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Sarah y su familia en Israel. 

Sarah Israel nació en Alicante en 1974, pero durante más de 30 años  vivió en Elda. Su nombre anterior era Penélope Rodríguez, pero lo cambió durante su proceso de conversión hebraica. Ahora ha escrito un libro titulado Vasijas  Reparadas, que ha sido publicado por la prestigiosa editorial judía de habla hispana Jerusalem de México, en el que relata cómo su madre, natural de Alpera (Albacete), su hijo y ella retornaron a sus raíces judías. Este proceso les permitió descubrir su identidad, ya  que "nuestros ancestros fueron obligados en los tiempos de la Inquisición española a esconderse de ella. Sorprendería saber cuánta tradición y apellidos de origen judío tienen los españoles", afirma.

¿A qué se debió el regreso de su familia a Israel?

Cuando comenzamos en el judaísmo tuvimos claro que nos iríamos a vivir a Israel en cuanto pudiéramos, porque es un mandamiento divino habitar en la tierra que por herencia nos dio Dios a los judíos, y es donde espiritualmente tenemos que vivir, pues la vida para un judío fuera de Israel en mi opinión no es vida, ya que no es su hábitat natural.

¿Por qué sentían esa necesidad de encontrar su raíces judías?

La necesidad no surge de buscar en primera instancia nuestras raíces judías, pues las desconocíamos.  Todo comienza principalmente con mi madre. Ella desde siempre tuvo la necesidad imperiosa de buscar la verdad, y para esto se paseó por diferentes terapias alternativas, diferentes religiones... El hecho de estar casada con mi padre, Renacer, que fue líder y militante de la CNT de Elda durante años, y además naturista, fue algo que la ayudó a no quedarse estancada en lo socialmente establecido, y junto a esa alma inquieta que mi madre siempre ha tenido, le hacía buscar y buscar, y el que busca encuentra. Y se encontró en primer lugar con que el Dios de Israel es el único y verdadero, y después descubrimos que somos portadores de un alma judía, y con tradiciones judías en nuestra familia, entendiendo de golpe el  porqué de tanta lucha, tanta inquietud y tanta sed por encontrar respuestas.

Y esa era la respuesta, nuestra alma era judía y estábamos en el marco equivocado. Éramos descendientes de los Anusim (escondidos) o Marranos, judíos obligados a convertirse al cristianismo en la época de la Inquisición española en el año 1492, bajo pena de muerte o expulsión de Sefarad, España. Los Anusim o Marranos simularon la conversión al cristianismo, pero en sus casas seguían su fe judía.

¿El contenido de su libro tiene que ver con esa necesidad?

Justamente el contenido de mi libro Vasijas Reparadas relata toda esta búsqueda espiritual, todas las luchas, con sus caídas y sus logros, el cómo descubrimos nuestra identidad judía por ser descendientes de Anusim. Nuestra vida en Madrid para la conversión y retorno, en fin, desde Elda a Israel. Y de ahí el título, ya que somos una «vasija», que en este caso se refiere a nuestra alma, que ha sido reparada por el Creador.

¿Cómo era su vida y la de su familia en Elda?

Era normal, pero también bastante diferente a la del resto.  Antes de comenzar en el judaísmo era diferente ya que en mi casa no se pensaba como en la mayoría de los hogares, pues ser hija de una anarquista marca en todas las áreas de la vida. Y cuando comenzamos en el judaísmo, nos volvimos más raros todavía. Por ejemplo, a nivel social no podíamos compartir la mayoría de las cosas: no celebrábamos las mismas fiestas, no teníamos el mismo concepto de alimentación, pensamiento, moral y, por supuesto, de fe, y esto en definitiva es de lo que se compone un individuo, pueblo o nación.

Pero desde aquí quiero decir que la mayor parte de la gente con la que nos tocó vivir nuestro proceso en Elda fue increíblemente comprensiva y los llevamos en nuestro corazón.

¿A qué se dedica en Israel?

En Israel tenemos una guardería y nos sentimos muy afortunadas. Los israelitas son indescriptiblemente gente buena.

¿A qué se debe su interés por dar a conocer su libro en Elda?

No es que tenga un interés especial en dar a conocer mi libro en Elda, pero pensé que si el libro se vende en muchos lugares de América e Israel,  y espero que pronto en España, cómo no lo iba a dar a conocer en Elda, la ciudad de donde vengo, y hacer partícipes a amigos y conocidos. Y además, quién sabe, igual hay algún Anusim o judío al que pueda ayudar, que sería uno de los cometidos del libro. Mi correo, por alguien lo necesita, es Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 ¿Es su primer libro?

Sí, es mi primer libro. Pero ya estoy con el segundo, que habla sobre el Dios de Israel y de la función de Israel en el mundo. A pesar de que se habla mucho de Israel, no se conoce el sentir y la vida de este pueblo, ya que lamentablemente sigue siendo nefasta la imagen que la mayor parte de las veces se quiere dar sobre Israel, pues se ha legitimizado el falsear los hechos. Por eso animo a que se haga un viaje a este precioso lugar, que no deja indiferente a nadie y lo vean con sus propios ojos.

¿Cree que hay muchas familias de origen judío en nuestra ciudad?

Puede que haya familias judías en Elda, y seguro que las hay. De lo que no cabe duda  es de que existen muchas tradiciones ocultas de origen judío en España, y por supuesto apellidos como el de mi madre, "Pardo". Animo a los lectores a que abran internet y busquen en una página fiable el listado de apellidos sefardís de origen judío, ¡se sorprenderán!

¿Ha vuelto alguna vez a Elda en estos años?

A Elda volví al año de vivir en Israel para vender la casa que tenía.

¿Qué le gusta de esta ciudad?

De Elda destacaría la capacidad de trabajo de sus habitantes. Me parece que el trabajo dignifica a las personas, y Elda esto lo lleva por bandera.

¿Dónde estudiaba cuando vivía en Elda?

Fui al colegio Reyes Católicos de Petrer primero, desde tercer curso al colegio público Miguel Hernández de Elda y después fui a Formación Profesional en La Melva. Mi nombre era Penélope Rodríguez y ahora soy Sarah Israel, mientras que mi madre era Lola Hidalgo Pardo, y ahora es Shulamit. Mi hijo tiene 16 años y dejó Elda con 8 años, cuando estudiaba en el colegio Padre Manjón.

¿Desarrolló algún trabajo antes de marcharse a Israel?

Trabajé en varios sitios, pero el último fue en la Asociación de Enfermos de Alzehimer de Elda,como auxiliar de enfermería, un lugar maravilloso, donde se merecen todo lo bueno.

¿En qué momento se produjo la conversión al judaísmo de su familia?

En el año 2010, mi madre, mi hijo y yo nos trasladamos a Madrid durante casi dos años para terminar nuestra conversion y retorno al judaísmo y, finalmente, en el año 2012 nos trasladamos a Israel.

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