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El sábado 17 de febrero de 1894 el Teatro Apolo de Madrid vivió una de sus muchas noches gloriosas, con el estreno de La verbena de la Paloma. Se llevó a cabo dentro de la segunda sesión, la que comenzaba a las 20,30. El éxito alcanzado motivó que la empresa la pasara al día siguiente a la última sesión. La célebre "cuarta de Apolo", que comenzaba casi en la medianoche, y si el público demandaba la repetición de algún número musical, o de todos, podía acabar bien pasadas las 3 la madrugada del día siguiente.

En Apolo rebasó los 100 días consecutivos en cartel, pasando de inmediato a los teatros más importantes de toda España e Hispanoamérica.

El libreto de La verbena de la Paloma lo escribió Ricardo de la Vega, como consecuencia de una conversación mantenida con el empleado de la imprenta donde llevaba sus obras para corregir e imprimir. Una de estas visitas debió producirse el 14 de agosto de 1893. El empleado en cuestión , cajista de la imprenta, comentó al escritor que estaba disgustado, porque había visto a su novia, de pasada, dentro de un coche en el que iba otro hombre y sospechaba que esa noche iría con él a la verbena.

Los tres personajes principales de la zarzuela, como son el empleado de la imprenta, Julián, su novia, Susana, y el hombre del coche, el boticario Don Hilarión, existieron en la realidad, pero con otros nombres.

Y de ahí, de esa conversación con el cajista, De la Vega trazó las líneas maestras de su sainete lírico madrileño.

Terminado el libreto encargó la composición de la música a Ruperto Chapí. Aun siendo ambos autores de los más solicitados habían trabajado muy poco en conjunto anteriormente. Prevista la fecha del estreno para mediados de febrero, en el Teatro Apolo de Madrid (La Catedral del Género Chico), a finales de enero el compositor de Villena se lo devolvió, molesto con el trato que este teatro le daba a sus obras. Según refiere el musicólogo Luis G. (Gracia) Iberni, durante el primer mes de ese año en Apolo solo se habían dado de Chapí dos funciones de una misma zarzuela, por treinta de Federico Chueca de seis obras distintas. La razón de tal desigualdad, siendo Chapí como era una autor de éxito y muy estimado por el público, habría que buscarla en su enfrentamiento con los editores, quienes posiblemente presionaban a la empresa de Apolo para poner en cartel sus zarzuelas, en detrimento de aquellos autores independientes. Como era el caso del villenero, que no quiso vender sus obras a editor alguno. Es más Chapí fue artífice principal para la creación de la SAE, Sociedad de Autores de España, (actual SGAE) organismo que consiguió acabar con el monopolio de las editoriales.

Devuelto el libreto a su autor, Ricardo de la Vega se dirigió al cercano Círculo de Bellas Artes en busca de Federico Chueca, seguro de que lo aceptaría y le pondría su música chispeante. Pero Chueca acababa de salir. Quien si se encontraba en el Bellas Artes era Tomás Bretón, quien le preguntó a de la Vega que es lo que llevaba. Le contó a grandes rasgos lo que había ocurrido con Chapí y el argumento de la obra, y el compositor salmantino se ofreció, a pesar de que disponía de muy pocos días para componer la partitura.

Cuando la noticia se conoció en los corrillos musicales madrileños nadie le daba crédito. Bretón no sentía aprecio alguno por la zarzuela, y mucho menos por el género chico. Lo suyo era el sinfonismo y la ópera nacional. El éxito de su ópera Los Amantes de Teruel, estrenada en el Teatro de la Zarzuela en 1889, estaba bien vigente, y ya preparaba La Dolores, otra de sus grandes obras.

Precisamente su dominio de la composición para el teatro, fue fundamental en la consecución de una partitura que desde la misma noche de su estreno se consideró por todos como una obra maestra del género chico.

No faltaron las voces, ni las plumas, que estimaron que si Bretón se ofreció a componer La verbena de la Paloma fue porque el libreto lo había rechazado Ruperto Chapí.

