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Lo que conocemos simplemente como zarzuela, hablando de género teatral o musical, tiene sus orígenes en 1648. Tras algunas escaramuzas anteriores, es en este año cuando se estrena la que está considerada como primera zarzuela, en texto y música.

   No falta quien cree que el Palacio de la Zarzuela de Madrid, toma su nombre del otrora (otros tiempos), por casi todos los españoles apreciado, género lírico. Sin embargo, fue al contrario. Lo que actualmente es el palacio donde residen los reyes de España, era en sus orígenes un pabellón real de caza. A él acudían monarcas, infantes y nobles. Ubicado en el monte madrileño de El Pardo, en su flora predominaban las zarzas, de ahí la denominación que adquirió primero el pabellón y posteriormente el palacio.

    Desde Madrid se desplazaban las compañías de actores, cómicos y músicos, para alegrar las veladas de la noblezas, tras sus jornadas de cacería.

   Y en estas llamadas “Fiestas de la zarzuela” nació la primera obra con diálogos y música: El jardín de Falerina. Sus textos fueron, nada y más y nada menos, que de Pedro Calderón de la Barca, y su música de Juan Hidalgo, uno de los mas eminentes compositores de la época.

   Ni que decir tiene que en aquellos años, y hasta bien adentrado el siglo XVIII, la zarzuela, como la ópera, estaba reservada para un público muy selecto. Difícilmente podía llegar al pueblo llano, que bastante tenía con conseguir el trabajo indispensable para poderse alimentar. Puede decirse que los españoles, sin distinción, tuvieron que esperar hasta mediados del siglo XIX para comenzar a saborear la zarzuela.

   De tal forma en 1851 un grupo de compositores jóvenes, Francisco Asenjo Barbieri (1*), Cristóbal Oudrid (2*), Joaquín Gaztambide, José Inzenga y Rafael Hernando (3*), el libretista Luis Olona y el barítono Francisco Salas, constituyeron la Sociedad Artística, verdadero germen del renacer de la zarzuela. A todos ellos se les conoce como “los padres de la zarzuela”.

   Cada compositor se comprometió a componer cuatro zarzuelas por temporada, con el fin de asegurar una programación estable y continuada. Para poner en pié el proyecto, la sociedad arrendó el Teatro del Circo, ubicado en la Plaza del Rey de Madrid. Los inicios fueron titubeantes. El 14 de septiembre de 1851 se inaugura la primera temporada con el estreno de Tribulaciones, de Gaztambide. Fue un fracaso. Sin embargo, el 6 de octubre se estrenaba con éxito resonante Jugar con fuego. Música de Barbieri y libreto de Ventura de la Vega, quien se convertiría en uno de los mas destacados libretistas de zarzuela.

 

1*: De Barbieri la única zarzuela que ha quedado en repertorio, es El Barberillo de Lavapiés, de 1874. Cuenta con tres versiones discográficas distintas. Otras obras suyas se editaron en disco Lp en los años cincuenta del pasado siglo. Casos de Jugar con fuego, Los diamantes de la corona y Pan y toros.

2*: De Oudrid no ha quedado ninguna zarzuela en repertorio, ni en discografía. Es muy popular, sin embargo, su fantasía militar para banda El sitio de Zaragoza.

3*: Con los otros “padres de la zarzuela” ocurrió lo mismo que con Oudrid.. No obstante el Teatro de la Zarzuela ha recuperado en los últimos años El juramento y El estreno de una artista, ambas de Gaztambide.