SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956
Visto: 2326
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Si nos describieran un animal que dispone de tres corazones; que su sangre no es roja como la de cualquier animal por el hierro de la hemoglobina, sino azul por el cobre de la hemocianina; que sus patas son semiautónomas alojando sus propias neuronas; que su pupila rasgada siempre se encuentra nivelada horizontalmente independientemente de su posición, que es capaz de disparar nubes de tinta; y que, además, tiene el sistema reproductor femenino detrás de los ojos, podría parecer la descripción de un ser alienígena.

  Aparte de las ya conocidas delicias gastronómicas que el pulpo nos ofrece, vamos a bucear un poco para descubrir algunas facetas de este asombroso animal.

   El pulpo común (octopus vulgaris) pertenece al filo de los moluscos (como el caracol, las almejas o los mejillones) y a la clase de los cefalópodos (del griego kephalé, "cabeza" y podós, "pie": pies en la cabeza, tal cual) junto a la sepia, el calamar y el nautilo -que no es octópodo dado que tiene noventa patas en lugar de ocho-. Como curiosidad, los machos tienen los tentáculos más cortos y robustos que las hembras, que los tienen más largos y finos.

  Respira a través de dos orificios ubicados en la parte inferior del manto, el saco que está sobre su cabeza (que muchos confunden con la cabeza en sí). En él se encuentran sus órganos vitales: las branquias, el estómago, los tres corazones (dos dirigen la sangre pobre en oxígeno a las branquias y el tercero se encarga de transportar la sangre rica al organismo), etcétera. También el saco de tinta; utilizan los orificios por donde respiran para dispararse y escapar de los depredadores con propulsión a chorro.

  En la parte inferior, donde convergen sus ocho tentáculos (realmente son tres patas y cinco brazos) se encuentra la boca, donde un “pico de loro” con una gran fuerza es capaz de abrir conchas y cortar los peces con los que este carnívoro se alimenta. Siendo de hábitos nocturnos, resulta frecuente encontrarlo en nuestras inmersiones nocturnas en plena acción, donde cambia esa apacible tranquilidad en su escondrijo por el depredador que es. Vestido con unos colores y dibujos que de día no usa, persigue y encierra a sus presas, sobre las que cae como un paraguas abierto con la membrana que une los tentáculos, y ahí las mantiene mientras les inocula una neurotoxina paralizante llamada cefalotoxina, que provoca la parálisis de sus presas. Además, la secreción salivar contiene proteasas capaces de disolver las uniones musculares del caparazón de los crustáceos y de permitir a los pulpos la ingestión del contenido de éstos.

  A lo largo de cada tentáculo se alinea un par de filas de ventosas, que son las encargadas además de crear succión y asir presas y objetos. Tiene tanta fuerza que un ejemplar que pese 0.50 kg., es capaz de sostener hasta 18 kg. (equivaldría a una persona levantando un tractor). Además del sentido del tacto, son también los tentáculos los encargados del gusto, por lo mientras toquetea con sus incansables extremidades, simultáneamente puede saborear, gracias a que cada ventosa posee unas 10.000 células sensibles al gusto, además de unos 16 millones de quimiorreceptores sobre su cuerpo.

  Tiene un cuerpo blando, ojos complejos con cristalino (como los nuestros, aunque no distinguen los colores tienen mayor agudeza visual) y un cerebro bien desarrollado; es un animal muy curioso, tanto como para interactuar con el buceador. De hecho en muchas inmersiones llevo alguna pequeña pizarra de plástico con diferentes figuras geométricas dibujadas en cada cara, y casi todos los ejemplares muestran su curiosidad cambiando el dibujo y textura de su piel, incluso a veces intentan apropiarse de las mismas. Es tan inteligente que se ha demostrado que tienen memoria a largo y corto plazo a través de experimentos de resolución y laberintos, y también son capaces de utilizar herramientas.

  Es un frecuente compañero de inmersiones que solemos encontrar escondido aprovechando un hueco en una roca o en el fondo, cubriéndose con piedras sujetas por sus ventosas para quedar cubierto y confundirse, así como piedras y objetos dispares que encuentran por el fondo; los hemos visto usando una linterna, alguna botella de cristal, incluso un fantástico reloj de buceo, fiel compañero de inmersiones desde entonces. Desde ahí defiende su territorio frente a posibles competidores.

  En cuanto al camuflaje es un auténtico maestro, ya que es capaz de modificar la trama “gráfica” sobre su piel gracias a los cromatóforos que controla a voluntad, lo que le sirve para mostrar diferentes estados de ánimo, para confundir a sus presas, y como medio de comunicación entre ellos. No solo decide los dibujos y el color de la piel sino su textura también, arrugándola como si fuera una roca o planta próxima, o forma protuberancias como pinchos, o extendiéndola como la arena, a gran velocidad, y así lograr mimetizarse en el entorno donde se encuentre en ese momento. Es capaz de lograr esto gracias a que los tentáculos albergan casi dos terceras partes de las neuronas de su sistema nervioso, lo que le confiere una autonomía a cada extremidad casi imaginable para nosotros.

  Los machos disponen de un tentáculo específicamente desarrollado con fines reproductivos. Pocas semanas después del apareamiento, tanto el macho como la hembra mueren, ésta fallece de inanición tras no comer nada mientras cuida durante cincuenta días de su puesta, que cuelgan en sacos de la parte superior de su guarida, donde los oxigenan y mantienen limpios lanzándoles agua a través del sifón, el que también usan para lanzar nubes de tinta cuando quieren huir y su propulsión por chorro de agua.

  La próxima vez que te tomes uno a la gallega, verás algo más bajo el pimentón.

 

  Si quieres ver más:

  Experimentando en  laboratorio:

  Escapismo:

 En acción en su medio natural:

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Acerca del autor

Autor: Toni Esteve - Foto: Paco Garrido

Técnico Deportivo nivel II e instructor de buceo recreativo y de diferentes especialidades (buceo profundo, nocturno, orientación y navegación subacuática, rescate, nitrox, montaje lateral, etc.) de la Federación Española de actividades Subacuáticas. Lleva más de diez años formando buceadores, e intentando transmitir su pasión por el mar.

Utilizamos cookies propias, al continuar navengando por el sitio aceptas nuestra política de cookies.

Aceptar

Buscando...

Un momento por favor

Google+
Compartir