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Moros y Cristianos

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Imagen de la festividad de Petrer | Jesús Cruces.

Cuando estas letras salgan a la luz ya tendremos acceso a los actos programados para conmemorar los 75 años de la recuperación de nuestra Fiesta de Moros y Cristianos. El año 1944 marca un antes y un después en la celebración festera de nuestra ciudad. Una fiesta con raíces centenarias volvía a las calles de nuestra ciudad, renovada y llena de ilusión, de la mano de nuestras poblaciones vecinas donde esta fiesta se mantenía firme al menos desde comienzos del siglo XIX. Si realmente quisiéramos celebrar la existencia de esta manifestación festera en nuestro pueblo, deberíamos remontarnos a determinadas fechas del siglo decimonónico según los testimonios escritos u orales, entre otros, de autores eldenses como don Emilio Castelar -las fiestas de su infancia, que se remontan a los años 40 de ese siglo- o como el historiador Lamberto Amat -crónica en “El Graduador” en 1877. Sin embargo, lo que se celebra este próximo 2019 es la restauración de los Moros y Cristianos en nuestra ciudad.

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Bendición de bandera Estudiantes 1944.

En la edición de este año 2018 de la revista Fiestas Mayores, que edita la Cofradía de los Santos Patronos con motivo de las Fiestas dedicadas a la Virgen de la Salud y al Cristo del Buen Suceso, aparece un interesante artículo* de nuestro buen amigo Roberto Valero en el que compara los actos de las fiestas celebradas en los años 1935, en plena República, y las de 1945, en plena posguerra. Destaca su autor un acto de las fiestas de este último año en el que aparece un desfile de Moros y Cristianos celebrado el último de los días festivos, concretamente el día 10, que acaba en la iglesia de Santa Ana con una misa rezada en la que tendría lugar la proclamación de capitanes.

Realmente este acto puede ser una gran sorpresa para muchos festeros que desconocen su celebración. Pero sí está referenciado en la única y excepcional publicación de Alberto Navarro Pastor, “Las Fiestas de Elda”, publicada por su autor en el año 2002. En la página 321 del libro, en el apartado referido a las Fiestas de Septiembre, cita nuestro insigne cronista:

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Grandes banderas nacionales de los años 60.

Recuerdo que siendo  niños, cuando el mes de agosto tocaba a su fin, nos sorprendía la presencia en las torres de Santa Ana de unos obreros, electricistas para más señas, que comenzaban a instalar las bombillas de colores o blancas que iluminaban en las noches septembrinas los dos campanarios en sus cuatro lados. Y así, en las fiestas de septiembre, lucía esa magnífica iluminación no solo la iglesia sino también la fachada de nuestro Ayuntamiento y los idílicos jardines de la Plaza de Castelar o del Casino con la magia multicolor de las luces reflejadas en sus árboles y plantas. Era una constante escuchar esos días previos a la fiesta con la ilusión prendida en nuestra alma infantil: ¡Ya están puestas las perillicas!

Sin embargo en las fiestas de Moros y Cristianos no recuerdo en mis primeros años infantiles que hubiera iluminación alguna, como ahora,  en el recorrido de los desfiles ni siquiera en edificios y jardines públicos. A la vista de lo que implica una buena iluminación en nuestras fiestas actuales, nos sorprende que las calles por donde discurrían, ya no los desfiles que disfrutaban de la luz de la soleada mañana sino  la procesión que lógicamente debía hacerse en las horas cercanas a la noche, se iluminaran solamente con las débiles bombillas del alumbrado público. La primera vez que hay un elemento ornamental cubriendo el itinerario de los desfiles es en 1960, ya que ese año se instalaron grandes banderas nacionales en las principales calles del  recorrido que duraron seguramente hasta el año 1965. Precisamente este último año fue el primero en que se instalaron unas guirnaldas de luces en las calles Maura, Nueva y Gral. Mola (hoy Ortega y Gasset) que nos sorprendieron por la novedad y, como es natural, porque enriquecían nuestra Fiesta y le daban un mayor colorido al escenario de los desfiles y Procesión.

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Las abanderas desfilaron por primera vez en las calles de Petrer | Jesús Cruces.

