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El eldense Saul Ferrero trabaja como jefe de cocina en Islandia.

Saul Ferrero Leal nació en Elda hace 28 años y trabaja como jefe de cocina en un restaurante italiano en Islandia, donde vive desde hace más de cuatro años. Primero residió en el parque nacional  de Skaftafell, al sur de la isla y, actualmente, en Egislsstaổr. Le gusta viajar, escuchar música, hacer senderismo, salir con amigos y jugar al Airsoft. Estudió Comercio Internacional e hizo una especialización en Dirección Comercial y Marketing.

¿Por qué eligió Islandia como destino?

En un principio, aunque en Islandia el idioma oficial sea el islandés todos los locales tienen un nivel muy alto de inglés, por lo que decidí venir a este hermoso país para conocerlo y al mismo tiempo perfeccionar mi inglés.

¿Afincarse allí fue un proceso complicado?

Durante los cuatro años que he estado en Islandia he trabajado para tres empresas diferentes. La primera vez que llegué fue gracias a mi hermano y unos amigos suyos que me ayudaron a encontrar el empleo. Desde que decidí ir a Islandia hasta que lo hice pasaron unas tres semanas en las que me preparé tanto la ropa de verano como la de invierno, ya que allí se alcanzan temperaturas inferiores a menos 15 grados.

¿Tiene pensado seguir allí y por cuánto tiempo?

Es una difícil pregunta ya que aunque esté muy contento con mi situación actual siempre echo de menos mi Elda natal, donde cada año intento ir para Moros y Cristianos ya que desfilo de Estudiante desde que nací y, por supuesto, para ver a mi familia y amigos. Volveré a Elda a finales de septiembre durante algún tiempo.

¿Cómo está siendo su experiencia en ese país?

Solo encuentro una palabra para describir mi experiencia: espectacular. La primera vez que salí para vivir fuera de España fue con 18 años gracias a una beca Leonardo da Vinci, y fue a la ciudad de Vicenza, en Italia. También he residido en Malta durante un tiempo y actualmente en Islandia, país al que le tengo especial cariño por sus paisajes, montañas, volcanes, glaciares, ríos y auroras boreales.

¿Qué es lo que más le sorprendió a tu llegada?

Mi llegada fue en mayo, mes en el que en toda la zona cercana al Polo Norte empieza a ocurrir algo bastante especial que es el sol de medianoche, esto significa que durante las 24 horas del día hay luz solar, lo que es asombroso.

¿Se siente realizado?

Por supuesto, tanto en mi vida personal como en la laboral desempeñando una de las cosas que más me gustan en la vida, la cocina. Aunque haya estudiado Marketing, aquí en Islandia he podido demostrar mis dotes culinarias.

Saúl Ferrero en una aurora boreal en Islandia 

¿Se relaciona con otros españoles?

Actualmente somos una pequeña comunidad de españoles en Egilsstaðir, provenientes de todo el territorio nacional, como Madrid, Granada, Cádiz, Alicante y Valencia, lo que hace mi vida algo más amena, me siento como en casa.

¿Compensa económicamente?

Los salarios en Islandia son más altos que en España, pero hay que tener en cuenta que es el segundo país más caro del mundo, lo que hace que a final de mes no te quede mucho para ahorrar. 

¿Cómo lleva estar lejos de la familia?

La verdad es que se les echa mucho de menos, suelo llamar a mis padres casi todos los días aunque sea durante unos minutos y a mi hermano cuando conseguimos tener tiempo libre al mismo tiempo, que no es fácil.

¿Qué es lo que más le gusta de Islandia?

Es muy especial, con una población cercana a los 2.300 habitantes, nos conocemos casi todos. La costumbre de saludarse cada vez que te cruzas con alguien por la calle se mantiene viva, lo que me parece algo muy agradable. En cuanto al trabajo, como en los otros sitios donde he vivido, es como estar con amigos.

¿Y lo que menos?

El viento, aquí en Islandia, cuando hace viento, lo sientes, llega a alcanzar rachas de 180 kilómetros por hora, lo que hace que te falte poco para volar por los aires, y si es en invierno con la calzada congelada, llegar a casa desde el trabajo se hace a veces una aventura imposible. Aunque me queje y me guste poco, es algo impresionante.

¿Esta experiencia está siendo mejor o peor de lo que esperaba?

Al principio me costó habituarme a las costumbres locales, ya que son bastante diferentes de las nuestras. Esto hacía que no me sintiese a gusto, pero poco a poco, esto fue cambiando y actualmente me encuentro como en casa.

¿Puede contar alguna anécdota?

Durante el verano de 2017, estaba trabajando en el parque nacional Skaftafell y de pronto saltaron las alarmas, parecía que el volcán Öræfajökull, situado a escasos siete kilómetros de la zona donde nosotros estábamos viviendo, estaba entrando en erupción. Este volcán es uno de los más grandes y peligrosos de la isla y estuvieron a punto de evacuarnos, pero todo quedó en un susto.

¿Qué es más positivo de vivir en Islandia?

El agua, en este país casi toda el agua que ves es potable, ya sea incluso del rio más cercano, aparte de tener un sabor increíblemente bueno. Es un placer poder beber el agua del grifo.  Y el aire, puedes notar su limpieza al respirar, ya que no hay mucha actividad industrial en toda la isla, que se encuentra en el centro del océano Atlántico.

Imagen del joven en uno de sus viajes.

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