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Actualmente, Cruz Roja ayuda a diez chicos procedentes de varios países de África | Jesús Cruces.

El Programa de Inmigrantes y Refugiados que está llevando a cabo Cruz Roja con la colaboración de la Asociación Francófona de Elda como traductores, tiene el objetivo de facilitar dietas, hospedaje y actividades de inserción social a aquellos inmigrantes que llegan a las costas españolas. El programa tiene habilitadas 10 plazas, y cada persona puede acogerse a él un máximo de tres meses. Los voluntarios de Cruz Roja quieren destacar que los inmigrantes pueden dejar el programa en el momento que consideren porque “son libres y no han cometido ningún delito”.

El programa está gestionado por una trabajadora social, una educadora social y una administrativa. Concretamente, aquí en Elda, siempre se acoge a un máximo de diez inmigrantes, y las condiciones son que deben ser varones, mayores de edad y encontrarse en buen estado físico. Desde que la iniciativa está en activo han pasado por Cruz Roja Elda unos 25 chicos.

Dentro del programa también se realizan actividades de intercambio cultural, deporte, y además, se imparten clases de español para favorecer su estancia y su integración. Asimismo, Cruz Roja les pone en contacto con la oficina provincial para proporcionales asesoramiento jurídico en el caso de que lo necesitaran.

La primera acogida de estos jóvenes procedentes de Guinea Conakry, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Camerún y Gambia, fue en Tarifa, posteriormente los enviaron a Algeciras, y han terminado derivados a Elda.

Cada chico que está acogido al programa tiene una historia y unas circunstancias diferentes, pero coinciden en una cosa, todos se ven obligados a huir de sus países. Y así lo confirma Gustavo López, vicepresidente de Cruz Roja, quien explica que “se trata en todos los casos de una inmigración a la fuerza. Estos chicos, una vez que abandonan sus lugares de origen, ya no pueden volver”.


Ronnie es una de las tantas personas que a diario se juegan la vida cruzando el Mediterráneo | Jesús Cruces.

Una de esas historias es la de Ronnie. Nació en Guinea Ecuatorial, no tiene ningún contacto con su familia y cuenta “sentirse bastante solo en el mundo”. Tiene 24 años, habla inglés, francés y español, y comenta que cuando vivía en Guinea quería estudiar y tenía muchos proyectos en su país, pero las circunstancias no le dejaron. Perdió a sus padres cuando era muy joven. Su padre era de origen guineano, de ahí que hable español, y su madre de Camerún. Vivió una temporada con su familia materna, pero vio que debía seguir su propio camino y decidió aventurarse a buscar un futuro mejor en Europa, aunque ello pudiera costarle la vida. El joven afirma que es una experiencia “muy dura”, que salió de su país hacia Marruecos, donde durmió en el suelo durante semanas con el miedo de que la policía le encontrara. Pero ahí no acabó su odisea, después tuvo que cruzar el Mediterráneo montado en una patera, junto con otras tantas personas que se encontraban en su misma situación.

Pero esa pesadilla acabó, y ahora Ronnie se muestra ampliamente agradecido con todos los trabajadores de Cruz Roja y con la gente que le ha ayudado desde que llegó. El joven expresa que le han tratado de manera muy amable siempre, “aquí la gente no te conoce y ya te trata bien, te dan comida y te tratan con respeto”. Además, explica la liberación que siente ahora al estar aquí: “Me tranquiliza mucho estar en un sitio en el que puedes dormir sin preocuparte de si te van a apuntar con un arma o te van a matar”. Lleva dos meses acogiéndose al programa de Cruz Roja y su idea es tramitar el asilo en España.

El Programa de Inmigrantes y Refugiados de Cruz Roja puede llevarse a cabo también gracias a la colaboración desinteresada de varias empresas de la ciudad, como son el Hotel Santa Ana, Iron Gym y Sport Tono. Además, los 10 chicos practican deporte en pistas cedidas por el Ayuntamiento, y han tenido la oportunidad de visitar el Museo del Calzado o el MARQ de Alicante.


En su día a día, los chicos reciben clases de español y realizan actividades culturales | Jesús Cruces.

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