SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956
Visto: 2350
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

En la actualidad diaria, sobre todo a través de las redes sociales, se está hablando mucho de la Reforma de la Ley de Montes. En primer lugar, decir que es un proyecto, y la ley no se ha aprobado. Dicho esto, muchas asociaciones están elaborando campañas para que no se apruebe dicho proyecto con el objetivo de que no llegue a ver la luz. 

Cierto es que si cualquiera empieza a leer el documento del proyecto no parece que sea merecedor de recibir este tipo de campañas, pero cuando nos adentramos en todo el volumen de su lectura, observamos que esas protestas pueden estar lógicamente justificadas. 

En primer lugar, quiero comentaros algunas ventajas respecto a la actual Ley de Montes de 2006 (que modificó la vigente desde 2003). Aparecen conceptos clave que deberían haber aparecido reflejados en la de 2003, como el tratamiento del monte como parte de la infraestructura verde actuando como vertebradora del territorio, la multifuncionalidad de los montes para aumentar la compatibilidad de todas las actividades o la inclusión de montes privados como protectores que realizan servicios públicos y que deben ser compensados por los beneficios que producen a la sociedad.

Hasta aquí todo impecable pero hemos de recordar que se trata de un Proyecto de reforma de ley, elaborado unilateralmente por el partido que ostenta el gobierno en mayoría absoluta. El texto debe ponerse a debate pero, como es lógico debido a la situación política, no necesitarían apoyo de ningún otro partido político.

Una vez aclarada la situación, vamos ahora con las desventajas, que igual no son tan características por su número, pero si por su envergadura. 

En primer lugar, esta propuesta de reforma limita la obligación a los montes pequeños (la gran mayoría en nuestro país) de disponer de un plan de gestión de sus recursos (llamado Proyecto de Ordenación de Montes), que se inscribirán a un consorcio que podrá pedir justificantes de la silvicultura realizada o no, lo que claramente es un gran atraso. De esta manera, se limita el crecimiento del sector forestal y el desarrollo rural que va de su mano.

En segundo lugar, y posiblemente uno de los puntos más criticados es el cambio de uso del suelo de territorios afectados por incendios forestales. Mantiene la duración de 30 años pero incluye una excepción “para terrenos en que concurran razones imperiosas de interés general de primer orden que resulten prevalentes sobre su carácter forestal. Sólo se puede aplicar sobre montes públicos no catalogados”, según el Proyecto de reforma de la Ley de Montes. De esta manera se beneficia indiscriminadamente el fraude originado por la recalificación de terrenos forestales a urbanos a grandes constructoras de amigos conocidos.

Para finalizar, y posiblemente el más difundido en las redes sociales: la devaluación de los Agentes Medioambientales, dejándolos como meros ayudantes de la policía judicial. Se trata de un cuerpo especializado en la investigación de delitos medioambientales, en cuanto a caza furtiva, incendios o vertidos tóxicos, entre otros. El Proyecto de reforma de la Ley de Montes afirma que “los agentes forestales actuarán con carácter auxiliar de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que elaborarán, en su caso, el correspondiente atestado. Para ello, los agentes forestales les darán conocimiento de cuanto hubiesen practicado, poniéndose a su disposición”. El Estado ha gastado numerosos recursos económicos en formar a estos técnicos y ahora no deberían ser devaluados de esta manera, teniendo que ser suplidos seguramente por Seprona, que se encarga de otros menesteres de seguridad ciudadana y rural.

En conclusión, como todo en esta vida, cuando se modifica algo (o el día en el que se haga, en el caso que nos compete) debería ser siempre con el objetivo de mejorar algo, en definitiva, para avanzar. Si aplicásemos normativas que parecen estar bien diseñadas en superficie pero que tienen una oscura sombra que les acecha, realizada de forma unilateral y sin consenso, nunca será viable a corto/medio plazo. Por supuesto, quiero decirles que aunque hayan leído que la reforma de la ley de montes puede ayudar a que se vuelva a bajar la noche de reyes con las antorchas del monte de Bolón, simplemente hacedles saber que están completamente equivocados, pues lo único que tendremos serán montes más desprotegidos y menos estructuras de defensa frente a los fenómenos naturales que los atañen como incendios o inundaciones.

Comentarios  

0 #1 carmen 14-03-2015 19:41
Muy bueno el escrito sobre la nueva ley de montes. Queda claro cual es la sensibilidad del PP en cuestiones que tratan con la Naturaleza. Esperemos que este proyecto no se convierta en Ley , porque apañaos vamos. Mis felicitaciones por este blog tan interesante y necesario.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Acerca del autor

Autor: Raúl González Soler

Soy estudiante de último curso del Grado en Ingeniería Forestal en la UPV. Desde un punto de vista crítico, deseo hacer llegar a los lectores los problemas que afectan al medio ambiente en nuestro territorio, tratando temas de actualidad que cualquiera (que precie lo que le rodea) se sienta atraído por ellos.

Utilizamos cookies propias, al continuar navengando por el sitio aceptas nuestra política de cookies.

Aceptar

Buscando...

Un momento por favor

Google+
Compartir