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Presentación de la revista ALBORADA en el Casino Eldense.

El pasado viernes 2 de diciembre, el profesor e historiador José Ramón Valero Escandell presentaba en el Casino el nº 59 de la revista local ALBORADA. Un ejemplar que, a poco que se sopese, ofrece a la vez cambios y la natural continuidad. Lo dice el propio editorial: “la revista se presenta renovada en su aspecto externo, pero sigue siendo fiel a su razón de ser: una revista cultural de y para los eldenses”. A esta renovación ha contribuido la coordinación de Mª Salud Sánchez y la aportación del Consejo de Redacción creado para la ocasión y formado por Belén Alvarado, Concha Maestre, José Joaquín Martínez, José Ramón Valero, Vicente Esteban y quien esto escribe. Si bien el trabajo de maquetación de Ángela Esteban, hija de Vicente, ha sido decisivo para su culminación. 

Dedicado al convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles, el dossier despliega todo un extenso racimo de artículos que hablan desde su fundación por el I Conde de Elda hasta nuestros días, en “una historia que no ha terminado”, según nos cuenta Juan Carlos Márquez. Casi cien páginas en las que se recogen algunos aspectos seguramente muy desconocidos para la mayoría (fue cuartel, hospital y manicomio; un poema en sus muros; el convento en la infancia de Castelar, etcétera). La portada, que alude directamente al tema, es una fotografía realizada por Vicente Esteban, a quien se dedica el artículo Cuando se apaguen las luces, con motivo de la concesión de un premio Nacional de Fotografía 2016.

Además, sobresalen varios artículos en la sección de Imágenes con historia, entre los que me han impactado las fotografías y todo el artículo de Miguel Ángel Guill sobre el exilio republicano en el norte de África. En Miscelánea, destaca el entrañable artículo de Concha Maestre sobre la sala de arte Sorolla abierta por Miguel Ángel Esteve en 1974; las Reflexiones tras las conferencias sobre el futuro de la ciudad, de Juan José Ortuño; el Pregón de Fiestas de Elisa Beltrán o el dedicado al sesenta aniversario del semanario Valle de Elda, escrito por su directora, Susana Esteve.

Durante la presentación se homenajeó a Vicente Esteban.

No menos interesantes son los artículos recogidos en las secciones de Patrimonio (sobre el puente de Monóvar, la “Casa Colorá”, etcétera); Aportaciones a la Historia (el Condado de Elda, las incautaciones en 1937- 38 o los expedientes sobre limpieza de sangre en 1586-88); las diez razones para invertir en Elda o un proyectado modelo exportador en la sección de Economía; las figuras de Daniel Esteve, Gabriel Poveda o el 75 aniversario del club de ajedrez Ruy López en Perfiles y un recorrido por el Pocico Alonso y Etnobotánica en el calzado en el apartado de Medio Ambiente.

Cierran la revista dos secciones siempre habituales: la dedicada a las Creaciones literarias, donde aparecen los poemas de los alumnos de ESO y Bachiller galardonados en el Premio de Poesía Antonio Porpetta, varios relatos y otro poema; y las Reseñas de aquellos libros publicados durante el año por autores eldenses, además de la crónica del merecido premio de la Crítica valenciana al último libro de Elia Barceló, La Maga y otros cuentos crueles, o al noveldense Joaquín Juan Penalva por Anfitriones de una derrota infinita, ambos presentados en el Teatro Castelar durante el último trimestre del pasado 2015.

Dos cosas resaltó el profesor Valero Escandell al final de su intervención: por un lado, la importancia de esta revista para mantener las señas de identidad o para recoger aquellos aspectos innovadores que van abriendo brecha en la cultura y la sociedad eldenses; por otro, y dado el espacio que ocupan los apartados dedicados a la creación escrita y las artes (música, fotografía, pintura, etcétera) convendría considerar un volumen específico dedicado a ello. Como él mismo subrayó, los distintos colectivos artísticos y literarios que operan en la ciudad podrían disponer de un espacio propio, una revista diferenciada, para mostrar sus creaciones y propuestas. 

Como también se menciona en el editorial, el equipo de redacción del que he formado parte finaliza aquí una andadura que precisamente se inició con este número. Los cambios en las concejalías dejan la puerta abierta para que un nuevo equipo afronte los retos que, con seguridad, no serán tan distintos de los asumidos hasta ahora. No obstante, y manteniendo la idiosincrasia de esta revista, hay que insistir en algunas cosas manifiestamente mejorables, entre ellas -y no es asunto menor- lo referido a su extensión: 322 páginas son demasiadas. Mucha suerte pues a quienes formen parte del futuro equipo de redacción, diseño y maquetación de las próximas revistas ALBORADA.

Portada del nº 59 de ALBORADA 2016.