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Seguramente más de una vez os habéis preguntado cómo nos ven nuestros perros y gatos y cómo ven su entorno. Si distinguen los colores, si ven mejor de día o de noche, si nos identifican por la vista, etcétera. En este artículo intentaré sacaros de dudas.

Las características del sistema visual de un animal las podremos resumir en tres aspectos:

  1. La agudeza visual
  2. La sensibilidad visual
  3. La capacidad de distinguir los colores

A lo largo de la evolución, la selección natural ha favorecido una estrategia u otra en cada especie. Favoreciendo la sensibilidad, es decir, la capacidad de ver cuando hay poca luz, favoreciendo la agudeza (la capacidad de distinguir detalles) o favoreciendo la capacidad de distinguir colores.

Un perro tiene que estar aproximadamente cuatro veces más cerca de un objeto para verlo con el mismo detalle que una persona con una visión normal. En contrapartida, el perro tiene mayor capacidad de ver cuando hay poca luz en comparación con las personas. Su sensibilidad es entre cuatro y cinco veces mayor que la sensibilidad de una persona con la vista normal.

En cuanto a la capacidad de distinguir los colores, nosotros somos una especie tricromática, a diferencia de la mayoría de las especies que son dicromáticas. Por esto seguramente el perro distingue como nosotros el azul del resto de colores, pero cuando se trata de distinguir el rojo del amarillo o del naranja, lo ven todo como si fuera todo del mismo color.

El gato es parecido al perro pero todavía se acentúan más las diferencias respecto a nosotros, es decir, tiene mucha sensibilidad visual, por eso ven tan bien con poca luz pero en contrapartida tienen menos agudeza visual y probablemente menor capacidad de distinguir los colores.

De todo lo anterior podemos deducir que el sentido de la vista no es el punto fuerte ni del perro ni del gato habiendo desarrollado mucho más los sentidos del olfato y del oído.