El pasado fin de semana nuestra vecina y querida población de Petrer celebró su esperado “Día de las Banderas” coincidiendo, como es tradicional desde siempre, con la Octava de Pascua, o como decimos popularmente por estos lares “el domingo anterior al día de San Vicente”. Previamente el sábado anterior se celebró el Pregón de la Fiesta, evento que ha cumplido ya su edición número cincuenta y cuatro y que además tiene como protagonistas absolutas a las diez abanderadas de la Fiesta de Petrer. Es emocionante como los festeros y pueblo de Petrer vitorean y aplauden a sus abanderadas en su desfile hacia y desde el teatro Cervantes en los instantes previos o posteriores al acto del Pregón. Este año, con mayor motivo, el aplauso fue más efusivo que nunca para así poder resarcir la falta de pasacalle previo debido a las inclemencias de un tiempo desapacible. Es digno de  destacar como se volcó el pueblo petrerí a la llegada de las diez protagonistas a las puertas del teatro de un modo un tanto inusual: en los furgones de “Sense Barreres”. Esto indica que a pesar de todos los impedimentos que puedan aparecer por la adversa meteorología la Fiesta prevalece y el ambiente no se relaja, sino que, por el contrario, está más en alza que nunca.

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Imagen del certamen de 2016 | Archivo Junta Central.

Un año más, y ya van treinta y tres ediciones, se ha convocado el Certamen de Música de Moros y  Cristianos en nuestra ciudad. En esta ocasión también se ha buscado un compositor de cierto prestigio en el mundo de este tipo de música: Vicente Pérez Esteban, un músico albaidense de la banda Primtiva  -El Gamell- de aquella ciudad, que entre otras piezas muy conocidas ha compuesto la marcha mora que posiblemente más se interpreta en las fiestas de Moros y Cristianos a lo largo de toda nuestra Comunidad, Alygeaba Spiros. La calle eldense quizás más emblemática desde el punto de vista histórico desde principios del siglo XX, es la que da a nombre al pasodoble de esta edición, Calle Nueva.

Desde el año 1986 nuestra ciudad y su Fiesta de Moros y Cristianos disfrutan de este prestigioso Certamen de Música dedicada y compuesta en exclusiva para nuestra Fiesta. Este Certamen, que es el más antiguo en su género de toda la Comunidad Valenciana, nos ha deparado desde entonces un elevado número de piezas festeras entre pasodobles y marchas moras y cristianas que son el orgullo de nuestra representación festera. La primera pieza obligada, la marcha mora Elda, del maestro alcoyano Amando Blanquer se ha convertido en una de las señas de identidad de nuestra Fiesta a lo largo de toda la geografía festera de nuestras latitudes y, en opinión de muchos compositores, en una de las más completas salidas del pentagrama musical. Prestigiosos compositores de nuestra Comunidad han colaborado en este Certamen con sus composiciones como Rafael Tálens -Estudiantes 89-, Bernardo Adam Ferrero -Marroquíes 90-, o Luis Blanes -Contrabandistas 91. Pero sobre todo han sido los mejores compositores de música dedicada a los Moros y Cristianos los que han aportado a la música festera eldense sus emblemáticas y bellas composiciones: José Pérez Vilaplana, Daniel Ferrero Silvaje, José Mª Valls Satorres, José Rafael Pascual Vilaplana, Rafael Mullor Grau….etc.

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Moro realista en 1947.

Nos encontramos a la espera de un gran acontecimiento de nuestra Fiesta: la celebración del 75 aniversario de la restauración de nuestros Moros y Cristianos en el año 1944. A partir del mes de enero del próximo año se van a suceder los actos que la Comisión de Junta Central constituida para esta ocasión, única en el devenir de nuestros festejos de Moros y Cristianos, tiene previsto organizar y ofrecer a todos los festeros de la ciudad.

Este es el momento de desempolvar y sacar de los antiguos baúles todo lo que ha servido para configurar nuestra Fiesta: vestimenta y armamento de las comparsas, documentos, escritos, publicaciones y demás testimonios de los primeros años de la celebración y, así, poder dar a conocer a las nuevas generaciones de eldenses todas las reliquias del pasado festero que, sin duda, han de demostrar nuestra madurez festera tras estos 75 años ininterrumpidos haciendo Fiesta.

