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Es frecuente en el mundo del submarinismo saber historias de tesoros más o menos antiguos: desde novelas, películas, algún amigo que nos pregunta por el tema, etcétera. Tal como indiqué en la entrada anterior, tenemos la suerte de contar con un auténtico tesoro arqueológico cerca, en Villajoyosa: el Bou Ferrer, aunque no es el único.

   Cuando todavía no era necesario numerar la guerras, el Capitán alemán Robert Moraht ,al mando de su submarino U-64, hundió varios buques aliados durante su patrulla del 19 al 25 octubre de 1917. Allí yacen todavía a casi 100 metros de profundidad y a poco más de tres millas desde la costa. Estas tres millas eran el límite al que podían navegar seguros, aunque algunos se arriesgaban a superar, siguiendo una derrota de cabo a cabo (cabotaje) con el fin de ahorrar tiempo y/o combustible. Y su ubicación demuestra el buen hacer del alemán.

   Al pensar en tesoros lo más común es que nos venga a la mente un cofre con joyas o un montón de monedas de oro. Sin querer pecar de sensacionalista también los hay de este tipo. Hace poco unos jóvenes israelitas se encontraban buceando en el antiguo puerto de Cesarea, y lo que a primera vista les pareció una moneda de un juego resultó ser la mayor cantidad de monedas de oro encontradas en Israel.

   No hace falta cruzar el Mediterráneo para grandes hallazgos, las aguas gaditanas guardan la mayor concentración de tesoros arqueológicos sumergidos del mundo, con una cantidad de oro superior a la que posee el Banco de España. No en vano están siendo expoliadas por grupos de delincuentes que arrasan con lo que pueden. Afortunadamente los amigos del Proyecto Poseidón y la Guardia Civil procuran evitar estos sucesos.

    Hasta hace poco podíamos ver en los medios noticias sobre el tesoro de la Fragata Mercedes que una empresa estadounidense quiso robarnos usando triquiñuelas legales, con el apoyo de los piratas gibraltareños. Tras entregar a cada cual lo suyo, el próximo mes podremos visitarlo aquí al lado, en el MARQ de Alicante.

   Pero de entre todas las riquezas que el mar celosamente guarda, la mejor de todas es, sin duda alguna, esa maravillosa sensación que siente cuando te dejas caer en el azul, cuando entras en el mundo del silencio, inicias la inmersión y el fondo te atrae y te dejas llevar descendiendo lentamente, hasta que decides estabilizarte a una profundidad determinada y permaneces allí como levitando, ingrávido, volando, en silencio. Qué gran fortuna poder disfrutarlo.

   Muchas gracias por leer hasta aquí. Y muchas gracias a todos los que estáis siguiendo el blog, a quienes de un modo u otro me apoyan y animan, y por supuesto, a Valle de Elda por hacerlo realidad.

   Si quieres saber más:

   

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   Hallazgo en Israel.

   Tesoro de la Fragata Mercedes en el MARQ.

   Tesoros en las aguas de Cádiz.