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En esta nueva entrada, me dirijo a ustedes para hablarles de la gestión cinegética como herramienta de manejo del medio natural. Para empezar, decirles que un territorio (sea cual fuere) está condenado al fracaso (o incluso degradación) si no se gestiona adecuadamente.

   En primer lugar, por todos es sabido que la actividad cinegética se podría considerar como incompatible con otro tipo de actividades (senderismo o recolección de frutos u hongos, por citar algunas). Por otro lado, el sector aporta una gran cantidad de dinero al sector rural (tanto la caza mayor como la menor y sus derivados en servicios), superior a los 3.000 millones de € anuales a nivel nacional, por lo que podemos afirmar que muchas familias obtienen sus rentas gracias a este sector.

    Cuando hablamos de gestión cinegética, debemos de ponerle el apellido “sostenible” para entrar en su debate. La gestión cinegética sostenible se basa en el mantenimiento de los hábitats de las especies cinegéticas o no cinegéticas, con el objetivo de mantener el equilibrio natural que nuestros hábitats han perdido. Esto ocurre cuando las presas no tienen predadores que equilibren sus poblaciones. De este modo, se dota al medio natural de un equilibrio que ha desaparecido por actividades como la agricultura intensiva, el uso de productos fitosanitarios o la fragmentación de los hábitats debido a obras de ingeniería civil (carreteras, vías férreas, etcétera). Entendemos al cazador responsable como un elemento dentro del ecosistema y que no va en su contra.

   El término “control de poblaciones” es una técnica que evita la proliferación de enfermedades en especies cuyos individuos crecen a un ritmo muy elevado. En nuestro territorio es muy conocida la Mixomatosis del conejo de monte, que al tratarse de especies cuyo patrón reproductivo es plenamente colonizador (muchas crías y varias parideras anuales) acaban con su propio alimento, por lo que muchos individuos enferman y se contagian unos a otros (zonas en las que la especie presa por excelencia no tiene depredadores como el águila real o el lince). Otro ejemplo sería el del peligro de extinción de la cabra montés en las Sierras de Cazorla hace unos años, que tras prohibir su caza (se venía realizando una caza NO sostenible) un brote de sarna dejó a la población muy debilitada y al borde de la desaparición del ungulado en esta zona por su elevada densidad, falta de alimento y enfermedades contagiosas.

   Cuando hablamos de gestión cinegética debemos hacerlo desde la perspectiva correcta, que no es otra que el control administrativo y legislativo de la misma, a través de Planes de Ordenación Cinegética en el cual se estudian las poblaciones que habitan un territorio y los cupos o número de individuos que se pueden capturar cada temporada siempre a través de un técnico forestal. Por supuesto, la administración autonómica (competente en esta materia) publica con frecuencia anual las fechas y días en los cuales se puede practicar cada modalidad de caza y cuales queda prohibida. Se trata de una organización en el tiempo y en el espacio de una actividad (social, económica o recreativa) para poder compatibilizar el resto de usos de los montes.

   Quiero añadir, que en el medio natural existe la creencia de que “el monte es de todos”, mientras que España es un país en el que existe la propiedad privada. Existen colectivos anti-caza que se centran en prohibir una actividad que no entienden, que va a favor de la biodiversidad y que cuidan y respetan el monte de tal manera que otros únicamente se dedican a disfrutar todo el trabajo que este colectivo tan criticado ha realizado. No hablamos solo de dar comida a los animales para luego matarlos, sino todo lo relacionado con el mantenimiento de la red de caminos, plantaciones agrícolas y forestales para la mejora del hábitat o el censo y control de poblaciones y predadores para mantener la biodiversidad (tanto de fauna como de flora) necesaria para poder desarrollar la actividad con la que tanto disfrutan y, a su vez, compatibilizar este uso que algunos quieren eliminar con el resto de usos, convirtiéndolos en usos compatibles en base a unos calendarios especificados.

Comentarios  

0 #1 SUA 29-03-2015 11:19
Un artículo muy interesante, desde mi punto de vista éste es un tema muy desconocido por la sociedad y es una pena. La mayoría de la sociedad, me incluyo, conocemos la parte "mala" de la caza, donde entra los cazadores que matan por matar, sin ningún miramiento, siendo de caza menos o mayor. Por desgracia hay un gran número de personas que se dedican a usar así un recurso que si fuera conocido por todos como gestión cinegética sostenible tendría otros puntos de vista.

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Acerca del autor

Autor: Raúl González Soler

Soy estudiante de último curso del Grado en Ingeniería Forestal en la UPV. Desde un punto de vista crítico, deseo hacer llegar a los lectores los problemas que afectan al medio ambiente en nuestro territorio, tratando temas de actualidad que cualquiera (que precie lo que le rodea) se sienta atraído por ellos.

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