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Quizás las siglas “GIP” nos resulten comunes puesto que se está hablando constantemente de plagas como el Picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) o el tan de moda barrenillo de los Pinos (Tomicus destruens). Bien, la GIP es la técnica a través de la cual se desea eliminar los organismos (patógenos) que causan enfermedades en las plantas pero no como se ha hecho hasta ahora. La GIP implica una nueva visión: reducir al máximo los métodos químicos frente a otro tipo de medidas de control.

   Podemos diferenciar la GIP en 3 componentes claramente diferenciados. En primer lugar, destaca el factor ambiental y, digo destaca pues en otros tiempos no tan lejanos el cuidado del medio pasaba desapercibido, ya que si se quería acabar una plaga se realizaba fuera cual fuese su coste (herbicidas, contaminación de acuíferos, pérdida de hábitats y especies…). En segundo lugar, el factor social pues como todos sabemos la gestión la realizamos las personas y, en cierta medida, para las personas. Por este motivo no es lo mismo realizar un tratamiento en un bosque aislado que en un jardín público infectado por la Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa). Por último, y no por ello el menos importante (quizá sea el más importante) influye por supuesto el factor económico. Siempre debemos atenernos al presupuesto con el que contamos para realizar un tratamiento y que a su vez sea viable.

    Estos factores influyen en la elección de qué tratamiento elegir, esta la clave para entender la Gestión o el Manejo Integrado de Plagas. Como he dicho, se tratará de evitar el uso de tratamientos químicos, pero ¿en favor a qué? Existen diferentes técnicas de control de las enfermedades como los cuidados culturales (podas y clareos en bosques, en el momento apropiado) o el control biológico o “enemigo natural” (cuando otro organismo puede parasitar al que causa la enfermedad).

                                                                                                          Ejemplar de picudo.

 

   Estas dos alternativas pueden beneficiar al medio ambiente (el hombre incluido) porque no se emiten contaminantes a los suelos o la atmósfera, ya que no se trata de ningún compuesto químico que altere de ninguna manera el ecosistema. Por otro lado, entender las relaciones ecológicas que se dan en un ecosistema resulta muy complejo, por lo que cada uno de los productos o medios de control deben ser utilizados por un experto asesor (establecido en Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios), ya que la introducción de otro organismo que parasite al causante de la enfermedad, y si no es el apropiado podría resultar “peor el remedio que la enfermedad”. Con respecto a las podas, lo realmente importante es saber cuándo es la época idónea y sobre todo cuándo es la época que beneficia la entrada de dichos patógenos. También es importante decir que el precio del control biológico es más elevado, por lo que la escala de actuación será la determinante de la viabilidad (coste asociado a superficies pequeñas asumible, no a grandes bosques).

   Actualmente en nuestra ciudad muchos particulares han tenido que cortar o tratar sus palmeras, a la vez que el barrenillo se acerca a los montes y jardines que rodean nuestra población. He visto pinos jóvenes muertos y completamente perforados por este cocido que mata rápidamente a su hospedante y se dirige a otros individuos tras acabar con el primero. Y es que todos los años las pinadas del río se llenan los pinos de bolsones de procesionarias (con lo problemáticas que son para personas y animales) sin que la administración no haga nada al respecto.

   ¡Espero les haya gustado y se animen a comentar!

Comentarios  

+1 #2 Raul G.S. 28-02-2015 17:03
Hola Pausamia, gracias por tu comentario. Intentaré resolver tus preguntas.
Respecto a la primera, no todos los organismos como hongos, bacterias, nematodos, virus o insectos son capaces de desarrollar una enfermedad en un ser vegetal. Sólo algunos, son capaces de desarrollarse sobre una planta, la cual le provee de nutrientes y el patógeno (organismo que causa enfermedad) coloniza la planta según el desarrollo de la misma. Entonces, el control biológico se trata de buscar una especie de otro microorganiso que ataque al patógeno, pero nunca al hospedante (la planta en este caso). Por todos es conocido el problema que tuvieron en Australia, por introducir este tipo de técnicas, pero tengo que decir que no estaban desarrolladas y, posiblemente no sabían bien lo que hacian. Por tanto, se hace necesario la actuación por parte de técnicos formados en la materia para que no ocurran estas cosas.

En cuanto a la segunda pregunta, me parece muy interesante. Existen otros medios de control para plagas en jardines y bosques como el que tu has mencionado (microondas). Por ejemplo, para el Picudo se han realizado experimentos con microondas y ultrasonidos.
Como bien has dicho, se trata de tratamientos curativos, no preventivos, por lo que el control es mucho más complicado. Por otro lado, muchas técnicas novedosas resultan muy caras, ya que prima el interés capital que el de solucionar un problema. Todo esto que os cuento, estaría enmarcado dentro del término tan de moda "DESARROLLO SOSTENIBLE", sobre el que podéis encontrar un artículo divulgativo donde intento explicar esta idea en: http://petreraldia.com/mundo-natural/eso-que-llaman-desarrollo-sostenible.html
+1 #1 Pausamia 28-02-2015 11:48
Muy interesante el artículo.

Personalmente creo que el problema de los patógenos en nuestros bosques y jardines es medianamente importante, pero pasa desapercibido al público general.

Hasta que el mal es prácticamente irreversible, no se toman medidas y pienso que una política de prevención daría muy buenos frutos.

Pongo el caso del picudo que afecta a los palmerales de la ciudad de Elche, donde la administración no actuó a su debido tiempo.

Por otra parte, has hablado de dos posibles soluciones, podas selectivas y control biológico mediante otros patógenos.
Aquí va mi pregunta:
¿La introducción de otro patógeno parásito que neutralice la enfermedad del árbol, no podría a su vez convertirse en otro potencial problema una vez haya eliminado al patógeno primario?

Y una segunda:
¿No hay ninguna alternativa más eficiente que las podas o el control biológico? Leí hace tiempo que en la ciudad de Valencia eliminaban termitas situadas en vigas de madera de edificios históricos mediante el uso de ondas microondas, ¿no sería viable para la implementación de GIP a pequeña escala mediante esta tecnología?
Al fin y al cabo lo que se busca es la sinergia.

Espero no llevarte mucha faena.

Saludos

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Acerca del autor

Autor: Raúl González Soler

Soy estudiante de último curso del Grado en Ingeniería Forestal en la UPV. Desde un punto de vista crítico, deseo hacer llegar a los lectores los problemas que afectan al medio ambiente en nuestro territorio, tratando temas de actualidad que cualquiera (que precie lo que le rodea) se sienta atraído por ellos.

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