Imprimir
Visto: 1658
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

El pasado 1 de enero entró en vigor la anunciada y publicitada Reforma Fiscal, que afecta básicamente al IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) y al Impuesto sobre Sociedades (es el impuesto sobre la renta de las empresas con forma societaria: S.L., S.A. y otras).

   En próximas semanas tendremos ocasión de comentar diversos aspectos de esta Reforma Fiscal.

   Ahora quiero comentar un par de cuestiones de actualidad por ser recientes “reformas de la reforma”: el pasado sábado 28 de febrero se publicó en el BOE el Real Decreto-ley 1/2015, que, entre otras muchas cosas, modifica algunas cuestiones de la nueva normativa del IRPF y del Impuesto sobre Sociedades.

   Primera. Después de la perplejidad y el revuelo producido en el mundo asociativo por la nueva normativa del Impuesto sobre Sociedades, el citado Real Decreto-ley 1/2015 modifica dicha nueva normativa.

   La modificación en cuestión resuelve el problema ocasionado por el “olvido” del legislador en la nueva Ley del Impuesto sobre Sociedades hacia las pequeñas entidades (deportivas, sociales, etcétera) y asociaciones (culturales, de vecinos, etcétera) que no realizan una actividad económica sujeta a tributación por dicho impuesto.

   Todas estas entidades, de cualquier tamaño, con la nueva ley en la mano quedaban obligadas a presentar anualmente sus cuentas a la Agencia Tributaria, utilizando el mismo formato y formulario del Impuesto sobre Sociedades que cualquier sociedad mercantil (S.A. ó S.L.). Aunque sin tener que pagar dicho impuesto, ya que las actividades asociativas están exentas del mismo, pero teniendo que asumir una obligación de costoso cumplimiento.

   No obstante, la solución no es del todo satisfactoria puesto que con la modificación efectuada se exime de la citada obligación a las entidades y asociaciones con ingresos anuales inferiores a 50.000 euros, cuando dicho límite era de 100.000 euros con la normativa anterior.

   Y no me extrañaría que la presión del mundo asociativo y de los distintos grupos parlamentarios de la oposición consiga una nueva modificación legal que vuelva a dejar el límite en 100.000 euros.

   Segunda. En cuanto a las nuevas deducciones del IRPF de 1.200 euros anuales (100 euros mensuales) para familias numerosas y para contribuyentes con personas discapacitadas a su cargo, introducidas por la Reforma Fiscal, el citado Real Decreto-ley viene a añadir nuevos colectivos de personas y familias que podrán beneficiarse de dichas deducciones.

   Es de justicia, puesto que se producían agravios comparativos. Un ejemplo: un contribuyente con un ascendiente o descendiente discapacitado a su cargo podía percibir esos 1.200 euros anuales si dicho contribuyente era trabajador en activo, pero no si era pensionista o perceptor de prestaciones por desempleo.

   También se extiende ahora dicho beneficio fiscal no sólo a familias numerosas sino también a familias monoparentales con dos descendientes.

   En fin, aunque no sepamos muy bien cuál ha sido la motivación última que ha dado lugar a estas modificaciones, bienvenidas sean estas “reformas de la reforma”.

   Un saludo y hasta pronto.

   

   Algunos sitios web de interés:

   Banca Ética – Fiare

   Banca Ética - Triodos Bank

   Economía de Comunión

   Educación Cívico-Tributaria

   Educación Financiera CNMV-BdE