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Juanan ha actuado en diversas ocasiones en el Teatro Castelar | Jesús Cruces.

El encuentro con Juanan Moreno, actor, dramaturgo y director eldense, comenzó por whatsaap, la forma más habitual de relacionarse últimamente. Quedamos en vernos en una céntrica cafetería de nuestra localidad, y allí, durante cerca de dos horas, amparados por un par de infusiones y una grabadora en el centro de la mesa, compartimos una conversación que me hizo descubrir a una persona tremendamente ilusionada con su trabajo, apasionada por su profesión, alguien que expresa con convicción aquello en lo que cree. Escuchar a Juanan Moreno, ver la manera en que gesticula y mueve sus manos mientras habla, oír su voz (una voz clara, grave, modulada, dúctil, que recuerda por momentos a la de un joven José Sacristán), es acercarse a una persona que demuestra una madurez, seguridad y convicción que acaban cautivando a su interlocutor.

Nacido el Elda, en una familia de clase media, es el mayor de tres hermanos. Cursó sus estudios de primaria en el Colegio Público Padre Manjón y los de bachillerato en el Instituto Monastil.

Su primer contacto con el teatro, siendo niño, tuvo lugar a través de los festivales de fin de curso que las escuelas de danza locales representaban en el Teatro Castelar.

Entre sus recuerdos de infancia afloran el de querer ser actor desde pequeño, ir al cine todas las semanas, alquilar películas en el video-club Lydia (Annie sería una de esos films que visionaría una y otra vez; Annie, musical donde destaca el tema “Tomorrow” - Mañana – con un estribillo “Mañana, mañana, ven pronto mañana, no puedo esperarte más” que le ha acompañado como un leiv-motiv en sus anhelos y deseos) y el de ver las galas grabadas de la entrega de los premios Oscar, donde un adolescente soñaba con la meca del cine, ir a Hollywood y triunfar, e imaginaba ser como Daniel Day-Lewis, ese tipo de actor de múltiples caras que, mediante distintos disfraces, se dedica a contar historias de vidas ajenas (“ser alguien camaleónico, cambiar de aspecto, tener otra piel, otro acento, otra ropa, otra vida”).

Tras varios devaneos buscando qué carrera estudiar, acabó en la Universidad de Alicante donde realizó el primer ciclo de Filología Árabe para finalizar con el segundo de Filología Hispánica. Es entonces cuando decide irse a Barcelona y se matricula en el Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña, un lugar donde en sus aulas, durante tres años, mezcló las enseñanzas en el sector audiovisual con las clases de arte dramático.

Entre actor, dramaturgo o director se considera por encima de todo actor; es su vocación, su ilusión y lo que realmente quiere ser. Le gusta mucho escribir, tiene facilidad para contar historias y transmitir emociones a través de su escritura; no así con la dirección, algo que ha hecho obligado por las circunstancias y la necesidad para economizar recursos.

Aterrizó hace unos años en el hall del Teatro Castelar con La vida privada de las hadas madrinas, la primera vez que nuestro coliseo acogía un espectáculo de teatro de proximidad, en un espacio ajeno al escenario, para solamente sesenta espectadores por función, y donde Juanan Moreno jugaba interpelando constantemente al público y poniendo a prueba sus dotes de improvisación y el bagaje adquirido en la presentación de cenas, galas y actos para nuestras Fiestas de Moros y Cristianos. Un proyecto pequeño, gamberro y mágico que fue toda una sorpresa para aquellos que tuvieron la suerte de verlo tanto en Elda como en Madrid.

Dejó tan buen sabor de boca su paso por el Castelar que las bambalinas de nuestro Teatro volvieron a recibirlo con los brazos abiertos con E.L.D.A., un recorrido emocional por cuatro momentos de la historia local y del propio Teatro Castelar. Un viaje itinerante por la memoria, los sentimientos y diversos espacios del propio edificio del Castelar donde Juanan Moreno mostraba una maestría indiscutible a la hora de definir personajes, perfilar caracteres, dialogar situaciones y combinar la risa con la emoción cercana al llanto. Un trabajo tremendamente arduo en su escritura, dirección, actuación, búsqueda de actores, vestuario y toma de hasta las últimas decisiones.

Un esquema similar utilizó a la hora de escribir Idella bajo una estrella, un encargo del Ayuntamiento para incluir en su programación estival que volvió  a tener una gran acogida por el público y donde, mediante un recorrido por el casco antiguo, los espectadores asistían a una sucesión de escenas, a la luz de la luna, que rememoraban diversas etapas en la historia de nuestra ciudad, con un marcado acento costumbrista dotado de un agudo sentido de la observación.

Juanan Moreno tiene un talento innato para escribir, fabular le ilusiona, le gusta mucho hacer reír, tanto escribiendo como actuando (“en el teatro me gusta más escuchar a la gente reír que aplaudiéndome”).

Hace unas pocas semanas ha participado en un seminario de interpretación dirigido por Miguel de Arco (actual Premio Nacional de Teatro con su compañía Kamikaze). Tuvo la suerte de ser elegido, entre múltiples aspirantes, a ocupar una de las dieciocho plazas ofertadas. Se curró para ello una carta motivacional, a modo de presentación, buscando interpelar a su destinatario, y tiene que ser cierto que Juanan Moreno es un notable escritor porque, a pesar de su corto currículum escénico, fue seleccionado por encima de otros candidatos. Preparó un monólogo de Hamlet, en una versión muy personal, arriesgada y transgresora. Asistir a ese seminario ha sido toda una lección de vida para él. Habla de Miguel de Arco con pasión y veneración (“es un tipo irresistible, alguien brillante hasta comprando el pan; todo lo que dice, cómo lo dice, la clase que tiene, su sentido del humor, su sabiduría, la manera de diseccionar los textos”). Me cuenta que el seminario fue muy especial al crearse un clima de efervescencia entre todos los participantes, unidos todos en una ilusión común por compartir experiencias y sensaciones, y transitar por emociones e ideas. Después de esas sesiones tiene claro que para interpretar a los clásicos es primordial “hacer algo contemporáneo, cercano a uno mismo, actualizar un clásico conectando con el actor que lo interpreta y con la sociedad de ese tiempo”.