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Cartel de 1948.

La convocatoria de este año 2018 del ya consolidado y exitoso concurso de carteles sobre nuestra Fiesta de Moros y Cristianos cumple nada más y nada menos que los 25 años de existencia. Parece que fue ayer pero ya ha pasado un cuarto de siglo por este concurso que, con la anuencia o no de determinados fallos del jurado calificador por parte del público festero, ha demostrado su madurez y ha tomado carta de naturaleza en el ámbito de nuestra Fiesta. Los comentarios sobre sus fallos, ya sean favorables o no, lo que indican es que el concurso ha alcanzado un alto grado de popularidad entre los eldenses. 

Realmente la primera vez que se convoca un concurso de carteles fue en el año 1948, recién restaurada la Fiesta en nuestra ciudad. Este primer y único concurso convocado a instancias del festero y artista Juanito Mira, tuvo un buen éxito de participación premiándose tres excelentes carteles cuyos autores y premios fueron Álvaro Carpena, que consiguió el primer premio; Juan Mira, que consiguió el segundo, y el jovencísimo fundador de los Musulmanes José Ortín Cerdán, que alcanzó el tercero. Respecto al Cartel de Álvaro Carpena Martínez se decidió que ilustrase la portada de la Revista de fiestas, mientras que el de Juan Mira fue el cartel anunciador de aquellas fiestas de 1948, que se celebraron del 29 de Mayo al 1 de Junio. Con todos los carteles presentados se montó una exposición en el Casino Eldense. Durante los años 50, 60 y principio de los 70 los carteles son encargados directamente por la Junta Central a dibujantes locales como los anteriores citados, Felipe Navarro, Pascual Amat, Crespo, Roberto Gª Blanes, Dante G. Poveda, Carpio, Úbeda, Joaquín Planelles…

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Clásico refrán que los sajeños suelen utilizar para ensalzar la convivencia y camaradería que reina en las fiestas que la noble villa de Sax celebra todos los años en los primeros e invernales días del mes de Febrero. Son fiestas que, de alguna manera, enlazan quizás con algunos ritos paganos antiquísimos de bendición de campos y sembrados como los que se ven reflejados en estas festividades de la Candelaria y San Blas que tanta raigambre tienen en estas tierras que cruza el Vinalopó.

Hoy precisamente es el día de San Blas, Obispo de Sebaste, patrono de la villa de Sax desde que sus moradores allá por el año 1627 hicieron voto perpetuo de ofrendarle culto y tenerlo como patrón y modelo e insigne protector contra tempestades y plagas.

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Mucho ha cambiado la Fiesta desde aquellos años 50 y principios de los 60: la Fiesta de Moros y Cristianos, por supuesto, y la tradicional Fiesta de San Antón después de haber trasladado a mayo o junio la primera. Me voy a referir a los festejos sanantonianos celebrados en el mes de enero de aquellos años que yo veía, quizás, con la mirada inocente de mis pocos años.

La celebración litúrgica de la festividad en el día de su onomástica -17 de enero- no se celebraba entonces como ahora y este día pasaba prácticamente desapercibido para los eldenses. La Fiesta, como ocurría desde siempre, se trasladaba por aquellas fechas al fin de semana siguiente, cuando la festividad del Santo caía en medio de la semana. Los actos comenzaban el sábado por la mañana entre el disparo de cohetes y el pasacalle de la dulzaina y tamboril por las distintas calles de la ciudad acompañando a miembros de la Mayordomía que paseaban un cordero vivo para ser rifado entre los vecinos y, así, recaudar fondos para sustentar la Fiesta. Hay que destacar que el charamitero provenía de la vecina villa de Petrer y el tamborilero de Monóvar y juntos recorrían la comarca en cada una de las fiestas populares de cada población, incluido el acompañamiento de los Gigantes y Cabezudos de la festividad del Corpus. Muy lejos estábamos de la proliferación de collas de dulzainas y percusión que han invadido nuestras ciudades y que han rescatado esa música tradicional tan nuestra. En las primeras horas de la tarde tenía lugar la entrada de los carros de la leña, que previamente había sido recogida por los miembros de la Mayordomía en los distintos parajes de nuestro término municipal, acompañados de los consabidos sones de la dulzaina y el tamboril, acto que congregaba en derredor a toda la chiquillería de la población. Los carros, no recuerdo exactamente si eran dos o solamente uno, descargaban la leña en la Plaza del Ayuntamiento o frente a la ermita de San Antón.

