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La A de Alborada, escrito por Antonio Porpetta.

De la A a la Z, de Alborada a Zapato, del mundo festero al propiamente laboral, ABCDElda, aspira a recoger en 27 breves entradas la memoria viva (cultura, tradiciones, lugares, personajes históricos…) de toda una ciudad. Presentado el pasado viernes 18 de noviembre durante la gala conmemorativa del 75 aniversario de la llegada a Elda de la actual imagen de San Antón, se trata de un libro coral, escrito por 27 autores diferentes e ilustrado con desenvoltura y perspicacia por Salvador Lázaro e Irene Bellod. Una publicación de más de mil ejemplares subvencionada por la Diputación y que se distribuirá gratuitamente. 

Un regalo, en fin, para los eldenses tal y como se resalta en su presentación previa. Y donde se subraya que este “sencillo vocabulario formado por veintisiete palabras (una por cada letra de nuestro alfabeto) seleccionadas por ser representativas de Elda. Cada una de ellas ha sido encargada a un autor diferente para que sea definida en unos 1.000 caracteres, aportando su visión personal de la misma”. 

Personajes como Castelar, Antonio Gades, Lamberto Amat o Rico y Amat; lugares como Bolón, la Esquina del guardia, el Negresco, el cine Rex, el Pantano o la calle del Marqués; tradiciones como la Ollica, las fiestas de Moros, San Antón o Don Juan Tenorio o dos tubos un real; La Torreta, Kurhapies, las Cañadas, el antiguo hospital, la Ficia… todo un ramillete para encender e iluminar nuestra imaginación de recuerdos, realidades y tanta afanosa labor que van conformando ese espacio común que acaba siendo la ciudad que todos habitamos y compartimos. 

Inicio de la gala, el pasado día 18.

Es evidente el doble carácter que pretende cumplir este libro: el de condensador de una información básica para entender de dónde venimos y adónde estamos, cuando nos referimos a la ciudad de Elda, y el de transmitir de un modo sencillo y accesible a sus ciudadanos la esencia del legado disponible. Y cada autor, desde su perspectiva –más informativa o descriptiva en unos, más emotiva en otros-, ofrece al lector su visión del tema tratado. La memoria del ya perdido café Negresco, el río Vinalopó como auténtica metáfora fluctuante de la ciudad y su historia, El Monastil como lugar de mezclas e intercambios culturales que marcará en el tiempo su trayectoria, la paradoja de un santo descalzo como patrono de los zapateros…

Por resumirlo en pocos caracteres: imagínense que entran a uno de esos restaurantes hipermodernos en el que te ponen una docena de platos para conocer y degustar la cocina más o menos típica del lugar. Uno a uno, vas degustando cada bocado superconcentrado que se te ofrece, de modo que a los postres ya tienes una idea clara de la cultura culinaria que prima en la zona. Pues algo así vendría a ser este libro: una sabrosa degustación de las tradiciones, elementos culturales, lugares emblemáticos, aspiraciones e imborrables recuerdos que constituyen la esencia de esta ciudad. 

La Z de Zapato, escrito por J.C. Martínez Cañabate.