Entre sus proyectos está la preparación de un nuevo espectáculo teatral, al aire libre, sobre la Calle Nueva de Elda, hilvanando historia y ficción.

Le propongo que se deje llevar por la fantasía y que me cuente qué le gustaría hacer sobre un escenario, cuál sería su regalo sobre las tablas de un teatro. Me observa, con un brillo especial en la mirada, la sonrisa dibujada en la cara, y tras unos segundos, responde sin dudar que le encantaría trabajar con Miguel del Arco, disfrutar y aprender de él durante los ensayos, y para ello piensa en una obra de Jean Genet (“Las Criadas”), el texto perfecto para que ese proyecto soñado pudiera hacerse realidad.

Le pregunto por cómo ve él la situación de las artes escénicas en nuestro país y me dice que “cree que algo está cambiando, gente joven que está irrumpiendo con nuevas maneras de hacer las cosas en el cine, el teatro o la televisión, aunque muchas productoras apuestan, sin querer arriesgarse, por los mismos nombres, repitiendo los mismos elencos sistemáticamente, un fenómeno que se repite igualmente en el teatro ya que a la hora de montar una función se buscan actores mediáticos para lograr el efecto de llamada en el público, todo lo cual repercute en la falta de oportunidades para otros muchos artistas que están luchando por abrirse camino”.

Habla de Miguel del Arco o de los creadores de “La Llamada” (uno de los fenómenos teatrales de los últimos años) como ejemplos del “éxito muy bien llevado y currado, con oportunidades muy bien aprovechadas”.

Comentamos el poco interés que el teatro despierta entre nuestros políticos y claramente manifiesta “el nefasto apoyo que desde los poderes públicos se da a la cultura en nuestro país, lo cual es una lacra, pero los políticos piensan que la cultura no es rentable y de ahí su falta de apoyo; y es un tremendo error ya que la cultura en general supone abrir una ventana al mundo; entrar a una sala de cine, de teatro o de conciertos es abrirte a otro universo, hacerte mucho más rico a nivel intelectual”.

Hablando de los jóvenes y adolescentes, entre los que el hecho teatral suele ser un perfecto desconocido, me cuenta “que los jóvenes, al margen de monólogos o espectáculos tipo Club de la Comedia, tienden a asociar al teatro con formas de expresión antiguas, imaginando por ejemplo a un actor haciendo de Hamlet en mallas, con una calavera, declamando, lo que piensan que les va a aburrir soberanamente, cuando hay nuevos creadores que hacen versiones verdaderamente contemporáneas que atraen y atrapan al público de ahora; lo importante es educar en ir al teatro, leer, ir a exposiciones, aunque haciendo autocrítica la gente que nos dedicamos al teatro también tenemos que pensar en el público, montando espectáculos que sean apetecibles y que puedan llegar al espectador”.

Después de hablar con él, creo que de su padre, un albaceteño que emigró a Elda en los años sesenta del pasado siglo, fabricante de calzado, dedicado a diversos negocios de importación y exportación, incluido el sector inmobiliario, y un buen cinéfilo, ha heredado la inquietud por moverse en diversos campos de la creación artística, buscando expresarse tanto en el medio audiovisual como en el de las artes escénicas.

De su madre, ama de casa que decidió estudiar enfermería cuando sus hijos ya estaban criados, ha seguido la voluntad de luchar por su sueño y vocación.

Juanan Moreno es una persona que transmite una irrefrenable pasión por vivir, alguien en quien los sueños imposibles existen para pelear por ellos y lograr hacerlos realidad.

Salir de Capitán en la Comparsa de las Huestes del Cadí hace unos años le dio las alas y las plumas perfectas para volar en busca de los horizontes con los que soñaba.

Está en pleno vuelo, volando alto, oteando los horizontes de grandeza que le están esperando.

Terminamos comentando que HBO y Mediaset están preparando la adaptación para televisión de la novela de Fernando Aramburu, Patria, y ese sería un objetivo sobre el que poder posarse.

A Juanan Moreno le queda mucho por vivir y demostrar. Es mi deseo que sus paisanos seamos testigos de sus futuros éxitos.

En alguna madrugada del mes de febrero, en años venideros, quien sabe si, desde un televisor donde se esté retransmitiendo la gala de entrega de los Premios Oscar, se oiga decir en boca de Daniel Day-Lewis…. “And the Oscar goes to…….”.

Lo demás estará por venir.

Acerca del autor

Autor: Álvaro Amat

Me llamo Álvaro Amat. Soy Licenciado en Derecho. Toda mi vida laboral he estado vinculado a la Administración de Justicia. Soy un apasionado de las artes escénicas en general. He estudiado el teatro de nuestra localidad durante años coleccionando programas de mano. He participado en cursos y talleres de teatro, y he colaborado con distintas entidades y asociaciones locales en la dirección escénica de eventos y espectáculos. El teatro forma parte de mi vida y a través de este blog me gustaría que los lectores sintieran que el Teatro es una de las piezas básicas en la cultura de un país. ¡Gracias!

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