Imprimir
Visto: 2095
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Venimos llamando Reforma Fiscal al conjunto de medidas tributarias impulsadas por el actual Gobierno de España, que en junio de 2014 iniciaron su andadura parlamentaria en forma de tres proyectos de ley y en noviembre de 2014 se convirtieron en tres leyes, y entraron en vigor el pasado 1 de enero:

   Había en junio de 2014 un cuarto anteproyecto de ley, para modificar la Ley General Tributaria (publicación de listas de morosos tributarios, mayores facultades para la Agencia Tributaria y otras medidas), que se quedó rezagado y que próximamente se tramitará como proyecto de ley.

   ¿Cuáles son los aspectos fundamentales de la Reforma Fiscal que entró en vigor el pasado 1 de enero y que afecta a los tres impuestos más importantes de nuestro sistema tributario?

   En primer lugar, muchos expertos opinan que no es una verdadera Reforma Fiscal porque no se modifica la estructura básica de estos impuestos. Lo que se hace es introducir una larga lista de modificaciones y retoques, sin afectar a lo fundamental, con el objetivo de reducir la carga tributaria de empresas y particulares.

   Y esta reducción de impuestos se limita al IRPF y al Impuesto sobre Sociedades, porque las modificaciones del IVA son básicamente ajustes técnicos y adaptaciones a la normativa europea.

   Hace unos meses un ilustre economista decía que esto no es una reforma tributaria, sino una batería de medidas de política tributaria más o menos coyuntural, y añadía que “afinar los instrumentos de la orquesta no es lo mismo que corregir la partitura de la sinfonía. Y esto último es rigurosamente necesario”.

   En segundo lugar, la rebaja tributaria no se hace de una sola vez, sino en dos fases, que son dos años: 2015 y 2016. Es una dosificación para no perjudicar bruscamente la recaudación tributaria, y quizá también para mantener las buenas sensaciones y expectativas en la opinión pública.

   En tercer lugar, en cuanto a la rebaja del IRPF, el gobierno estima que la reducción media de la cuota tributaria será de un 12%, siendo mayor el porcentaje de reducción para las rentas inferiores a 24.000 euros al año (23% de reducción media).

   Esta rebaja del IRPF se consigue básicamente por dos vías: reducción de tipos impositivos y aumento de los mínimos personales y familiares exentos.

   En cuanto a los tipos impositivos, el IRPF es un impuesto progresivo y la escala general de gravamen se aplica por tramos de renta, desde un tipo mínimo hasta un tipo máximo. La evolución del rango de tipos de la escala general es la siguiente:

Año 2011 (gobierno anterior): desde 24% hasta 45%

Año 2012-2013-2014: desde 24,75% hasta 52%

Año 2015 (reforma fase 1ª): desde 20% hasta 47%

Año 2016 (reforma fase 2ª): desde 19% hasta 45%

   Es también destacable en el nuevo IRPF:

   Hay muchos otros cambios (tributación del ahorro y otros) pero sería muy largo y pesado tratarlos aquí, y son cuestiones de menor trascendencia.

   Los efectos de la rebaja del IRPF han empezado a notarse a partir del pasado 1 de enero, por la reducción de los porcentajes de retención: para asalariados, actividades profesionales, alquileres de locales y demás rentas sujetas a retención.

   En cuarto lugar, en el Impuesto sobre Sociedades (en adelante IS), las empresas grandes y medianas notarán más la rebaja que las pequeñas:

   Por tanto, se produce una convergencia de tipos en el 25%, que se convierte en el tipo general del IS, y se mantienen los tipos especiales ya existentes (15% para las empresas de nueva creación durante sus dos primeros años de vida, 20% para ciertas cooperativas, 1% para sociedades y fondos de inversión, y otros tipos especiales).

   Se crean también dos nuevas figuras para poder reducir un 10% con cada una de ellas la tributación en el IS:

   En quinto y último lugar, en relación con el IVA ya he comentado que se trata básicamente de ajustes técnicos, sin incidencia en nuestros bolsillos como contribuyentes-consumidores.

   Los tipos de IVA se mantienen, desde septiembre de 2012, en el 21% (general), 10% (reducido) y 4% (superreducido).

   Quiero recordar aquí que el tipo general de IVA fue el 16% desde enero de 1995 hasta junio de 2010 (fueron muchos años: ¡qué tipos los de aquellos tiempos!), después fue el 18% hasta agosto de 2012, y desde septiembre de 2012 es el 21% actual.

   A efectos de compararnos con algunos otros países europeos, actualmente (2015) el tipo de general de IVA es:

   Hay expertos y organismos que recomiendan un aumento del tipo general de IVA en España, y también que algunos bienes y servicios que tributan a tipos reducidos pasen a tributar a tipo general.

   Yo creo que en lugar de subir tipos habría que reducir el actual fraude fiscal y mejorar la capacidad recaudatoria del IVA.

   En conclusión, más que una reforma fiscal es una rebaja fiscal de los impuestos directos, que son los que gravan las rentas (IRPF e IS), y un mantenimiento de la imposición indirecta (IVA), que es la que grava el consumo.

   Sin duda, tendrá efectos positivos sobre la economía, pero no es suficiente. Hay muchas otras cosas que se podrían hacer para conseguir un sistema tributario más justo, más eficiente y más sencillo, pero eso queda para el futuro.