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¿Por qué conservar el patrimonio histórico local? ¿Por qué esforzarse en conservar o proteger las ruinas, las casas viejas, las antiguas fábricas, o los lugares con historia? ¿Por qué hay que excavar una parcela o un solar del centro histórico? 

No me resisto a empezar con un asunto trillado. Disculpas por anticipado. Muchos colegas de profesión creen, legítimamente, que el debate esencialista sobre este tema está zanjado, o que debería estarlo. O que no interesa. O bien que es un falso debate, porque casi nadie discute, por ejemplo, el porqué de la medicina o el trabajo de los médicos; apenas se pone en tela de juicio su utilidad: es una disciplina necesaria y un saber respetable. Seguramente el amigo Juan Pablo Matas, sin ir más lejos, no comienza su blog sobre Veterinaria, con buen criterio, preguntándose por qué cuidar a los animales: parece algo obvio y superado.

   Pero lo cierto es que a muchos profesionales del patrimonio cultural nos han hecho estas preguntas, o parecidas, alguna vez. Con o sin retintín utilitarista. A  veces con ese tufillo al “hay que ser prácticos y las piedras viejas importan a muy pocos”. En ocasiones, algunos vecinos de nuestra ciudad, refiriéndose a yacimientos arqueológicos o genéricamente al patrimonio histórico, me han lanzado la pregunta, aún más cruda, simple y llana: “¿Y eso para qué sirve?”

   Releyendo algunos estudios sobre este asunto me parece importante recordar que nuestro patrimonio histórico está formado por un variopinto conjunto de bienes, objetos y tradiciones legados por la historia. Estos vestigios son capaces de transmitirnos, de forma duradera, mensajes y experiencias de enorme calado. Por eso, creo que merece la pena detenernos para razonar la conservación de nuestro patrimonio histórico. Y, por extensión, del patrimonio cultural. A escala local, en Elda, por supuesto, pero también con carácter general. No es por retórica. Simplemente, es un punto de partida. 

   Ahí van, esquemáticamente, cinco razones para conservar el Patrimonio Histórico. No están por orden de importancia: 1. El Patrimonio Histórico es un legado que permite establecer vínculos. 2. El Patrimonio Histórico es de todos, común, colectivo y propio. 3. El Patrimonio Histórico posee un importante valor de identidad. 4. El Patrimonio Histórico es limitado, no renovable, vulnerable y frágil. 5. El Patrimonio Histórico, además, es necesario, valioso y útil.

   Comienzo por una razón que me parece básica, y en las próximas entradas al blog irán apareciendo las siguientes.

   1. El Patrimonio Histórico es un legado que permite establecer vínculos

   En cualquier escenario, el patrimonio histórico es un legado que nos vincula con el pasado y lo actualiza, lo hace presente y tangible. No es pasado muerto, viejas ruinas, objetos polvorientos o vetustas fachadas: es historia materializada. De hecho, el origen latino del término, patrimonium (“lo que viene de los padres”), evoca el valor del patrimonio histórico como vínculo y herencia: lo que hemos heredado de nuestros antepasados, lo que viene del pasado y se transmite al futuro. Nuestro patrimonio, como memoria de experiencias pasadas, relaciona a diferentes generaciones, como hilo conductor entre los que estaban antes y los que vendrán después. De esas experiencias previas podemos aprender y mejorar. Y esta razón para conservar y proteger el patrimonio histórico como referente y realidad tiene un valor añadido en nuestra sociedad actual, que tiende a primar artificialmente lo nuevo, transformándolo en objeto de usar y tirar; una sociedad que fabrica y consume novedades a un ritmo trepidante, y que rápidamente convierte lo antiguo en viejo.