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Los eldenses llenan los alrededores de la ermita de San Antón | Junta Central Moros y Cristianos.

Cuando en el año 1947 la Fiesta de Moros y Cristianos propiamente dicha se separó de los actos de San Antón en el mes de Enero, buscando tiempos climáticos más propicios en la Primavera, la Fiesta típica de San Antón se siguió manteniendo en sus fechas tradicionales del fin de semana siguiente a la festividad litúrgica del Santo. Los actos permanecieron como era la costumbre ancestral y así continuaron celebrándose las hogueras, las danzas típicas, la bendición del pan, las cucañas y carreras, etc. organizados por la Mayordomía del Santo anacoreta. Solamente en los actos religiosos dedicados al Patrón se mantuvo la participación de las comparsas de Moros y Cristianos. De esta manera, en el traslado del Santo del sábado por la tarde eran protagonistas las abanderadas y capitanes de las distintas comparsas que enarbolaban sus correspondientes banderas acompañados de todos los festeros que vestían sus clásicos distintivos -el fez en el caso de los moros, y el gorro cuartelero en el caso de los cristianos- presidiendo el acto, junto a las autoridades locales y Mayordomía, la Junta Central de Comparsas. El domingo ocurría exactamente lo mismo: acudían todos, cargos, Junta y autoridades, a la Misa en honor del Santo en la iglesia de Santa Ana, tras la cual se procedía a trasladar la imagen de nuevo a su ermita con el disparo de arcabucería por parte de los festeros de las distintas comparsas. Una vez la imagen en su ermita, los cargos festeros, autoridades y Junta Central, acompañados del resto de los festeros y amenizados por la banda local Santa Cecilia se dirigían desde la ermita hasta la calle Nueva, donde a la altura del Casino Eldense se disolvía el desfile.

Esto fue así hasta el año 1975. Aquel año la Junta Central de Comparsas, queriendo fortalecer la participación de los festeros en estos actos de San Antón, aprobó la celebración de un desfile especial que tendría lugar el domingo por la mañana, una vez el Santo era entronizado en su ermita entre los disparos de arcabucería y de la mascletá que a tal efecto se solía disparar. Este acto consistía en la participación de dos escuadras por cada comparsa, luciendo el traje con el que desfilaron en las pasadas fiestas del año anterior, y las abanderadas y capitanes de las comparsas como cierre institucional de este desfile que se decidió llamarlo de la “Media Fiesta”, haciendo alusión a lo que en otras poblaciones festeras se celebraba con el nombre de Medio Año. Las escuadras que debían participar en este desfile eran principalmente las premiadas por Junta Central, ya que después del desfile tenía lugar una comida de hermandad en la que se entregaban los premios a dichas escuadras.

Acerca del autor

Autor: José Blanes Peinado

Festero de la comparsa de Moros Musulmanes desde hace 50 años. He sido secretario, cronista y presidente de esta comparsa, presidente de la Comisión de Embajadas y Alardo y, finalmente, presidente de Junta Central desde 1995 a 2006. Actualmente ejerzo el cargo de cronista oficial de la Fiesta de Moros y Cristiano de Elda. Mi trayectoria, como puede verse, ha sido larga y yo diría que fructífera en los entresijos de la Fiesta y, además de trabajar por ella, he dedicado gran parte de mi vida a estudiar, investigar y opinar sobre los diversos aspectos de los Moros y Cristianos en infinidad de publicaciones especializadas, en diversos congresos sobre temas festeros y a participar en charlas, mesas redondas e incluso pregones en algunas poblaciones festeras de nuestro entorno. Por todo ello, pretendo compartir en este blog todas mis experiencias y estudios en este campo tan atractivo de la Fiesta con las personas que tengan alguna inquietud en este sentido y con los festeros en general, intentando inculcarles ese virus tan intenso que nos hace sentir y disfrutar esa gran representación festiva que es la Fiesta de Moros y Cristianos.

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