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Valle sin clan

Literatura

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-LO BUENO SI BREVE-

El prolífico Andrés Neuman y la portada del libro reseñado.

En una de las muchas entrevistas concedidas, al preguntarle si era más novelista que cuentista, microrrelatista, microensayista, aforista o poeta… Andres Neuman contestaba sin complejos que se considera a sí mismo “alguien que, desde niño, necesita tocar las palabras. Alguien a quien le va la vida en ellas. Creo en lo que expresa uno de los aforismos del libro El equilibrista, "escribir no es un deseo: es una orden". Una orden íntima que obedezco agradecido. Para mí la escritura es una forma suprema de alegría. Aun cuando trate del dolor, la soledad, el miedo. O, sobre todo, entonces”.

Es imposible hablar de la joven literatura escrita en España sin mencionar a este argentino (Buenos Aires, 1977) que acabó sus estudios en Granada y en cuya Universidad llegó a ejercer como profesor de Literatura Latinoamericana. Mencionar todos los títulos de sus libros escritos hasta hoy, en casi todos los géneros, y los reconocimientos obtenidos, incluyendo el hecho de ser también bloguero, traductor, columnista habitual o haber sido traducido a 23 idiomas, bastaría por si solo para llenar esta entrada. Remito al lector interesado en estos detalles y otros muy jugosos de la labor creativa de Neuman a su página web.

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-LO BUENO SI BREVE-

La profesora y escritora Carmen Canet.

El plan previsto en esta sección de Lo bueno si breve, referida a los aforismos y su evolución desde la antigüedad a nuestros días, se completó con la entrada del argentino Antonio Porchia. Ciertamente, en este apretado recorrido por once autores no están todos los que son, pero se trataba de detenerse en aquellos que de uno u otro modo contribuyeron a que el género fuese evolucionando y constituyéndose en lo que es hoy.

 Pretendo finalmente cerrar esta sección con otros tres libros recientes de tres escritores en lengua española: Malabarismos de Carmen Canet, El equilibrista de Andrés Neuman y Larga brevedad de Rafael Lechowski. Sin duda, y en un momento en el que el género goza de una salud envidiable, no son los únicos pero sí representativos de la orientación hacia la que los más jóvenes creadores lo dirigen hoy. De modo que en esta entrada y en las de las dos semanas próximas hablaré de estas tres obras y sus autores.

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Presentación y portada de la nueva novela de Elia Barceló.

Tal es el sugerente título de la nueva novela de Elia Barceló, editada por Rocaeditorial, puesta a la venta el pasado día 4 de este mes y que será presentada en el Tetaro Castelar el próximo viernes 26 de mayo.  Este thriller histórico de la “gran dama de la ciencia ficción española” (eldense de 1957, que ejerce como profesora de estudios Hispánicos en la Universidad de Innsbruck en Austria) “lo tiene todo para ser el libro del año”, en palabras de la novelista Julia Navarro. Y sin duda, más allá del aval que le otorga su ya extensa obra, todos los ingredientes de esta novela excelentemente escrita contribuyen a que no podamos dejar de leerla de principio a fin.

En la historia confluyen distintos tiempos y diversos espacios. Todo parte del 20 de julio de 1969, día en que el hombre llegó a la Luna y en el que la hermana de la protagonista es asesinada. Pintora mundialmente reconocida, instalada en Adelaida, Australia, Helena Guerrero aprovecha un viaje a Madrid por la boda de su nieta para adentrarse en su pasado tras asistir a una “constelación”, una terapia de grupo donde liberar a los propios fantasmas. El reencuentro con su cuñado, ya muy enfermo,  la llevará hasta Rabat donde al hurgar en el pasado familiar irá desvelando un secreto cuya oscuridad ha persistido en esas sombras tan presentes en cada una de sus pinturas y que tanta fama y reconocimiento le han dado. Unas sombras que irán iluminándose hasta disolverse y recuperar todo su color esos “silencios de los que uno no está particularmente orgulloso y de los que no se habla”, en palabras de Elia.

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Los participantes en los premios GraMat en el Museo del Calzado.

Eso mismo pensarían los participantes en los premios GraMat al verse ante una página en blanco sobre la cual escribir una historia en menos de 45 minutos y cuya extensión no excediese las 300 palabras. Complicado. Pero estimulante.

 Este año, coincidiendo con la celebración del Día del Libro –un domingo de luz radiante y creativa-, la nueva edición se celebró en el Museo del Calzado el 23 de abril. Desde las 10 de la mañana, los aspirantes elaboraron sus microrrelatos a partir de una frase vinculada al mundo del teatro, en este caso extraída de una obra de Federico García Lorca: “Afortunadamente, pronto voy a salir de este infierno”. Los resultados, siempre sorprendentes dada la brevedad y la dificultad del empeño, no dejan indiferente al lector. Compruébelo cada cual leyendo los tres textos galardonados por el jurado:

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Álvaro Amat pronuncia el discurso inaugural de la nueva Quincena de Octubre Negro. | Carlos Gutiérrez.

 Por su interés, le he pedido a Álvaro Amat que me hiciese llegar su entusiasta pregón en el vestíbulo del Castelar el pasado 18 de abril, con el que se iniciaba la última Quincena cultural de Octubre Negro. Su importancia, el valor, las emociones… que mueve en nosotros el teatro (un género que nunca ha visitado este blog) son puestas de manifiesto en este texto vibrante y sustancioso. Gracias Álvaro por tu generosidad al compartir tu sabiduría y experiencias. Sin más:

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De un árbol de cien años, he mirado las flores, de un día. Antonio Porchia.

