverá en enero del próximo año), se encuentra actualmente de gira con funciones anunciadas, entre otras, en el Teatro Circo de Murcia (2 de noviembre).

Junto a la labor impecable de director y autor, Jauría cimenta su fuerza en el trabajo de sus seis intérpretes. María Hervás (reciente Premio Max de Teatro), en un trabajo extenuante física y emocionalmente, en compañía de Martiño Rivas, Raúl Prieto, Alex García, Fran Cantos e Ignacio Mateos, han conmovido noche tras noche a los espectadores, mudos testigos silenciosos, asistentes a una representación llena de tensión y emotividad en la que tras el fundido en negro, al término de la función, los propios actores necesitan abrazar a María Hervás dándole todo su apoyo y fuerza para superar el trance de lo vivido en escena.

Escena de Jauría.

Jauría es, por derecho propio, por méritos incuestionables, la función del año. Una función necesaria y sanadora, que sacude conciencias y golpea los corazones. Teatro en estado puro. Teatro de altísima calidad. Teatro comprometido y valiente. Teatro de denuncia y manifestación.

Crítica y público, de forma unánime, ha caído rendidos a los pies de un texto y espectáculo que está llamado a perdurar en los anales del teatro español.

Ahora queda esperar que pueda girar largamente por todo el territorio nacional.

Nuestra nueva y flamante corporación, a través de su equipo de gobierno, y con la máxima autoridad municipal a la cabeza, parece que quiere mostrar una firme voluntad por apoyar y potenciar las artes escénicas en Elda. De momento nos quedamos con las palabras si miramos la herencia de estos últimos años. De las palabras hay que pasar a los hechos. Y más si se quiere hacer de Elda un referente cultural en la Comunidad Valenciana tal y como llegó a manifestarse en campaña electoral. “Jauría” debería ser un espectáculo de obligada parada en Elda. Señor Alfaro, tan solo es cuestión de proponérselo. Pasado el pleno de investidura dejemos que el escenario del Castelar vuele y tome vida con propuestas de interés e incuestionable calidad.

Jauría en Elda. ¿Dónde hay que firmar?