SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956
Visto: 2601
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp
Antigua estación del ferrocarril de Elda

Todavía hoy se oye en alguna conversación esta expresión genuinamente eldense. “Más viejo que el túnel”, o “más  viejo que el túnel del tren”. Con sus variantes, por supuesto. Y, normalmente, en boca de gente de cierta edad, con una intención obvia y un tono sentencioso: acentuar que algo es ya vetusto, archiconocido, trasnochado o arcaico. Vamos, casi arqueológico...

    No sabemos a ciencia cierta cuándo aparece y se generaliza este dicho en nuestra ciudad. Tampoco si se utiliza mucho o poco, aunque tal vez en nuestros días ya esté en vías de extinción, porque estas expresiones, como otras, se pasan de moda y acaban desapareciendo del lenguaje común. Pero, en cambio, sí conocemos su origen. Entre 1856 y 1857 se construyó el túnel que atraviesa la sierra de la Torreta. La construcción de este túnel fue parte de las obras de la línea del ferrocarril Madrid-Alicante, inaugurada en 1858. Del viaje que abría oficialmente esta infraestructura, presidido por la reina Isabel II, nos quedan las conocidas fotografías del álbum de  J. Laurent, valiosos documentos históricos de la Elda decimonónica y de los progresos de la ingeniería ferroviaria. 

Detalle del túnel de la Torreta

   El túnel de la Torreta era -y sigue siendo- el único de esta vía férrea y, en su momento, fue el mayor túnel construido en España, con 484 metros de longitud. La obra fue muy costosa, combinando el uso de explosivos y el duro trabajo manual a pico y pala. En su ejecución trabajaron numerosos eldenses, como Francisco Ganga Ager, El Seráfico, que en unos versos de la época elogiaba las virtudes del marqués de Salamanca, propietario de la compañía concesionaria y promotora de la línea (MZA, Madrid-Zaragoza-Alicante), y en otros se lamentaba de las duras condiciones laborales de la obra:  “Hoy me encuentro por mi mal/ en el camino de hierro/ trabajando como un perro/ por un mezquino jornal”. Ya en pleno siglo XX, Maximiliano García Soriano, en una de sus Idelladas (1932), ponía el tono de humor a la costumbre de ir al túnel a respirar el humo para curar problemas respiratorios.

   En definitiva, alrededor del túnel, y del ferrocarril, se han ido gestando anécdotas y pequeñas historias de Elda. Muchos recordamos poner monedas en la vía para que el paso del tren las aplastara y deformara. O, literalmente, ir a tirar piedras al tren... O tener que escondernos apresuradamente en las casetas del interior del túnel, camino del Pantano... Y es que la llegada del ferrocarril influyó decisivamente en la vida de las gentes de la villa de Elda. Es uno de los grandes hitos que han jalonado la historia de nuestra actual ciudad. Los especialistas y expertos en el mundo contemporáneo local coinciden en que aceleró el tránsito, vertiginoso en el siglo XX, hacia la ciudad de impronta industrial que hemos heredado, favoreciendo el tránsito de personas, de mercancías y de ideas.

Fotografía del túnel de la Torreta (Laurent, 1858)

   Y de esa obra moderna en su tiempo, de un impacto casi revolucionario, hoy envejecida por el trazado del AVE, queda el túnel. Una vez más, el pasado materializado en el presente. Porque esta singular obra de la ingeniería civil es una de las mejores muestras de nuestro patrimonio histórico reciente. Y hay más. Existen todavía los puentes del ferrocarril del Barranquet, de la rambla del Sapo, de la Melva y del Sambo -especialmente este último- construidos en la misma época que el túnel. Se conserva, parcialmente reformada, la propia estación de Elda-Petrer (1932), con su marquesina, su reloj, su grúa y sus tinglados; y la estación de Monóvar-Pinoso, de factura aún más antigua. Quedan también, maltrechas, algunas casillas o casetas de los guardabarreras. La mayoría de estas construcciones son auténticos monumentos de interés local, patrimonio cultural, trozos de nuestra historia, ejemplos para conservar del rico y variado patrimonio documental y material vinculado al ámbito ferroviario que existe en Elda. Testimonios hoy vivos -unos más que otros- de la época de nuestros tatarabuelos, “más viejos que el túnel”.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Acerca del autor

Autor: Juan Carlos Márquez

Comparto con vosotros en este blog unos cuantos años de recorrido y de práctica profesional pública y privada en los campos de la Arqueología, la Historia y la Gestión del Patrimonio Cultural. He pasado por experiencias docentes en las aulas universitarias y por proyectos de investigación dentro y fuera de España. Desde 2003, como arqueólogo del Ayuntamiento de Elda (Alicante), tengo la oportunidad de trabajar para mi ciudad e ir redescubriendo, paralelamente, su historia y sus tradiciones, su pasado. Me apasiona la investigación histórica y la dimensión científica de la Arqueología y del Patrimonio Cultural. No obstante, en los últimos tiempos he orientado mi tarea, por un lado, a la vertiente divulgativa de la historia y del patrimonio eldense, y, por otro, a la gestión destinada a su conservación, creo que por responsabilidad y casi por imperativo profesional.

Utilizamos cookies propias, al continuar navengando por el sitio aceptas nuestra política de cookies.

Aceptar

Buscando...

Un momento por favor

Google+
Compartir