Apartado de tertulias y cenáculos, entre la más humilde vecindad de un barrio del extrarradio de Buenos Aires, vive un hombre casi anónimo cuidando su jardín de flores mínimas, recibiendo a sus amigos o a cuantos desconocidos le agasajan y escribiendo, con la paciencia y el esmero de un orfebre, unas frases en las que su extrema brevedad y la poética indeterminación sirven de escueto trampolín para lanzar al lector al territorio imperecedero de la hermosura. Su amigo, el poeta Roberto Juarroz, no dudó en afirmar que la escritura de Antonio Porchia “está en la línea fundamental donde se juntan el pensamiento y la imagen, la poesía y la filosofía, cuya artificial separación tal vez constituya uno de nuestros lastres mayores”.

De origen italiano, el argentino Antonio Porchia (1885- 1968) se hizo a sí mismo. El mayor de siete hermanos, abandona los estudios y se pone a trabajar con quince años al fallecer su padre. En 1906 llega a Buenos Aires con su madre y sus hermanos, ciudad en la que desempeñará múltiples trabajos (carpintero, tejedor de cestas, apuntador portuario o impresor) hasta instalarse en 1936 en su propia casa, y donde contactará con autores y pintores que le animarán a publicar sus Voces (frases breves que escribe sin prisa pero sin pausa) y cuya primera edición aparecerá en 1943. El librito llega al insigne crítico francés Roger Caillois, entonces en Argentina, que no duda en contactar con Porchia para mostrarle su admiración y traducirlo inmediatamente al francés. Comienza entonces un creciente reconocimiento en toda Europa pero que en nada afecta a la vida sencilla y rutinaria de su autor. Este hombre de izquierdas, generoso y solidario como pocos, nunca se mostró esquivo pero siempre preservó su intimidad. Apenas salió de su barrio en toda su vida.

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Ejemplares de la colección Historias de la editorial Bruguera.

No hace mucho alguien me preguntó cómo había surgido mi afición a la lectura, cuáles eran esos libros primeros que más me habían marcado y en qué medida todo ello influyó en mi interés por escribir. Respondí rápido, indicando algunos títulos y confirmando que la lectura fue crucial para orientarme a la escritura. Pero, como ocurre tantas veces, la pregunta desencadenó en mí todo un proceso posterior de recuerdos y reflexiones que me gustaría detallar más extensamente aquí. Y hacerlo alejado de toda idealización, como Samuel Beckett en Primer amor, aunque sin la crudeza y el humor ácido del irlandés en su relato.

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Cartel de la XII Quincena cultural de Octubre Negro.

Como cada semestre, llega la XII Quincena cultural de Octubre Negro, en esta ocasión dedicada por completo al teatro y todo el entramado que lo rodea. A ESCENA, que así se titula, tiene por finalidad acercar el mundo teatral a la ciudadanía con un amplio y variado conjunto de actividades. Como no puede ser de otra forma, el Teatro Castelar, emblemático para la ciudad, es el eje desde el cual se van a ir llevando a cabo todas ellas. De hecho, es en su vestíbulo donde dará comienzo la Quincena el próximo martes 18 de abril a las 21 horas con una charla sobre el propio Teatro y su historia a cargo de Álvaro Amat, seguida de una lectura dramatizada de varios fragmentos de la obra de Jardiel Poncela Usted tiene ojos de mujer fatal que realizará la compañía El mundo de Calíope.

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-EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ-

Rubén Abella, uno de los jóvenes valores del microrrelato español.

Electra

Hilaria levanta los ojos de la labor y observa risueña cómo Abigaíl, su nieta de seis años, se entretiene recortando una revista.

-Y dime, vida mía, ¿tú qué quieres ser de mayor? -le pregunta.

Abigaíl aplica pegamento al reverso de una modelo en bikini y aplasta el recorte contra un folio en blanco.

-Yo de mayor quiero ser mamá -responde, sin ningún asomo de duda.

Enternecida, Hilaria retoma la labor. Al cabo de un rato, vuelve a levantar la vista.

-¿Y cuántos hijos vas a tener, cielo?

Abigaíl termina de recortar un adonis con chaqué y lo fija junto a la modelo en bikini.

-A mí los hijos me traen sin cuidado -contesta en un tono didáctico, como si ella fuese la abuela, y la abuela una niña-.Yo lo que quiero es dormir con papá

                                                                                                 Rubén Abella

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Para Bioy Casares el recuerdo que deja un libro a veces es más importante que el libro en sí.

“Los libros que uno se propone releer en la edad madura son muy semejantes a los lugares en donde uno quisiera envejecer”

Joseph Joubert

Es muy conocida la idea expresada por Baroja de que conforme vamos envejeciendo gustamos más de releer que de leer propiamente. También dejó dicho Carlos Fuentes que hay autores para releer y otros para guardar en la memoria. Sobre lo escrito por aquellos, uno vuelve una y otra vez como quien se adentra por las estancias de su casa, mientras que a algunos libros, a sus autores, es mejor no volver. ¿Olvidarlos entonces? No necesariamente. Hay libros a los que si volviésemos sabríamos que nos decepcionarían. No tanto porque estén peor escritos de lo que creímos cuanto porque nosotros, los lectores de entonces, ya no somos los mismos, abusando de las palabras del archiconocido verso de Luís Cernuda. Y añadiría, siguiendo en la órbita del poeta sevillano, que con el tiempo no es el libro quien cambia, somos nosotros mismos. “El recuerdo que deja un libro es a veces más importante que el libro en sí”, subrayó en este sentido Adolfo Bioy Casares. Y no le faltó razón.

Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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