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Las familias debían atender a los pequeños | Jesús Cruces.

La falta de una educadora en el colegio Padre Manjón desde la vuelta de vacaciones de Semana Santa, obligó al centro a tomar la difícil decisión de pedir a las familias de los 17 alumnos que necesitan una mayor atención, que acudieran al centro para ayudarles. La educadora del centro se encuentra de baja por enfermedad y esta falta no había sido cubierta hasta ayer mismo.

La directiva del centro se vio obligada a tomar esta decisión al recibir una negativa de la Generalitat para cubrir la baja. Desde el Consell se alegaba que la bolsa de educadores se había agotado. Tras el revuelo provocado la semana pasada entre las familias y en medios de comunicación por este motivo, la Generalitat comunicó al centro el pasado lunes que ayer mismo se incorporaría una nueva educadora, como así ocurrió.

La figura de la educadora se encarga, entre otras cosas, de ayudar a los niños que lo requieran a cambiarse el pañal, a trasladarlos, así como a comer. Estas atenciones no podían ser cubiertas por el profesorado del centro, pues además de no estar preparados para ello, supondría desatender las funciones propias como docente y la supervisión del resto de alumnos.

El secretario del Centro, Rafael Carcelén, ha afirmado que ahora, con la nueva educadora, el centro ha vuelto a la normalidad, pues se cubren las necesidades de los pequeños sin la necesidad de que acudan las familias.

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