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Apunten en sus agendas esta cita y no se pierdan esta fascinante combinación del drama de Benavente y la música de Penella. Todos querrán bien a La malquerida.

Con esta frase tan sugestiva invita el musicólogo Enrique Mejías García (Madrid 1985) a los lectores de la revista digital de música clásica Codalario, a asistir a la exhumación de la zarzuela La malquerida, basada en la obra teatral homónima de Jacinto Benavente (Madrid 1866-1954) que se producirá el próximo día 28 de este mes de febrero, martes, en los Teatros del Canal de Madrid.

Tuvo su estreno absoluto el 12 de abril de 1935 en el Teatro Victoria de Barcelona, con éxito resonante: "El más extraordinario  registrado en Barcelona desde hace años" según el diario El sol. De Barcelona pasó a varias poblaciones levantinas, donde se ofrecieron algunas  representaciones. Tras el estallido de la guerra española Manuel Penella (Valencia 1880-Cárdenas del río, México 1939)  marchó con su compañía a Argentina. Ya no volvería a España, pues falleció  cuando se aprestaba a dirigir la parte musical de la película basada en su ópera Don Gil de Alcalá. Según Mejías García  La malquerida, debió representarse en tierras mexicanas durante aquellos años."

El texto que acaban de leer es evidente que está caducado en su fecha. Encabezó mi artículo publicado en este mismo blog el 24 de febrero de 2017, en ocasión del estreno madrileño de La malquerida, 82 años después de haberse presentado en Barcelona, y tras una breve gira por el este español y su presentación posterior en México ya no se volvió a representar.

Fue, además, la última zarzuela vista en los Teatros de Canal de Madrid, espacio propiedad de la Comunidad Autónoma.  

Esa misma temporada cesaba por voluntad propia como director artístico Albert Boadella y quien le relevó no ha considerado conveniente programar teatro lírico español, aún tratándose de unas instalaciones públicas, y de la ciudad más zarzuelística que existe.

Y como aquello fue una coproducción de los Teatros del Canal y el Palau de les Arts "Reina Sofía" de Valencia, llega ahora, dos años después, al complejo operístico de la capital del Turia. Cuatro funciones se han programado y aún siendo una obra desconocida para la gran mayoría de quienes asistan, por no decir todos, se quedará mucho público con las ganas. La causa: todas las sesiones son en la sala Martín i Soler, cuyo aforo no llega a las 400 butacas. Y puede decirse que está todo vendido. A día del estreno solo quedan 3 entradas para la función del domingo y 24 para la del jueves próximo.

Tuve la suerte de asistir a una de las representaciones madrileñas de 2017, y he de dar la razón a Enrique Mejías García: "Apunten en sus agendas esta cita y no se pierdan esta fascinante combinación del drama de Benavente y la música de Penella. Todos querrán bien a La malquerida".

Si acaso, bajo mi punto de vista, y tratándose de una zarzuela, al último acto le falta música, pues los diálogos se llevan casi todo su tiempo. Sin embargo, es del todo entendible que al tratarse de la adaptación de una obra teatral, cuya parte final es la esencia misma del drama se haya dado prioridad a la dureza de los diálogos. Con todo,  en las óperas al uso, los finales también son dramáticos en exceso y no por ello la música y el canto callan.

Enrique Mejías, Doctor en Musicología, impartirá el martes día 16, una conferencia previa a la representación de ese día, que tendrá carácter didáctico.

 

Otros protagonistas

Salvo Sandra Ferrández, la mezzosoprano de Crevillente que intervino en el estreno de El canal, todos los demás cantantes y actores que protagonizan las cuatro funciones son de nuevo cuño.

El elenco se ha elegido de entre los jóvenes adscritos al Centro de Alto Rendimiento "Plácido Domingo" -cuya sede es la misma sala Martín i Soler del Palau de les Arts-y solistas del  Coro de la Generalitat Valenciana, titular del teatro.

Cambia igualmente la dirección musical, pero no así todo lo relacionado con el aspecto escénico.

Por consiguiente esta versión ideada por Emilio López mantiene el desarrollo de la acción en tierras mexicanas, y por ello incluye un mariachi, para darle mayor realismo.

Llevar la zarzuela a la sala pequeña o de cámara, y no presentar un reparto de primera línea, se puede considerar como una desconsideración de los programadores de Les Arts hacia lo español. La ventaja para el público asistente  es que el precio de las localidades sea muchísimo más económico que de haberla programado en la sala grande. De hecho la entrada cuesta 35 euros.

 

Habrá zarzuela en las temporadas próximas

En la rueda de prensa de presentación de La malquerida, Jesús Iglesias Noriega,  director artístico de Les Arts, expresó su intención e interés de que la programación de este teatro incluya una zarzuela por temporada en la sala grande y otra de género chico en la pequeña.

En realidad la lírica española ha tenido cierta presencia en Les Arts, aunque no se ha programado en todas las temporadas de su corta historia. Se han visto, entre otras, producciones propias -casos de La bruja (con Ana María Sánchez) y El rey que rabió, del villenero Ruperto Chapí- y procedentes de otros teatros, como por ejemplo El gato montés, de La Zarzuela, o Katiuska, del Arriaga de Bilbao.

En la época actual es fácil encontrar producciones escénicas que pueden estar a la altura de las operísticas. En el mismo Teatro de la Zarzuela de Madrid hay donde elegir. Y en cuanto a voces, algunas de las más importantes de nuestro país a nivel operístico internacional ya han cantado en español en su escenario. Casos, por ejemplo, de la propia Ana María Sánchez, Jorge de León, Silvia Vázquez, Angel Odena, Cristina Faus, Miguel Angel Zapater...

Más allá de las intenciones del responsable artístico de Les Arts,en cualquier otro país europeo sería de programación obligada cada temporada, al menos un título de lírica nacional, en todos aquellos teatros que perciben subvención pública, sea estatal o autonómica, o ambas en conjunto.