Pocas veces se había dado, más bien ninguna, que un sainete lírico madrileño estuviera configurado por escenas musicales tan variadas, con entrada y salida de protagonistas diversos y presencia considerable del coro y la orquesta. Por una vez había más música que diálogos hablados en una obra de género chico. Hasta en escenas sin importancia aparente, la música tiene una presencia que eleva la obra a lo sublime. Como por ejemplo la introdución orquestal que da paso a una cantaora de flamenco, el nocturno entre el sereno y dos guardias, o la mazurca, interpretada por un organillo en la calle, cuando las dos hermanas, Susana y Casta, se están preparando para ir a la verbena, con el pícaro Don Hilarión, que las espera impaciente.

 

Sin conmemoración

Este 125 aniversario del estreno de La verbena de la Paloma va a pasar sin que se haya programado alguna representación extraordinaria, ni organizado acto conmemorativo. Al menos no tengo conocimiento alguno sobre ello.

Ni la misma SGAE va a recordar el estreno de obra tan importante, según la información de actividades que facilita la agenda de su página web.

No obstante, dentro de la programación del Teatro de la Zarzuela, sí que se van a ofrecer un total de catorce representaciones de La verbena la Paloma, en una adaptación actualizada en el tiempo y diálogos. Se adscribe esta producción al Proyecto Zarza. Una iniciativa de su actual director, Daniel Bianco, la cual se basa en "zarzuela para jovenes hecha por jóvenes". De ahí las adaptaciones a que se ven sometidos los títulos que se han presentado. Hace dos temporadas fue con La revoltosa a la que siguió El dúo de la africana. El éxito de público escolar y familiar ha sido rotundo, por cuya razón se ha aumentado el número de funciones.

Las catorce funciones de esta verbena rejuvenecida se distribuyen en siete para escolares, en sesión matinal, estando cubiertas todas las plazas disponibles, y otras siete de acceso libre, con sesiones los sábados a las 12 y las 19, y los domingos a las 12. El estreno será el sábado próximo, día 23, cerrándose el ciclo el domingo 3 de marzo.

Con todo no puede certificarse que esta producción se haya programado para estas fechas como conmemoración de este 125 aniversario. Más bien habrá sido algo coincidente. Las dos anteriores producciones del Proyecto Zarza también se presentaron a finales de febrero y principios de marzo. La revoltosa del 1 al 5 de marzo de 2017 y El dúo de la africana del 28 de febrero al 7 de marzo.

Tampoco puede decirse que tengan algo que ver con esta efemérides las representaciones de La verbena, del Teatro Victoria de Madrid, donde se ofrece cada jueves, desde hace varios meses, a cargo de la compañía Ditirámbak. En este mismo escenario está programada los miércoles otra de las zarzuelas madrileñas más celebradas: La del manojo de rosas, de Pablo Sorozábal.

 

Muerte de Arrieta y Barbieri

Dos de los compositores más ilustres que ha dado la zarzuela y la música española en general, Emilio Pascual Arrieta y Francisco Asenjo Barbieri, fallecieron en fechas cercanas al estreno de La verbena de la Paloma.

En concreto Arrieta, autor de la ópera española más representada, como es Marina, dejó de existir el 11 de febrero de 1894, en Madrid. Había nacido en Puente la Reina (Navarra) el 20 de noviembre de 1821.

En cuanto a Barbieri, nacido en Madrid el 3 de agosto de 1823, existe cierta confusión sobre la fecha concreta de su fallecimiento. En algunas publicaciones consultadas se señala la del 17 de febrero, el mismo día del estreno de La verbena. En otras se indica que el óbito se produjo a la 1,40 minutos de la madrugada del día 19. A todo esto Radio Nacional de España va a recordar al compositor madrileño, en el 125 aniversario de su muerte, dedicándole el día 16 su programa de los sábados a las 3 de la tarde "Documentos". Y aquí aumenta la confusión. En el avance del programa, inserto en la página web de la emisora, se dice que falleció el 22 de febrero.

Por su parte en el blog la zarzuela.webcindario.com se dan dos fechas. En su apartado de efemérides la del 19, y en las reseñas de las zarzuelas de Barbieri, el 17.

Sea como sea, ninguno de estos dos compositores, que tuvieron mucho que ver -sobre todo Barbieri- en la consolidación de la zarzuela española, llegaron a tiempo de conocer la obra cumbre del género chico.

 

Otro artículo sobre La verbena

En este mismo blog publiqué un artículo anterior, el 11 de agosto de 2017, com mayor amplitud de datos, que estimo no es preciso repetir. Quien esté interesado puede acceder al mismo pinchando aquí.